Por: Juliana Vinasco Zapata, estudiante de la asignatura “Origen y Evolución de la Ciudad”, Escuela de Arquitectura y Urbanismo, Universidad Nacional de Colombia, Sede Manizales.
Es un espacio de análisis de la ciudad, el territorio y la región a partir de sus fragmentos, de sus hechos cotidianos, de los acontecimientos efímeros. Trata la relación entre las partes y el todo como en una especie de giro caleidoscópico.
9 de noviembre de 2014
Berlín: una obra constante
Por: Juliana Vinasco Zapata, estudiante de la asignatura “Origen y Evolución de la Ciudad”, Escuela de Arquitectura y Urbanismo, Universidad Nacional de Colombia, Sede Manizales.
25 de septiembre de 2013
Ciudades del conocimiento con calidad de vida
Panel “La universidad piensa el POT de Manizales”
Escuela de Arquitectura y Urbanismo
Universidad Nacional de Colombia31 de julio de 2013
Se plantean las diferentes denominaciones que reciben las ciudades del conocimiento en el mundo. Se asociaron originalmente a la producción de Tecnologías de Información y Comunicación.
Con la masificación de internet, las TIC potencian o aceleran las relaciones a través de las cuales se produce conocimiento, más allá de la información; se involucran otras actividades económicas y se promueven investigaciones asociadas a la generación de conocimiento.
Pero las TIC son sólo un instrumento para ello.
Más recientemente se involucran conceptos como sostenibilidad y calidad de vida. Se habla de ciudades semióticas que integran estas características, aparecen los trabajadores del conocimiento y también los parques tecnológicos y científicos como los nuevos lugares que albergan a dichos trabajadores. Se experimenta con las cadenas de valor de productos tecnológicos y se expande el concepto a cadenas de producción de conocimiento, caracterizadas por la promoción de identidades culturales, acceso a buenos servicios de transporte público, entre otros.
Las ciudades del conocimiento deben formal capital humano especializado y en general, deben procurar hacer mejor lo que ya existe, buscando fortalezas, vínculos, accesibilidad, etc. En últimas debe entenderse como un catalizador de procesos.
Al analizar el caso Manizales, se plantea que hay una idea pero sin conceptualización, ha sido errática y carente de contextualización.
Para pretender avanzar en Manizales como ciudad del conocimiento se requiere:
Una idea honesta que identifique lo que realmente se tiene. Una idea amplia, más allá del producto del conocimiento. Una idea diferenciadora, es decir, contextual. Una ciudad diversa y compleja.
26 de julio de 2013
Pensar la subregión Centro-Sur de Caldas dentro del POT de Manizales
Panel “La universidad piensa el POT de Manizales”
Escuela de Arquitectura y Urbanismo
Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales
24 de Julio de 2013
Ponencia a cargo del profesor Gonzalo Duque Escobar
Memoria Descriptiva: Luis Fernando Acebedo R.
Los planteamientos centrales de la ponencia del profesor Gonzalo Duque Escobar versaron sobre seis (6) grandes temas:
1. La necesidad de pensar en un nuevo modelo urbano basado en el desarrollo de capital social sobre el crecimiento económico de carácter equitativo, justo y soberano, integrado al Paisaje Cultural Cafetero y a los procesos de conurbación
2. La necesidad de crear sinergias sociales, productivas y ambientales, basadas en una participación efectiva de los diferentes actores sociales con el fin de cerrar las brechas de productividad e ingresos.
3. Una planificación moderna que deje atrás la ciudad industrial y se abra a la perspectiva de las ciudades innovadoras articuladas a los procesos de conurbación, a la subregión centro-sur y la regionalización, con infraestructura adecuada para la conectividad con el triángulo de oro.
4. Un proceso descentralizado de organización territorial basado en las potencialidades del territorio, de carácter polifuncional, con un enfoque social y humano, una zona industrial articulada a los principales ejes del desarrollo, un centro histórico revitalizado, centros de investigación fuertes y equipamientos distribuidos equitativamente sobre el territorio.
5. Ciudades intermedias: conurbadas con ciudades de similar tamaño y unidas por sistemas de transporte regional eficientes. Manizales y Pereira, centros de una gran conurbación para poder articularse con Medellín y Cali.
6. Instrumentos: Ser mucho más creativos que la misma LOOT en la búsqueda de procesos de unidad intermunicipal. Los ejes son la cultura y el medio ecosistémico. La cuenca del río Chinchiná y el agua como patrimonio. El adecuado tratamiento de la cuenca media urbanizada. Una economía verde y una economía del conocimiento. Con procesos de urbanización claramente orientados hacia el occidente, buscando el río Cauca. Villamaría con sus potencialidades en bosques y turismo al nevado. Neira como portal de la colonización cafetera, el Km 41 con su potencialidad industrial, la ruta de la arriería y sin peajes; Chinchiná como nodo de desarrollo industrial y turístico; Palestina como aeropuerto internacional para potenciar el Paisaje Cultural Cafetero bio y eco-turístico.
Referente bibliográfico:
http://www.bdigital.unal.edu.co/9416/1/gonzaloduqueescobar.201317.pdf
5 de marzo de 2012
La universidad en la región y la región en la universidad.
Imagen 1. Localización de universidades en Manizales. Fuente: Acebedo 2010. Imagen 2: Intervención urbana del campus La Nubia de la Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales. Fuente: Oficina de Administración y Control de espacios públicos, UN.
Por: Luis Fdo. Acebedo R.
Tanto en Colombia como en el mundo el concepto de región está cambiando significativamente al tenor de los procesos de globalización. En algunos casos como respuesta consciente a procesos cada vez más complejos de organización cultural, económica y ecosistémica del territorio; y en otros, como actitud reactiva frente a las agresivas dinámicas de los mercados o a las actitudes neo-colonizadoras de los estados imperialistas. Sea en una u otra dirección, las regiones se están abriendo camino como respuesta al debilitamiento progresivo del Estado-nación, pero también como alternativas nuevas y más complejas de organización del territorio que las concepciones caducas de la división político-administrativa de muchos países –entre ellos Colombia- no han querido modificar.
La LOOT que recientemente aprobó el Congreso de la República de Colombia no logró colmar las expectativas que territorios como los de la Eco-región Eje Cafetero o la Región Caribe, entre otros, han venido reclamando históricamente para reconocer en derecho lo que se ha venido experimentando de hecho: unos procesos de integración que tienen una fuerte raigambre cultural, pero también una base ecosistémica cada vez más amenazada por la globalización de los mercados y sus efectos perversos sobre el planeta, traducidos en los fenómenos catastróficos del calentamiento global.
La contradicción es evidente entre las dinámicas globales y locales. Por un lado, una tímida legislación en lo local que controla cualquier posibilidad de regionalización integral del territorio mediante el constreñimiento normativo al uso de los llamados contratos-plan en torno al emprendimiento de macroproyectos sectoriales. Estas normas no logran estimular los suficientes procesos sinergéticos, de asociatividad y cooperación para organizar regionalmente el territorio. Pero en lo global, un gobierno nacional estimulando procesos de desregulación, apertura y tratamientos preferenciales para que empresas multinacionales no encuentren ningún obstáculo jurídico, político y financiero en explotar recursos minero-energéticos como en las épocas de la colonización española o inglesa. En estos casos, y como lo resalta Saskia Sassen (2007) “los procesos globales pueden prescindir de la jerarquía de los estados-nación y articularse directamente con cierto tipo de territorios y actores locales”. El 10% de las regalías que producirá la explotación minera en Colombia, se constituye en el nuevo espejito a través del cual se intentarán acallar las voces de resistencia ante los daños ambientales que ya se están generando por la contaminación de los mares y los ríos, la tala indiscriminada de bosques, el uso de químicos y el agotamiento de recursos no renovables, entre otras consecuencias.
En ese contexto, es claro que las universidades públicas, pero especialmente la Universidad Nacional de Colombia que tiene sus sedes andinas, de frontera e insular, deben repensar no sólo sus objetivos en la construcción del proyecto de nación, sino también su proyección regional y el papel que las sedes vienen cumpliendo en esa dirección. Y la pregunta obvia es si la Universidad Nacional quiere ser funcional al carácter instrumental que le quiere otorgar el proyecto globalizador de los mercados, o si en su defecto, quiere hacer del conocimiento su principal baluarte para liderar un proyecto de nación que permita responder en primer lugar a la superación de los problemas de pobreza, marginalidad y empleo precario de sus territorios.
Para la primera alternativa, las prioridades están en cómo convertir a nuestros estudiantes en “empresarios innovadores” y a la universidad en una empresa del conocimiento de “clase mundial”. Sus criterios de evaluación están medidos por indicadores cuantitativos que le permitan compararse con las universidades más importantes del mundo, especialmente en cuanto a productividad académica y científica en revistas indexadas o libros publicados, número de patentes registradas, cantidad de estudiantes con segunda lengua (inglesa), número de graduandos de doctorados y maestrías al año, etc, etc. Su paradigma está basado en la llamada triple hélice, es decir, en la materialización de la alianza entre Universidad-Empresa-Estado para promover el empresarialismo y la investigación aplicada para la generación de innovaciones tecnológicas en productos y servicios con fines de exportación. El modelo de universidad es el de un Parque Tecnológico que presta servicios a empresas multinacionales, de las cuales recibe recursos progresivos orientados a lograr la total financiación privada.
Para la segunda alternativa, el propósito es garantizar el derecho a la educación pública y de calidad como el principal instrumento para hacer del conocimiento el medio a través del cual la sociedad logra liberarse del determinismo tecnológico mercantil, promueve el diálogo multi, inter y transdisciplinario entre ciencia y cultura preservando siempre su condición humanista, reconoce la multiculturalidad y trabaja bajo los principios de la sustentabilidad de los territorios, estimula la asociatividad, la cooperación y el trabajo en red de las organizaciones académicas, sociales y productivas para promover Sistemas Territoriales de Innovación y Creatividad desde el reconocimiento de sus preexistencias y potencialidades, de sus historias, memorias y culturas diversas. Las TIC son concebidas como un instrumento de apoyo a la creatividad y la innovación, pero son los procesos de aprendizaje colectivo en el territorio los que determinan las tendencias productivas y la apropiación de tecnologías. Sus posibilidades de éxito están medidas por indicadores cualitativos y cuantitativos que permiten evidenciar la superación de la pobreza, el acceso mayoritario de los jóvenes a la educación permanente, a la cultura y al ocio creativo, al empleo digno y cada vez más cualificado; la aplicación de eco-tecnologías en armonía con el ambiente, la protección de las minorías étnicas y culturales. La universidad en este caso está en la región, así como también la región está en la universidad, resignificándola.
Esto no quiere decir que sea una alternativa autárquica, todo lo contrario, a partir del compromiso decidido del Estado – y por supuesto de la Universidad- en el fortalecimiento de las capacidades productivas regionales mediante fuertes inversiones en investigación, innovación, aprendizaje y fortalecimiento de los valores democráticos, podrán consolidarse las capacidades de integración regional, nacional y mundial, no sólo en términos de exportación de sus productos, sino de sus conocimientos, sistemas culturales, productivos y ambientales. Como diría Giménez (2000) “sin identidad no hay autonomía, y sin autonomía no puede haber participación de la población en el desarrollo de su región”.
Referencias bibliográficas:
Acebedo Restrepo, Luis Fernando. (2010). Territorios del conocimiento en la Ecoregión Eje Cafetero. Calidoscopios a partir de tres espejos de representación.: Sociedad-Espacio-Naturaleza. Tesis para optar al título de Doctor en Urbanismo. UCV, Caracas.
Giménez Gilberto. (2000). Territorios, cultura e identidades. La región sociocultural. En: Barbero, López de la Roche, Robledo (eds). Cultura y región. CES, Universidad Nacional, Mincultura. Colombia.
Saskia Sassen. (2007). Una sociología de la globalización. Editorial Katz. Argentina.
23 de enero de 2012
Librería Madero, desplazada por el consumo global.
Por: Luis Fdo. Acebedo R.
Motivado por un artículo de prensa titulado “Elogio de la librería Madero” de Eduardo García Aguilar (2011) decidí descubrir por mis propios medios ese mágico lugar de las letras en Ciudad de México, localizado en el histórico Pasaje Madero por donde transitan miles y miles de ciudadanos desde y hacia la Plaza de la Constitución El Zócalo.
El artículo de García comenzaba así: “En una época en que una tras otra desaparecen de las capitales del mundo las buenas librerías de viejo para ser reemplazadas por comercios de ropa o comida rápida, la Librería Madero en la Ciudad de México sigue ahí llevando la antorcha de ser emblema mundial de la bibliofilia desde hace 60 años en la capital mexicana”. Cuál no sería mi sorpresa cuando al llegar a ese lugar emblemático, cargado de historias y memorias, encontré a dos veteranos hombres cabizbajos empacando con un dejo de nostalgia cada uno de los libros almacenados en la bodega para luego ser trasladados caja por caja a un nuevo espacio prestado por algún benefactor, quizás aterrorizado por la posibilidad de que la librería pudiera cerrar temporal o definitivamente sus puertas.
Mientras veía fascinado las estanterías escuché a un señor de blanca cabellera decir: “Nos vamos a una casa histórica muy bella, que un amigo nos prestó temporalmente mientras decidimos qué hacer. Está localizada a varias cuadras de aquí, sobre la Avenida Isabel La Católica”. Era Don Enrique Fuentes Castilla, el librero que había asumido la quijotesca tarea de mantener la tradición que desde 1951 emprendieron otros visionarios para lograr que Ciudad de México tuviera un lugar para comprar y vender libros nuevos y usados representativos de la cultura, la historia, las artes, la política, y otros tantos temas que constituyen la mexicanidad. Yo estaba embelesado mirando varios títulos que encontré a boca de jarro sobre la historia de las ciudades de México. Sin embargo, suspendí mi tarea para luego preguntar: ¿Están de trasteo?. !!Si¡¡, me respondió tajante un señor detrás del mostrador, de contextura gruesa, piel trigueña y baja estatura. Parecía una especie de Sancho Panza al lado de su fiel escudero Don Enrique Fuentes Castilla. ¿Y por qué?, repliqué. Entonces me respondió: Es que nos subieron el arriendo tres veces. Nosotros llevamos aquí 60 años y nunca habíamos tenido ningún problema, pero a la muerte del dueño del edificio, sus herederos nos impusieron condiciones inaceptables. Quieren que nos vayamos para poner aquí una tienda Xoxo o algún negocio de comidas rápidas.
Tenía razón Eduardo García cuando inició su artículo sobre la librería Madero, sólo que me tocó ser el desafortunado testigo del momento en que semejante predicción tocaba a las puertas de este lugar mágico para confirmar que esta antorcha de la bibliofilia también comenzaba a apagarse, al menos en el estratégico lugar que ocupó desde sus inicios. Quise quedarme más tiempo, pero el ambiente era poco propicio para auscultar entre las estanterías. Compré un par de textos que me ayudaran a entender un poco más la historia de la formación urbana de esa “ciudad inclinada”, como podría llamarla después de observar el estado de buena parte de las edificaciones antiguas que los invasores españoles construyeron sobre la mítica Tenochtitlán, demostrando el más aterrador desprecio por la cultura Azteca. Ciudad de México se expandió a costa de la desecación del lago de Texcoco; tal parece que a consecuencia de ello sus edificaciones se hunden lentamente, ayudadas por los terremotos que de tanto en tanto sacuden estos territorios.
Y así, con mis libros bajo el hombro y un cierto dejo de nostalgia, me alejé de la librería con muchas más preguntas con las que había llegado. Cuando desaparece una librería o se debilita, es sin duda un duro golpe a la cultura, la memoria y la historia de los pueblos. Los nuevos invasores, los mercados globales representados en los almacenes de cadena, las tiendas por departamentos o los supermercados de marca, presionan fuertemente los cambios de uso en los centros históricos, desplazando en primer lugar a los tradicionales residentes, a las artes, el buen cine, las librerías y bibliotecas; en fin a los servicios menos rentables.
Este no es un fenómeno de las grandes metrópolis, también sucede en ciudades intermedias como la nuestra. Mientras prosperan los centros comerciales y los hipermercados, en Manizales hemos sido testigos en pocos años del cierre de varias librerías, pese a reivindicarse como ciudad del conocimiento.
Cómo hace falta que las universidades ejerzan un mayor liderazgo en defensa del libro. Que abran sus bibliotecas a toda la ciudad y monten sus propias librerías acompañadas de un buen café, promuevan la tertulia y difundan el conocimiento. Sueño con una sucursal de Unibiblos en Manizales, para que junto a otras iniciativas culturales, la ciudad y la universidad sellen un pacto por las ideas y la cultura y contrarresten el árido crecimiento de los mercados globales de consumo.
http://www.lapatria.com/story/elogio-de-la-librer%C3%AD-madero
27 de marzo de 2011
Armando Silva y los imaginarios urbanos en Manizales
El pasado 25 de Marzo el filósofo y doctor en literatura comparada Armando Silva, visitó la ciudad de Manizales y ofreció una conferencia en el Fondo Cultural Cafetero para explicar el sentido de sus amplias indagaciones sobre los imaginarios urbanos, desarrollados principalmente en las principales metrópolis de América Latina, Europa y EE.UU. Tomé amplia nota de sus ideas. Ofrezco al lector mis apuntes.
Propuso desarrollar tres grandes temas:
a. Explicar en qué consisten las investigaciones sobre los imaginarios urbanos.
b. Exponer los métodos e instrumentos para trabajar con los imaginarios urbanos.
c. Plantear la relación entre los centros históricos y los imaginarios urbanos. Un proyecto que integra 23 ciudades de América Latina, Europa y EEUU.
En torno al primer tema, propuso distinguir la ciudad del urbanismo. En el siglo XX es la primera vez en la historia que la ciudad no coincide con el urbanismo. No son equivalentes porque para ser urbano no se requiere vivir en la ciudad. El proyecto está orientado a lo urbano y particularmente al urbanismo ciudadano. Es decir no solo lo físico. En este sentido, es necesario entender que el urbanismo dominante hoy en día es el urbanismo ciudadano.
Planteó la relación existente entre lo real y lo imaginario. La ciudad de los signos es tan importante como la ciudad real. En la sociedad del conocimiento no podrían separarse.
Habló sobre los procesos de crecimiento que se dieron en EEUU formando ciudades no céntricas. Son urbanismos sin ciudad que fueron consolidándose a través de varias tipologías:
Alrededor de las estaciones de gasolina que están sobre el camino, convertidas en lugares de compras, de encuentro, en supermercados. Estos lugares que eran de fuera de la ciudad comenzaron a producir urbanismos. Esto se está expresando también en las ciudades históricas.
Los centros de las ciudades se van desprendiendo. Se van abandonando o habitando por otros sectores sociales.
El hecho tecnológico va descentrando esos espacios. Las personas no frecuentan la ciudad. La ciudad digital empieza a actuar a destiempo de la ciudad real. Da lugar a otro tipo de ciudad. El estar en red ya es un signo ciudadano. Las tecnologías se expanden por todos los sectores sociales. Caso concreto: el celular. En Colombia tenemos más personas conectadas al celular que al agua.
Es difícil entender al ciudadano sin tecnología. Cuando a una persona se le pierde el celular qué pasa? Es distinto a perder el reloj porque está relacionado con el tiempo, pero el celular es perder la conectividad. Eso es una locura, una angustia, nuevos delirios, nuevas desterritorializaciones. Ocurre en la ciudad virtual que es también la ciudad real.
La ciudad se está usando más o menos? Afecta el transporte, la relación de la ciudad con el centro, etc. Las ciudades tienden en principio a usarse menos. Debido al mismo hecho tecnológico. Uso intensivo de la tecnología. Ya muchos no van a los lugares de trabajo. En la universidad aumentan los cursos en línea. Por el lado cultural, hay razones para que se utilicen menos los centros de las ciudades y las ciudades. Los centros son asociados al peligro. Ciertos sectores sociales no van al centro por imaginarios del miedo.
Hay una descentración de los centros históricos por otros, que son los centros comerciales. La ciudad se puede recomponer en sus flujos en unos usos muy localizados. El policentrismo de las ciudades. No se usa toda la ciudad sino un pedacito. Esto tiene muchas complicaciones hacia el futuro desde el punto de vista del urbanismo físico.
En Bogotá, el borde oriental comprendido entre la calle 26 y la 127 y entre la Avenida Circunvalar y la carrera 30, moviliza 3,5 millones de personas; Transmilenio moviliza 600 mil pasajeros. El metro se justifica por eso, aunque si ya no se usa la ciudad, se volvería un elefante blanco. El transporte físico es un elemento determinante de este tema.
Lo real y lo imaginario:
El hecho real, la manera como se representan, es parte del mismo hecho real. Cuando hablamos del imaginario, qué se quiere decir. El imaginario no son solamente las fantasías, no son ilusiones, es la imaginación libre, es lo que no es realidad, poco a poco se va volviendo preciso el concepto. Los imaginarios son visiones del mundo que tenemos. No es utopía. Tampoco es inconsciente colectivo. ¿Qué es hoy en día el Imaginario Urbano?. Tiene que ver con una construcción estética del ser humano. Y en eso se emparenta con el arte y con los sueños, pero no son ni lo uno ni lo otro.
Cuando soñamos estamos dormidos. Si uno no sueña se muere. Es un hecho fisiológico. Es un gran vecino de los imaginarios. Freud lo alcanzó a vislumbrar. El sueño es una actividad nocturna. Los imaginarios son de día y se hacen despiertos, pero los une que son estética. Ya no una estética de arte, sino social.
En el arte, los imaginarios generalmente son hechos por personas preparadas. Tiene que ver con un acto de creación. Actividad consciente. Esfuerzo destinado a producir arte, es una estética del arte. Mientras que los imaginarios siempre serán una estética social. No pueden hacerse individualmente. Son colectivos.
Viene de aspectos más profundos que las palabras. Son los deseos. Los deseos se vinculan con el futuro, con el porvenir. Hay un mismo objeto del deseo que coincide. No es un deseo colectivo, sino que hay coincidencia en el deseo. Es una construcción pública. Va a ser una fuerza estética y por lo tanto tiende a producir formas. No se pueden ver, son invisibles. No es el objeto que se ve. Los imaginarios alimentan las representaciones.
No le tomo fotografía al miedo, sino a la representación del miedo. El imaginario se encarna. ¿Existen imaginarios globales? No existen, porque el imaginario como encarnación funciona comunalmente. El concepto sobre lo glocal se me hace superficial. Cuando hablamos de lo local allí está lo global. Está en mi localidad. Incluso con el concepto del no-lugar. Porque al contrario, los no lugares son los lugares de la contemporaneidad. Hay que usar el concepto del sitio. Los aeropuertos, por ejemplo, no son no lugares, al contrario, son los lugares contemporáneos llenos de emociones.
Se pensó que lo global es lo humano. Es humano tener miedo, pero el miedo se localiza en un sitio y ese sitio es comunal. El terremoto en Manizales es un imaginario del miedo, pero no se da en México o Rio de Janeiro.
Los imaginarios son una teoría estética de los sentimientos sociales incorporados en distintos objetos de la vida cotidiana. Los odios, racismos son imaginarios. El amor, la venganza. Se habla de una sociología de los sentimientos. Los sentimientos nos mueven. En Colombia elegimos a un presidente para acabar con un grupo armado.
Hay unos imaginarios fundantes. Mataron a Gaitán, un imaginario bogotano. Es la realidad construida socialmente, entonces es la realidad. Hay muchos imaginarios. Catástrofes: Haití, Japón, Chile. Hay un imaginario bíblico. Se muestran iguales? No. ¿Por qué en Haití muestran los cadáveres, junto al epígrafe del país más pobre e incivilizado? En Chile no se muestran muertos, sino edificios. No son catástrofes globales. Lo de Japón sí fue global porque lo que pasó allí no sólo fue un terremoto, un tsunami, sino la afectación de las bases nucleares. Este último sí es un imaginario global. Japón fracasa por el tsunami, no por los edificios. Aquí se mostró la furia de la naturaleza porque un país tan desarrollado como Japón no pudo prever el tsunami.
Uno no ve con los ojos sino con los imaginarios.
Técnicas para captar los imaginarios sociales. Técnicas estadísticas y otras técnicas audiovisuales. Estadísticas relacionadas con percepción. Qué calle le huele bien, cuál le trae malos recuerdos. Así se construyen los croquis ciudadanos, que son mapas de afectos. Se trabaja con puntos de vista ciudadano: ciudad de los jóvenes, de las mujeres, de los hombres, etc. En México los mayores le tienen miedo a las tribus urbanas. Se trabaja con los fantasmas urbanos porque no coincide lo empírico con lo imaginado.
Las fotos son otra manera de acercarse. O la prensa para saber cómo se cuenta un hecho urbano. Los archivos sonoros: los ruidos de las calles, la música. El vallenato, por ejemplo, ya no es un género costeño, sino bogotano. Los video-clips de un minuto. ¿Cómo se cruza una calle?, ¿Cómo se come salchicha en Caracas?, etc. Se les confunde con artistas (son filósofos).
No hay que seguir pensando en que tenemos que llegar a un punto en que seremos desarrollados. Es una mentira. No tendremos ciudades desarrolladas. Hay que buscar las formas de ser muy locales en las ciudades. Muchas situaciones como mucha genta o bulla, ya son positivas. Hay que valorizarlas. La calle del tango. El arte es un gran aliado. Los artistas han generado una propuesta política muy importante. El arte público (no la estatuaria) es la que se hace pensando más en los significados del arte.
Diferencia entre paradigma e imaginario. El paradigma es un modelo, el imaginario es del conocer.
Veo absolutamente salvable a Manizales porque tiene tres cosas: La arquitectura de la independencia, el paisaje de montaña (una connotación femenina), la gente (sus emociones, sus compromisos). El proyecto de Manizales es un proyecto fácil. Manizales es excepcional, pero no le quita lo urgente. Se une lo político con lo profesional, lo académico.
Los imaginarios son una teoría del conocimiento. Ciudad y tecnología van a la par. Hay fenómenos de desterritorialización. La casa se ha vuelto muy potente.
Diapositivas, fotografías digitales, videos, ambientes de inmersión táctil: Evolución en el uso de la tecnología. Los libros eran un primer producto, pero ahora se están haciendo películas. Y más recientemente, ambientes de inmersión táctil.
Los Centros Históricos.
Los imaginarios nos habitan. México: Los centros históricos van siendo abandonados por un sector social (alto), entran en cierta decadencia, aumenta el crimen, la inseguridad. Hay un centro de día y otro de noche. Van siendo despoblados. Pérdida del valor de la tierra. Abandono de la parte arquitectónica. Otro tipo de negocios. Pérdida patrimonial.
Buenos Aires funciona muy bien. Todos los sistemas de transporte llegan al centro.
Montevideo. Se hicieron las ramblas que van ordenando el rio y le quitó todo el protagonismo al centro.
México. El señor Slim compró prácticamente todo el centro histórico. Se difundió la noticia de que se invertirán 10 millones de dólares en un museo para valorizar las inversiones inmobiliarias ya compradas. Es la gentrificación y la toma de las corporaciones del centro.
Barcelona privatizó la ciudad y el centro. Ya casi no lo usan los catalanes.
En Quito hay sistema de tranvía y metro bus. Poblado mayoritariamente por sectores indígenas. En la Paz el centro se usa para danzas tradicionales. Bloqueando una avenida se bloquea toda la ciudad. Marcar un uso tradicional del espacio público. En Quito ha habido una derivación hacia una exaltación de culinarias locales.
En Bogotá, en su centro hay un hotel que se llamaba el Intercontinental y se transformó en apartamentos. Salió a venta por apartamentos. Inició en 1 millón y va en 4,5 millones el metro cuadrado.
La actividad cultural como valorizador de la tierra. Son lugares de exhibición, de paso, de experimentación de nuevas tecnologías. Pero el centro sigue siendo el lugar del peligro, del asalto, del miedo. Esos imaginarios hay que trabajarlos.
Sao Paulo. Ciudad muy compleja. Ocho grandes distritos. Muy claro el uso por distritos. En el centro se anuncia que habrá nuevas intervenciones en transporte y de monumentos. Por los lados de la catedral, continuando el monumento a América Latina.
Todos los centros están abocados a ser intervenidos. Una posibilidad es la intervención desde el arte. Se proyecta mucho más a la producción de significados sociales. La estatuaria entra en conflicto con el arte público. El artista público parte del principio de que tocando un pedacito toca toda la ciudad. Se basa en el concepto de efímero, pasa de lo artístico a lo político. El artista trabaja para las memorias colectivas.
En Bogotá hubo una propuesta de la Alcaldía (Gilberto Alzate Avendaño) para premiar proyectos: Un mexicano le llamó la atención que los plátanos crecían en la calle. En la emblemática Avenida Jiménez, alquiló una casa y colgó plátanos. Un japonés hizo un montaje en la iglesia San Francisco en la Avenida Jiménez en donde había que subir la torre principal de la iglesia en andamios y en la cúpula se instaló una sala para mirar la ciudad.
El arte público ha sido un buen aliado para fortalecer procesos identitarios en las ciudades.
24 de noviembre de 2010
De paraderos a parasoles, o cómo continuar eludiendo un urbanismo inteligente en Manizales.
Por: Luis Fdo. Acebedo R
Manizales había optado por algunas soluciones que podríamos denominar “inteligentes” en materia de amoblamiento urbano, tanto en paraderos públicos como en basureros o módulos de ventas en el espacio público, entre otros. Lo que se esperaba era que con la puesta en marcha del Sistema Integrado de Transporte –SIT- este tipo de alternativas pudieran mejorarse y cualificarse, pero nunca volver a opciones artesanales, de muy poca durabilidad, como las que aún se observan en algunos barrios de la ciudad en condiciones de máximo deterioro y peligro para los ciudadanos.
Una solución inteligente para el amoblamiento urbano implica varias cosas: Por un lado, responder a un proceso de planeamiento asociado al diseño de un sistema de espacio público para la ciudad, de tal manera que no haya lugar a la improvisación; y por otro, incorporar diseños estandarizados con materiales resistentes a las condiciones de la intemperie, innovadores, funcionales al uso previsto, estéticamente bellos, que sean económicos, no tanto en términos monetarios sino por el ahorro energético y su sostenibilidad en el tiempo. Las llamadas “ciudades del conocimiento” avanzan en esa dirección y nos sorprenden de tanto en tanto con soluciones ingeniosas e innovadoras que dignifican la calidad de vida de los ciudadanos.
Aunque en el imaginario de los manizaleños está incorporado el deseo de alcanzar la prestigiosa meta de ser una “ciudad del conocimiento” porque desde hace una década los diferentes planes de desarrollo municipal lo han incorporado como proyecto estratégico, esta administración en particular parece hacer todo lo que está a su alcance para aplazar ese sueño. Quiso sorprendernos con la puesta en operación del Transporte Inteligente de Manizales –TIM- , pero en menos de una semana se evidenció que tan solo fue un mal y burdo intento que significaba buenos ingresos para algunas empresas privadas pero múltiples incomodidades y nuevos costos para los usuarios del transporte público.
La sabia reacción de un juez de la república, echó para atrás el infundio y le exigió al Alcalde y a sus funcionarios hacer lo que había que hacer, es decir, planear una estrategia integral que diseñe todos y cada uno de los proyectos que se derivan de un Sistema Integrado de Transporte –SIT-. Uno de esos proyectos tendría que ser lo que en el POT de la ciudad se definió como “la conectividad física entre todos los centros del conocimiento del municipio y la región a través de intervenciones del espacio público, que conforme una red regional que los identifique, tipifique y conecte físicamente”.
El Alcalde y sus funcionarios quieren seguir escamoteando este mandato del POT, junto con algunas de sus directrices, tales como aquella que reza “No habrá diferencias entre el equipamiento que se ofrezca a la comunidad por la condición rural o urbana de ocupación del territorio”, o incluso esta otra “El municipio racionalizará y expandirá la dotación y el uso de los equipamientos de ciudad, propiciando mecanismos para la debida apropiación por parte de la comunidad”.
Desde el punto de vista urbanístico, nada más irracional que las soluciones de paraderos puesta en marcha por la Administración Municipal, por varias razones:
- Más que paraderos, son parasoles. Su tamaño reducido poco contribuye a la espera ordenada de un bus o a la búsqueda de un cobijo seguro frente a las lluvias permanentes de esta ciudad de montaña.
- Son artefactos sin urbanismo. En efecto, las instalaciones de estos objetos se han hecho teniendo el máximo cuidado de no cualificar el espacio público circundante. Se van disponiendo aquí o allá sin un diseño previo de los paraderos, sin cambios en la textura de las aceras, sin nuevos instrumentos de señalética que permitan identificar las rutas de transporte, sin otros mobiliarios de soporte como basureros, mapas de la ciudad, etc.
- Son soluciones no estandarizadas con diseños artesanales, altamente vulnerables al uso y al abuso. De hecho, el contratista ha tenido que modificar in situ los diseños originales, como por ejemplo el cambio de los tornillos por soldadura. Pero además, son de una alta flexibilidad, según las condiciones del lugar. Ellos tienen la posibilidad de angostarse, crecer, recortarse, todo con el propósito de no alterar el entorno que casi siempre es deficitario en cuanto a las mínimas condiciones que debería tener un paradero público.
Las ciudades del conocimiento se construyen con gobiernos inteligentes. Pero lo que se puede observar es que estas opciones todavía no han llegado a Manizales.
5 de octubre de 2010
Territorios del conocimiento en la Ecoregión Eje Cafetero. Calidoscopios a partir de tres espejos de representación: Sociedad + Espacio + Conocimiento
Por: Luis Fernando Acebedo Restrepo
Frente a las múltiples interpretaciones teóricas y metodológicas para abordar la construcción de ciudades y territorios del conocimiento en América Latina, la investigación se inscribió en las tipologías exploratoria y explicativa mediante las cuales se debaten los criterios ontológicos, epistemológicos y metodológicos de dos paradigmas dominantes con los que se intenta responder a estas nuevas realidades: Las visiones exógena y endógena.
Para lograr los objetivos, se empleó la metáfora del calidoscopio en donde actúan de manera sistémica y en red las fuerzas motoras del territorio (Espacio, tiempo, innovación y movimiento) en el contexto socio-espacial de la última década (1997-2007). Se evaluaron variables como: Las líneas de deseo (políticas públicas), los sistemas urbano-rurales del conocimiento y la producción, su morfología urbano-regional, el entorno ambiental y los espacios emergentes del conocimiento. Se respondió a las preguntas: Qué se ha hecho (tangibles e intangibles del territorio del conocimiento), cómo se ha hecho (visiones exógena y/o endógena), dónde se localizan lo proyectos innovadores, cuáles actores participan y cómo se organizan para lograr sus propósitos (gestión).
Los resultados conseguidos en esta investigación están enmarcados en dos escenarios: teórico y práctico. Desde el punto de vista teórico, la investigación indagó sobre el “estado del arte” de las investigaciones que abordan el concepto de territorio del conocimiento a partir de la geografía, la economía, el desarrollo territorial y el urbanismo, principalmente. A partir de esa revisión, se propusieron unas líneas estratégicas conceptuales y metodológicas para abordar el análisis de los territorios del conocimiento desde una perspectiva endógena. Desde lo práctico, la investigación desarrolló el estudio de caso en la Ecoregión Eje Cafetero (Colombia) y analizó las condiciones tangibles e intangibles que tiene la región para consolidarse como un territorio del conocimiento.
Con el análisis teórico-práctico fue posible llegar a conclusiones generales como las siguientes: En un contexto de desarrollo desigual de los países, la visión endógena se convierte en una opción preferente para consolidar territorios del conocimiento en ciudades y regiones intermedias. Se trata básicamente de superar la idea de los “karaokes” del conocimiento dado por la repetición de un discurso que tiene origen en otros contextos y realidades, y emprender verdaderos giros calidoscópicos regionales desde donde surjan las potencialidades innovadoras del territorio. Su objetivo prioritario no debe ser el mercado global, sino el conocimiento como factor para superar las condiciones de atraso socio-productivo.
El empleo de la metáfora del caleidoscopio permite dilucidar un camino para explicar cómo operan los diferentes componentes de un territorio del conocimiento; sus principales fuerzas motoras: Espacio, Tiempo, Innovación y Movimiento; sus presupuestos éticos: gobernabilidad, productividad, ecología, equidad social y aprendizaje; y los subsistemas básicos: productivo, reticular, cultural y medioambiental. Sobre las consideraciones anteriores, se propuso un camino para provocar una emergencia sistémica orientada a poner en marcha los Sistemas Territoriales de Innovación Regional de carácter endógeno, sostenible y sinergético.
2 de septiembre de 2010
Manizales: Los hijos y las hijas del desconocimiento, y la crisis que debemos superar…
10 de marzo de 2010
Algo más sobre el fracaso de los “proyectos inteligentes” en Manizales
El derrumbe del Transporte Integrado de Manizales –TIM- a una semana de haberse inaugurado, es sólo la punta del iceberg del fracaso de toda una concepción sobre la manera de planear y gestionar unos proyectos urbanos que pudieron haberse inscrito dentro de la categoría de “inteligentes” pero que resultaron ser verdaderos “paquetes chilenos”, megaobras con saldos en rojo, tanto en términos financieros como cívicos y culturales.
Las administraciones de Luis Roberto Rivas y Juan Manuel Llano, pusieron un especial énfasis en un concepto de gobernabilidad según los principios rectores del mercado, traducido en unas actuaciones públicas a favor de las empresas privadas. Sería injusto asimilar este concepto a lo que se conoce hoy en día como gobernanza. Son créditos que no se merecen, porque lo suyo es una mera vulgarización de una categoría de análisis mucho más compleja que involucra al sector público con el sector privado en redes horizontales de cooperación, complementariedad e intercambio en torno a la competitividad de las ciudades. Aunque no comparto la idea de convertir la gestión pública en una feroz carrera por la competitividad de los mercados, sí considero conveniente la búsqueda de alianzas entre los sectores públicos y privados para lograr propósitos de interés general y colectivo, tal y como lo concibe la ley de desarrollo territorial.
La Real Academia de la Lengua define la gobernanza como “Arte o manera de gobernar que se propone como objetivo el logro de un desarrollo económico, social e institucional duradero, promoviendo un sano equilibrio entre el Estado, la sociedad civil y el mercado de la economía”. Ciertamente se refiere a ideales de co-dirección, co-gestión y conducción (Brand, Prada, 2003) que han quedado prácticamente ausentes en la planeación-gestión de los proyectos y macroproyectos urbanos desarrollados en los últimos años por las administraciones municipales de Manizales.
Luego de que la ciudadanía rechazara categóricamente a los caciques electorales que por tanto tiempo administraron la ciudad de Manizales y el Departamento a partir de la corrupción, las clientelas y el CVY (Cómo Voy Yo ahí), se dio paso a una suerte de tecnócratas, o mejor, a políticos con formación de gerentes. En un principio, este giro fue apoyado por la ciudadanía como una manera de salirle al paso a las formas más arcaicas de gobierno. Pero superado el primer escoyo y luego de varios años de ejercicio por parte de los tecnócratas, los ciudadanos han puesto serios reparos a esa particular manera de gobernar la ciudad entregándole a los privados parte de los poderes y funciones públicas, junto con cuantiosos recursos financieros, en nombre de la eficiencia y la transparencia del gasto. Estas medidas no han dejado de ser alternativas ingeniosas para prorrogar por nuevos medios, la corrupción y el clientelismo.
Los ejemplos son muchísimos. Por su carácter más reciente resaltaría los proyectos de vivienda de interés social, el “Paseo de los Estudiantes”, el macroproyecto San José, el Cable Aéreo, los Call Center, el TIM, entre otros. Si se estudian con detenimiento estos proyectos, casi todos tienen un mismo patrón de comportamiento:
- Se asignan contratos a dedo o se crean empresas mixtas administradas por particulares y a favor de los intereses privados.
- Se debilitan los mecanismos de participación ciudadana o se suprimen. En el mejor de los casos se habilitan instrumentos de socialización e información.
- Se basan en estudios técnicos para legitimar los proyectos, pero generalmente se ignoran sus recomendaciones, especialmente cuando afectan los intereses privados. Estos últimos terminan por imponer sus conceptos y criterios en detrimento del interés público y colectivo.
- Se niega la posibilidad de participación de las comunidades en la estrategia de gestión (gestión asociada), especialmente de los pequeños propietarios. El Estado asume una costosa tarea de compra de los inmuebles para luego entregarlos saneados y a precios de feria a los promotores inmobiliarios, empresas privadas y sector financiero. Es por lo tanto, expulsor de la población más pobre en pro de una reapropiación de sectores sociales medios y altos.
- Son proyectos que se fraccionan, tanto en términos de planeación como de gestión, afectando el manejo unitario, integrado y sostenible, lo cual se traduce en sobrecostos, soluciones incompletas y deficitarias, perjudicando sensiblemente al ciudadano, usuario de los equipamientos y servicios que se ofrecen. Por lo general sólo se desarrollan los sectores más rentables del proyecto, aplazando indefinidamente las áreas que les representan gastos.
- El énfasis está en la rentabilidad del proyecto y no en la elevación de la calidad de vida de la población. Muchos menos en la producción sostenible de la ciudad porque su verdadero proyecto es la anticiudad.
- El tratamiento de terroristas para las legítimas protestas de los ciudadanos, ante tantos atropellos al pleno ejercicio de sus derechos constitucionales y legales en la construcción de ciudad.
Lo paradójico de todo ello es que en Colombia existen las leyes que obligan a hacer todo lo contrario de estas prácticas, es decir, obligan a concebir el urbanismo, la planeación y el ordenamiento territorial como funciones públicas en procura de defender el interés colectivo, estimulan la gestión asociada de los proyectos, facilitan la participación social, promueven la repartición equitativa de las cargas y los beneficios, obligan a la protección del medio ambiente, etc. Lo que sucede es que desde el nivel central, es decir, desde la presidencia, las prácticas han sido contrarias al derecho y a la constitución política, lo cual ha dado patente de corso para que sus áulicos del nivel departamental y municipal se sientan con la fuerza suficiente para imitarlo.
Al cierre de esta columna, conocimos que la Corte Constitucional también declaró inexequible la disposición que le otorgaba al gobierno nacional la facultad de diseñar macroproyectos de inversión social. Ya habíamos advertido sobre la ilegalidad de estas medidas cuando el 1° de noviembre de 2009 publicamos un caleidoscopio titulado “MINS: Más subsidios pero para los ricos de la ciudad”. Allí nos hicimos la siguiente pregunta: “¿Acaso no estamos frente al empleo amañado del instrumento MINS que configura, además, un uso ilegal?”. La Corte Constitucional ha interpretado una vez más nuestra indignación. Pero eso poco importa a los gobernantes locales, para quienes la aprobación del Macroproyecto San José por el gobierno nacional y su nivel de desarrollo actual, lo legitiman. La verdad es que otro juez de la república, apegado a las leyes y a la constitución, debería tomar la decisión de paralizar este proyecto.
La ciudad durará varios años en recuperarse de los costos y las frustraciones que dejará un estilo particular de gobierno de lo público a partir de las lógicas y los intereses del sector privado. Sólo queda hacer votos porque los jueces sigan ejerciendo el control legal y la ciudadanía continúe haciendo uso de sus derechos de expresión para echar para atrás semejantes abusos de autoridad.
3 de marzo de 2010
El TIM y el PIN no son tan inteligentes
Fuente: Elaboración propiaHace menos de una semana comenzó a operar el “nuevo” Transporte Integrado de Manizales –TIM-. Básicamente se trata de una solución híbrida en la cual se le incorpora a los buses y busetas tradicionales de transporte público que operan en la ciudad, la tecnología GPS (Global Positioning System, por sus siglas en inglés) para controlar por satélite el sistema de rutas, el movimiento de los vehículos y pasajeros, los tiempos empleados, el uso adecuado de los paraderos por parte de los conductores, el ingreso y salida de los pasajeros a los buses, entre otros temas. Prácticamente se nos dijo que era una especie de “Gran Hermano” con cámaras y satélites vigilándonos para controlar todos los movimientos derivados de la movilidad con el propósito de lograr que nadie se salga del sistema y que todos funcionemos como relojitos.
Pero lo que se anunciaba como una gran innovación tecnológica para mejorar y optimizar el servicio de transporte público de las ciudades de Manizales y Villamaría se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para los usuarios. Las gentes inconformes comentan en las calles, en los paraderos y también en las marchas cívicas, todos los trastornos que han tenido que padecer durante estos primeros días de operación del sistema. Una verdadera asonada se presentó ayer en el centro de la ciudad por el rechazo a la improvisación, los sobrecostos, la falta de información, las dificultades en el uso de las “tarjetas inteligentes”, el desorden en las rutas, la pérdida de dinero en la carga de las tarjetas, la privatización de una parte importante del servicio y un largo etcétera que colmó la paciencia de los usuarios.
Las quejas van más allá de unas fallas coyunturales como producto del ajuste del sistema; se trata de un total cuestionamiento al diseño mismo del sistema y su puesta en operación.
Asambleas estudiantiles, protestas de los comités de usuarios de los servicios públicos, movilizaciones callejeras, asonadas, acciones populares, propuestas de cabildo abierto y de paro cívico, son algunas de las actividades y propuestas que se desarrollan a solo cinco días de funcionamiento del TIM.
¿Cómo podemos interpretar lo que está sucediendo? ¿Y qué alternativas se deben buscar?. Estas son algunas ideas que planteamos desde la academia, orientadas a enriquecer el debate.
El Sistema Integrado de Transporte –SIT- es definitivamente una opción válida para construir ciudades inteligentes y territorios del conocimiento, pero como lo hemos advertido en otras oportunidades, no se trata simplemente de importar nuevas tecnologías, sino y sobre todo, de aplicarlas a las condiciones locales con el propósito de mejorar la calidad de vida y el bienestar de las gentes. Es decir se requiere endogenizarlas. En los territorios del conocimiento deben confluir por lo menos cuatro fuerzas motoras que dinamizan y hacen posible las innovaciones urbanas: Tiempo, Espacio, Innovación y Movimiento. En el caso que nos ocupa ninguna de ellas operó como fuerza motora, lo cual explica la respuesta ciudadana. Veamos algunos ejemplos:
Tiempo: Las condiciones actuales que vive la ciudad, especialmente aquellas relacionadas con tasas de desempleo superiores al 15% y una informalidad productiva mayor al 60% obligan a una parte muy importante de los ciudadanos a vivir al día, a conseguir diariamente los recursos para su sustento. De hecho, muchos de ellos prefieren movilizarse a pie por la ciudad. El TIM es muy poco flexible con esta realidad al obligar a las personas a comprar una tarjeta para luego recargarla cuando escasamente cuentan con el valor del pasaje. Esta situación se aplica a la población estudiantil (más de 200 mil) para quienes no se pensó en una opción de tarifas preferenciales.
Innovación: La nueva tecnología GPS aplicada al SIT se está incorporando con el único criterio de máxima rentabilidad y eficiencia en el negocio de transporte. Los ciudadanos han identificado que dentro de esa lógica, todos ganan menos el usuario. Ganan las empresas multinacionales distribuidoras de las nuevas tecnologías, gana el sistema financiero con la bancarización del sistema, gana una empresa de chance con la recarga de las tarjetas, gana la administración municipal con la constitución del TIM como empresa industrial y comercial del estado, gana el PIN (Proyectos Inteligentes) como empresa privada operadora de las nuevas tecnologías, gana la empresa Cable Aéreo que encontró quien subsidiara este otro sistema impuesto por la administración municipal anterior sin ningún estudio de factibilidad ni de demanda. Pierden los usuarios porque se les ha impuesto un sobrecosto en los pasajes para poder financiar y subsidiar a todos los intermediarios del sistema. En últimas, la percepción de los ciudadanos es que todo cambia para que el sistema de transporte siga igual o peor. Tampoco se pensó en soluciones tecnológicas adecuadas para la población en situación de vulnerabilidad.
Espacio: Es un sistema montado sobre los intangibles de la tecnología, sin un soporte real en los tangibles del espacio físico de la ciudad. Son proyectos sin ciudad, son la anticiudad. Es increíble que el nuevo SIT, haya comenzado a operar sin recualificar los espacios urbanos que le deben servir de soporte: Nuevos y mejores paraderos para evitar que los conductores de buses recojan y dejen los pasajeros en cualquier parte, verdaderas terminales de buses y no patios al aire libre que generan inseguridad en los barrios, nuevos y generosos espacios públicos que sirvan de soporte al sistema, estaciones de transferencia, señalización adecuada de rutas, etc, etc.
Movimiento: Se refiere fundamentalmente a la capacidad de gestión de la administración municipal y a la búsqueda de procesos sinergéticos orientados a lograr la participación de la sociedad en el proyecto. En efecto, desde el punto de vista de los gobernantes, el proyecto se ha impuesto como una unidad de negocios inspirado en la competitividad. La administración municipal en este caso ha fungido como promotora del negocio y en contra de los intereses públicos y colectivos de la ciudadanía. Es una gestión urbana sin participación ciudadana. Es la privatización de la gestión pública.
Bajo estas consideraciones todo ha salido mal. Podemos afirmar categóricamente que no es un proyecto inteligente para una ciudad inteligente. Más bien es un proyecto de competitividad empresarial en un entorno social altamente empobrecido y desigual.
Para superar estos escoyos, proponemos un nuevo giro caleidoscópico, un verdadero acuerdo ciudadano en torno a un SIT sostenible, un nuevo modelo de desarrollo de la ciudad en donde realmente se puedan activar estas fuerzas motoras en un sentido virtuoso, porque las nuevas tecnologías son necesarias, siempre y cuando no desvirtúen el verdadero propósito de las ciudades inteligentes, de los territorios del conocimiento: Elevar sustancialmente la calidad de vida de los ciudadanos.
12 de febrero de 2010
Manizales: De Eje del Conocimiento a "Call Center"
Ya casi no se habla de “Manizales Eje del Conocimiento”, una política que permaneció durante varias administraciones municipales como meta estratégica de la ciudad para promover el desarrollo local a partir de la construcción de la llamada sociedad del conocimiento.
Creo que Manizales fue pionera en el país en el impulso de esta visión, porque si la memoria no me falla, en la ciudad se viene hablando del conocimiento como factor de desarrollo desde los años 90. Al comenzar el nuevo siglo se incorporó este concepto en el plan de desarrollo y progresivamente fue perdiendo fuerza hasta desaparecer prácticamente como proyecto estratégico durante la actual administración.
El rumbo no ha sido muy claro y las políticas bastante pobres y fragmentadas. Manizales se ha movido por los caminos cenagosos de una ciudad universitaria, pasando por la idea de ciudad educadora hasta llegar más recientemente a la idea de una ciudadela del conocimiento. En medio de todo ello, se ha fortalecido la infraestructura tecnológica de colegios oficiales y universidades con aulas de cómputo y acceso a internet; se ha impulsado el surgimiento de empresas de base tecnológica, se están mejorando las carreteras y hasta se construye un nuevo aeropuerto de talla nacional [sic] dizque para exportar nuestros productos hacia los mercados mundiales del pacífico. Sin embargo, todas estas iniciativas se van desarrollando sin una política, ni un plan de mediano y largo plazo; todo se va dando al vaivén de los afanes e intereses específicos de cada administración municipal o departamental.
Más recientemente, y poniendo la competitividad como valor único y universal de los gobiernos - quienes cada vez más asumen las lógicas del mercado y de las empresas en la gestión pública-, la ciudad ha hecho la tarea de ofrecer su portafolio de medidas ante el mundo para atraer capital extranjero con la esperanza puesta en que sean ellos y no los esfuerzos productivos locales, los que dinamicen la economía de la región, generen empleo y bienestar para sus gentes. Para lograrlo, se han dado a la tarea de ofrecer a las compañías multinacionales un paquete de exenciones tributarias, zonas francas, mano de obra barata y recursos de capital para financiar la construcción de las infraestructuras necesarias para su operación. Adicionalmente, se trabaja para que nuestros niños sean bilingües, con lo cual podrán incorporarse más rápidamente al servicio BPO&O (Businnes process outsourcing & offshoring). Cuando ellos puedan traducir el significado de estas excentricidades, se darán cuenta que se trata de una estrategia global de recorte de gastos de las empresas multinacionales mediante la contratación externa del desarrollo de software, empleando a bajo costo a programadores de países extranjeros de menor renta como el colombiano y a un ejército de jóvenes bachilleres para que reciban y hagan llamadas.
Por estos días el alcalde Juan Manuel Llano anda por España tratando de convencer a algunas empresas dedicadas al negocio de Call Center para que le ayuden a completar 8 mil empleos de baja remuneración en la ciudad, de los 4.500 que ha logrado enganchar con empresas como Digitex y Emergia, junto con People Contact, que al parecer es una alianza entre el capital público local e inversionistas privados extranjeros para los mismos fines.
Yo pensaría que no tiene mucho sentido seguir hablando de “Manizales Eje del Conocimiento” porque como van las cosas, sólo llegaremos a concretar la idea de “Manizales Call Center”. El Alcalde Llano, antiguo gerente de la empresa de teléfonos Emtelsa, sólo tiene interés en convertir la ciudad en una Zona Franca Permanente Especial de servicio al cliente a través de los centros de llamadas.
Baste decir que la industria manufacturera de Caldas, con el esfuerzo de más de un siglo de labores y apoyado en buena medida en la producción cafetera, ha logrado montar un aparato productivo que no emplea más de 15 mil trabajadores en el departamento. El Alcalde Llano creará el 55% de esas plazas en tan solo dos años. Estas comparaciones no hablan muy bien de las capacidades locales para generar industria, pero tampoco de la calidad de estos nuevos empleos y de su sostenibilidad futura.
Bien es sabido que estas empresas de servicios se mueven por el mundo con una gran flexibilidad de acuerdo a la desregulación de las leyes laborales y a la oferta y la demanda de los mercados, lo cual impacta negativamente al empleo productivo de alta y baja capacitación, precarizándolo por igual. Razón tiene Saskia Sassen (2003) cuando advierte que “La nueva economía urbana no sólo refuerza las desigualdades existentes sino que pone en movimiento toda una serie de nuevas dinámicas de desigualdad”. Esto es así por el hecho de que las superganancias generadas por los servicios especializados amenaza la supervivencia de los sectores productivos más tradicionales a quienes les resulta mucho más costoso crear y conservar sus puestos de trabajo.
Vale la pena discutir estos temas públicamente. ¿Cuáles son las ciudades y regiones que queremos?. ¿Cuál es la calidad del empleo que le ofrecemos a las generaciones presentes y futuras?. ¿Queremos construir ciudades del conocimiento con sistemas productivos locales fuertes y una remuneración en ascenso, a partir de los cuales pueda consolidar su dinámica exportadora?, o, ¿Queremos ciudades de servicios con bajos salarios y altas ganancias para las multinacionales, con sistemas productivos locales débiles y una desigualdad social creciente?.
Esta última alternativa parece ser la que se impone. Un duro golpe por cierto al inmenso esfuerzo que están haciendo nuestros jóvenes por formarse en las universidades, tanto en pregrado como en posgrado, quienes tendrán que emigrar a otras regiones o países con ofertas de empleo más acordes con su nivel formativo. Un golpe mortal al sistema educativo universitario regional, quién por cuenta de políticas equivocadas desde las instituciones de gobierno seguramente tendrá que hacer grandes esfuerzos para incorporar y luego retener a sus estudiantes dentro de las aulas, dada la precariedad del empleo profesional que se ofrece en nuestras ciudades.
Se trata de replantear la sociedad y el territorio del conocimiento que estamos construyendo en nuestra región. Hasta ahora se ha hecho énfasis en un modelo exógeno de afuera hacia adentro, basado en la competitividad global de los mercados, con un reducido apoyo a la investigación, la innovación y el desarrollo de los sistemas productivos locales. Es necesario invertir este modelo por otro que se concentre en la formulación de un Sistema Territorial de Innovación de carácter endógeno, de adentro hacia afuera, anclado en los territorios regionales, solidario y colaborativo, basado en el conocimiento (I+D+i) como principal factor de desarrollo de los sistemas productivos locales.
Tal vez sea demasiado pedirle al Alcalde Llano que rectifique, pero quizás, desde la sociedad civil regional podamos construir un gran acuerdo colectivo para salvar al Eje Cafetero de estas encrucijadas exógenas.

