29 de noviembre de 2009

¡¡ Manizales es única !!

Barrio La Estrella, Manizales, Colombia.

Por: Luis Fdo. Acebedo R.

Manizales es única, es cierto, aunque no necesariamente por la cultura de sus gentes, como suele afirmarse cuando se trata de exaltar la ciudad con sentido populista. De ser así, pienso que Manizales es una ciudad como cualquier otra, con sus virtudes y defectos. Una ciudad intermedia, eso sí, como para ponernos en contexto.

Sus líderes políticos sueñan con posicionarla a la altura de las grandes capitales del mundo, sin embargo, a veces se comportan como cualquier hijo de vereda o como gamonal de pueblo, que es aún peor. Se me viene a la memoria, por ejemplo, el veto que hizo público el alcalde Juan Manuel Llano al cantante puertorriqueño de “Calle 13” para impedirle su ingreso en las próximas Ferias de la ciudad en el mes de Enero. Todo por portar una camiseta publicitaria con un contenido susceptible de múltiples interpretaciones, alusiva a las bases militares. “Uribe para bases militares”, decía el mensaje, pero la irritabilidad de los albaceas de la política de Seguridad Democrática en la ciudad leyeron otra cosa, “Uribe Paramilitar”. Bueno, no es mucha la diferencia; en cualquier caso, la guerra está ahí presente. Y ahí también estaba el alcalde Llano, como en la inquisición, definiendo quien entra o sale de su ciudad medieval amurallada.

Es que la cultura no es un concepto abstracto, se expresa en los hechos cotidianos, y sobre todo tiende a ser cada vez más universal, especialmente en cuanto a eso que conocemos como “cultura ciudadana”. En este aspecto, a los manizaleños les falta todavía bastante. Yo quisiera preguntar a través de este medio, si existe alguna ciudad en el mundo que acepte o tolere el parqueo de vehículos en las glorietas o “roundpoint”. Sí, esos espacios circulares que sirven para redistribuir el flujo vehicular en los cruces de las calles. Bueno, en Manizales es totalmente aceptado como norma con la connivencia de las autoridades policivas y de tránsito. Sucede en varias glorietas de la ciudad, pero especialmente en el barrio La Estrella, donde confluyen ocho calles de manera concéntrica con mayores flujos vehiculares cada día.

Dirán los manizaleños más provincianos: “hombre, lo que pasa es que sólo nos demoramos una horita, mientras termina la Santa Misa”;; otros que han viajado por las principales ciudades del mundo pero al llegar a Manizales parquean en la glorieta del barrio La Estrella, dirán con cierto rubor en las mejillas, “pero es que no hay comparación, el barrio La Estrella es el barrio La Estrella”; aquellos que aún creen que pueden llegar con el vehículo hasta la puerta de acceso del comercio o servicio que demandan, replicarán desafiantes “y dónde quiere que parquee, estúpido”; y otra parte de esos manizaleños “cultos”, aunque bastante avaros como para pagar 800 pesos la hora en las zonas públicas de estacionamiento perfectamente delimitadas en algunas de las calles adyacentes, nos mirarán con carita de ternero huérfano y a renglón seguido exclamarán en tono muy bajo, casi imperceptible “es que me demoro dos segunditos solamente”.

Y así cada quien encontrará sus motivos para parquear en la glorieta del barrio La Estrella el tiempo que considere necesario y justificar, a lo manizaleño, la violación de una norma universalmente aceptada, ante los ojos de los policías de tránsito, enceguecidos por la fuerza de la costumbre y porque también van a misa casi todos los días. ¿Acaso el cura de la parroquia no se habrá dado cuenta que sus feligreses son pecadores consuetudinarios, no de las leyes divinas porque no me consta, sino de estas normas terrenales cuyo cumplimiento estricto nos hacen cada vez más ciudadanos del mundo?.

29/11/09


19 de noviembre de 2009

Metropolización y POMA en la subregión Centro-Sur de Caldas

Cuenca del río Chinchiná y territorio metropolitano. Fuente: Elaboración propia con base en SIR, Nodo Central, UTP.

Por: Luis Fdo. Acebedo R .

El reciente debate público sobre el cumplimiento de la sentencia del tribunal de lo Contencioso Administrativo de Caldas que obliga a Aguas de Manizales, Corpocaldas y Acuamaná, junto a los municipios de Manizales y Villamaría, a descontaminar el río Chinchiná en un plazo de seis años a partir del 2008, vuelve la atención sobre dos temas cruciales e íntimamente relacionados: Los procesos de metropolización en la subregión centro-sur de Caldas y el Plan de Ordenación y Manejo -POMA- de la Cuenca del río Chinchiná.

La decisión de los organismos de justicia ha causado escozor entre las autoridades por el corto tiempo previsto y sus altos costos, calculados en casi 200 mil millones. Y obviamente, han amenazado con trasladarle directamente al usuario la financiación de las obras requeridas por la vía de las tarifas de servicios públicos. Este es otro caso más en el cual los ciudadanos deben recurrir a estas instancias para hacer cumplir al Estado un derecho colectivo, mucho más importante en tiempos de búsqueda de alternativas frente al calentamiento global. Y algunas autoridades sólo responden con amenazas de nuevos cobros a la colectividad para justificar sus ineficiencias.

Al respecto surgen muchas preguntas sobre las razones por las cuales las autoridades judiciales debieron tomar cartas en el asunto, porque no son pocas las acciones que se han emprendido sobre esta cuenca, tales como el plan de manejo ambiental por parte de Corpocaldas, el proyecto de reforestación liderado por Procuenca, la administración del recurso agua por parte de Aguas de Manizales, el Sistema Regional de Áreas Protegidas del Eje Cafetero (SIRAP-EC), entre otros. Algunos de estos proyectos generan recursos importantes o los reciben de organismos internacionales por la venta de bonos de carbono.

Los hechos están demostrando la insuficiencia de medidas, pero sobre todo, la carencia de instrumentos de financiación y gestión para atender integralmente los problemas ambientales. Todo parece indicar que esta cuenca de tanta jerarquía e importancia para nuestros municipios es de todos y de nadie, quizás porque hasta ahora algunas instituciones públicas y privadas se han preocupado más por usufructuarla que por protegerla, y en todo caso con muy bajos niveles de regulación que atienden criterios todavía bastante fragmentarios.

Por complejo y costoso que ello sea, se hace necesario avanzar no sólo en la descontaminación de la cuenca del río Chinchiná, sino en general, en su planificación integral para atender todos los efectos actuales y futuros que genera un proceso de metropolización de hecho que se ha venido presentando entre todos los municipios comprometidos, es decir, Manizales, Villamaría, Chinchiná, Palestina y Neira.

No debería aplazarse más la idea de abocarse a la formulación de un POMA para la cuenca del río Chinchiná como instrumento de superior jerarquía que los POT municipales, para proyectar integralmente este territorio por la vía de la sostenibilidad ecosistémica.

A diferencia de muchos otros territorios, los cinco municipios mencionados tienen la ventaja de estar circunscritos espacialmente a una sola cuenca, es decir, la comparten, razón de más para pensarnos subregionalmente no como área metropolitana sino como cuenca. Ahí está la clave del planeamiento y de la construcción de subregión. Ese es el principal aporte e innovación que puede hacerle la subregión a la Ecoregión Eje Cafetero.

Esta cuenca, según datos de Procuenca (2006), tiene una extensión aproximada de 113.000 hectáreas. En ella se asientan unos 550 mil habitantes que representan el 57% de la población del Departamento y el 70% del PIB. Dentro de la subregión centro-sur, la conurbación Manizales-Villamaría concentra el 81.20% de la población, según el censo del año 2005. Es decir, es de una enorme importancia estratégica para el departamento, pues allí se concentra su mayor riqueza ambiental, cultural, de conocimiento y productividad. Aún así, no se autosostiene en aspectos claves como la seguridad alimentaria, entre otros aspectos porque un poco más del 50% del área cultivada de la subregión centro-sur está dedicada a la producción de café.

Desde el punto de vista ambiental, con el POMA podemos contribuir más colectivamente a la protección de parte del territorio asociado al Sistema de Parque Nacional Natural Los Nevados, que a su vez se constituye en la mayor riqueza regional en términos de biodiversidad y recursos hídricos del departamento, profundamente amenazado por el efecto invernadero y el calentamiento global.

La formulación del POMA de la cuenca implica pasar de una planeación sectorial a una planeación integral entre lo urbano y lo rural, lo cual conduciría a valorarse como un verdadero ecosistema que integre los recursos naturales con el subsistema de ciudades. Esa es la ventaja, el reto y la oportunidad. Desde esa instancia se pueden resolver apropiadamente los asuntos metropolitanos, no con los instrumentos limitados de la ley 128/94 de áreas metropolitanas pensada con la idea ya revaluada de una ciudad dominante y otras ciudades subordinadas, o con el inmenso error de ignorar el territorio rural. Desde el POMA no debería haber jerarquías marcadas por el número de habitantes o por la extensión del territorio. Todos somos parte de la cuenca y a ella contribuimos sinergéticamente de acuerdo a la manera como nos relacionamos con ella.

El POMA puede resolver por sí mismo la generación de recursos financieros para atender los diferentes problemas ambientales derivados de las acciones humanas sobre el territorio. Una de ellas, y muy importante es la urbanización, pero no la única. El sector productivo urbano y rural no está haciendo lo suficiente por el medio ambiente y aún hay que utilizar medios coercitivos para evitar sus efectos contaminantes y pagar por ello. Todo lo anterior nos tiene que llevar a desarrollar múltiples innovaciones en materia de financiación y gestión de los recursos ambientales, de los bienes y servicios producidos, buscando preservar el espíritu de la ley de ordenamiento territorial en cuanto a la distribución equitativa de las cargas y beneficios que genera el aprovechamiento o explotación de los recursos naturales. Porque así como en el sector urbano de la subregión aún está todo por hacer para obligar al Estado y a los particulares a desarrollar estos principios, en el sector rural las cosas son aún más preocupantes, sólo que no están a la vista de la mayoría de la población urbanizada.

El POMA hay que entenderlo como un proceso y no como un producto, como una oportunidad y no como un costo; en últimas como un instrumento para abordar el anhelo de convertirnos en ciudades y subregión del conocimiento. De lo contrario, continuaremos reproduciendo el llamado “Síndrome de la Rana Hervida”, es decir, nos iremos quemando poco a poco y sin darnos cuenta en la olla del calentamiento global o del deterioro ambiental progresivo. Entonces, ya no encontraremos a quien echarle la culpa o a quien pasarle la factura de cobro.

21/11/09

8 de noviembre de 2009

Arquitectura y Fotografía: Miradas caleidoscópicas sobre la ciudad (II)

Foto Acebedo. Reflexión púrpura. 2008.

Foto Acebedo. Convivencia urbana. 2008.

Por: Luis Fdo. Acebedo R.

(Continúa)

La metáfora del caleidoscópio y las nuevas tecnologías.

Los avances científico-tecnológicos y su impacto en las artes nos están acercando más a la metáfora del caleidoscopio para entender los cambios que las nuevas tecnologías le demandan a las artes y sus diferentes maneras de representación, y menos a la del collage y del fragmento que se ha generalizado en los últimos años como expresión del caos y la sin salida.

En efecto, como dos metáforas que fueron penetrando las diferentes manifestaciones artísticas, el collage y el fragmento, resultaron útiles para justificar el arte en sí y para sí. El arte como sentimiento y no como pensamiento (Mariátegui, 1964), el triunfo del azar, la casuística; tal vez el agnosticismo y la ausencia de referentes. Una de las máximas de los dadaístas, por ejemplo, era “asesinemos la inteligencia si queremos comprender la belleza”. De cierta manera, eran propuestas sin tiempo ni espacio, sin movimiento o mejor, sin sujetos, es decir, el mundo del artificio y la artificialidad.

El caleidoscopio como expresión metafórica se mueve entre lo particular y lo general, entre los fragmentos y la totalidad, no sólo desde el punto de vista de la imagen, sino también de su significado. Pese al instante reservado a una unidad de tiempo-espacio, la fotografía nos da la posibilidad de trascender en la complejidad de un fenómeno o en la futilidad de un objeto inanimado, pero siempre contenidos en determinados límites, llamémoslos culturales, éticos o estéticos. Allí sigue presente la contradicción como elemento liberalizador. Steve Yates (2002) la identifica como el contrapunto visual, ese elemento que marca la diferencia entre la fotografía y la realidad. Al respecto, dice:

“Resulta evidente que el contrapunto visual, al igual que el contrapunto musical, se basa en dos condiciones: el contraste entre contrarios que se complementan mutuamente, como los polos de una escala, y una similitud o un paralelismo que lleva al espectador a conectar estos contrarios para así descubrir el antagonismo existente en la unidad de la composición”.

La luz o la contraluz, la lejanía y la cercanía, el color y la sombra negra, la superposición de planos o el cambio de texturas, pueden ser algunos de esos contrapuntos que se emplean en la fotografía o la arquitectura para generar contrastes, marcar espacialidades o establecer jerarquías.

Parodiando un poco a Rudolf Arnheim (2002), yo diría que mientras el arquitecto inventa, el fotógrafo descubre, pero ambos encuentran entre las innumerables vistas de la realidad física, múltiples alternativas, infinitas formas de aproximación, delicados trazos llenos de significados y significantes en medio de la unidad de la composición. Margarita Monsalve (2008) nos refuerza esta idea cuando afirma que la fotografía conjuga dos realidades: el signo y el significado. “Es signo de una realidad distante y, a la vez, espejo que la contiene en miniatura, significándole”, un signo ambiguo que contiene la posibilidad infinita de fragmentación y montaje.

En este sugerente lenguaje, el uso de las tecnologías ya no se plantea como una opción, sino como una condición, una parte del acto creativo. Se incorpora como recurso, más que como instrumento y en esa medida establece nuevos vínculos con otras expresiones artísticas como el comics, el cine, el performance, el teatro, entre otros. Hay quienes cuestionan el concepto de la “originalidad” bajo esta premisa, sin embargo, ¿qué puede ser hoy en día “original” en esta sociedad cada vez más globalizada e interconectada?. Se trata de un proceso adaptativo en el que estamos haciendo tránsito del lápiz de grafito al óptico, de la cámara análoga a la digital, de la maqueta de cartón a la imagen 3D, del papel a la pantalla interactiva. En fin, de la materialidad a la virtualidad.

Una sola generación ha sido testigo de semejantes transformaciones. Por eso es tan difícil aprehender sus impactos. Sólo sabemos que la velocidad con que se están dando, nos obligan a tener una mente abierta hacia nuevas exploraciones y divagaciones.

Pero también tenemos evidencias de las respuestas emergentes y alternantes a la homogenización dominante. Volvemos a refrendar la importancia del espacio como valor diferenciador. A eso que algunos llaman "glocalización", en donde el territorio, los sujetos, la cultura y las innovaciones adquieren sentido de lugar, comienzan a tener un nuevo significado y un signo diferenciador, un nuevo contrapunto que la arquitectura y la fotografía deben explorar para su propio engrandecimiento.

08/11/09

Ver Programación en: http://agenda.universia.net.co/ucaldas/2009/11/10/i-muestra-fotografia-manizales

Arquitectura y Fotografía: Miradas caleidoscópicas sobre la ciudad (I)

Foto Acebedo. Ciudad Iluminada. 2008.

A propósito de la muestra “Fotografía, Manizales” que se inaugurará el 12 de noviembre de 2009 en la biblioteca Orlando Sierra del Ecoparque Los Yarumos en donde se seleccionaron temas alrededor del cuerpo, la arquitectura y la ciudad.


Invito a recorrer esta muestra que se desarrollará también en la Torre de Estancias y la Escuela de Arquitectura y Urbanismo de las sedes Central y El Cable de la Universidad Nacional, el Centro de Museos y la Imagoteca de las sedes Palogrande y Central de la Universidad de Caldas.

Por: Luis Fdo. Acebedo R.

Todas las ciudades tienen un color dado por el juego de luces y sombras que se encuentran en el tiempo y en el espacio. Decía Le Corbusier “la arquitectura es el encuentro de la luz con la forma”. Precisamente, la fotografía nació con la arquitectura cuando sus inventores buscaron demostrar la apertura de nuevas posibilidades pictóricas y paisajísticas al capturar en un abrir y cerrar de la luz, las perspectivas geométricas del espacio citadino que el renacimiento había logrado expresar a través del dibujo.

La velocidad de la vida urbana en la ciudad casi siempre obnubila la percepción de los cambios cromáticos en las fachadas de los edificios o en los objetos que abren o cierran las perspectivas urbanas. La fotografía detiene el espacio y neutraliza el tiempo para revelarnos un caleidoscopio de tonalidades y texturas que re-crean la ciudad o sus fragmentos, como una escenografía cambiante, fugaz, efímera. Cuando esto sucede, la arquitectura se ha vuelto lugar porque contiene un lenguaje, un acontecimiento o una acción, conjugados en pasado, presente o futuro. Y la fotografía encuentra su razón de ser porque nos deja impávidos y deslumbrados con la captura perenne de un instante vivido.

Las fuerzas motoras de la arquitectura y la fotografía

Tiempo, espacio, movimiento y técnicas son las fuerzas motoras que dinamizan la arquitectura y también la fotografía. Aquí está el nuevo espacio cuatridimensional que articula el espacio físico con el virtual y lo transforma en un espacio de flujos y de redes. Luces y sombras, fragmentos y tonos cromáticos hacen parte de las miradas o giros caleidoscópicos que hacemos cotidianamente para fijar el espacio en nuestra retina. Pero no siempre lo logramos, a veces, debemos acudir a la fotografía para re-tener y transformar aquellas imágenes que el espacio-tiempo efímero y fugaz no permite disfrutar. Quizás ésta sea una de las diferencias más notorias entre arquitectura y fotografía, el carácter efímero de esta última, aunque algunas expresiones contemporáneas de la arquitectura ya han relativizado esta idea al incursionar en las espacialidades de algunas artes como el teatro de la presentación, o en las grandes ferias y exposiciones internacionales o en los parques temáticos, entre otros, en donde el espacio arquitectónico deviene fragmento.

Dice Alex Maclean (2003) en “la fotografía del territorio”:

“La imagen en perspectiva de la ciudad sería como la inscripción utópica, es decir, del no lugar en espacios reales, los de los albúmenes de mapas y su circulación entre los hombres, pero esta inscripción se efectuaría bajo la forma de la virtualidad o, mejor dicho, de un lugar virtual, que los hombres ocuparán muy pronto”.

Qué nos anuncia Maclean?. ¿Que en muy poco tiempo conquistaremos la virtualidad de la geografía aérea y cambiaremos la línea del horizonte por la vista de pájaro para elaborar nuevas construcciones geométricas y pictóricas?. De hecho, ya estamos ahí. Las tecnologías GPS nos muestran nuevas representaciones espaciales de carácter virtual con las cuales tendremos que familiarizarnos cada vez más. O qué decir de esas fotografías cúbicas de las ciudades que nos permiten tener unas panorámicas interactivas de 360 grados hacia los lados, abajo y arriba con sólo mover el mouse de un computador. Todas estas experiencias transforman por completo el sentido de límite que hasta ahora teníamos, pensando que había un principio y un fin. Tal vez, ahora debemos hablar de un continuum, de un conocimiento dado por los ires y venires de una incesante búsqueda de verdades relativas.

Continúa....

1 de noviembre de 2009

MISN: Más subsidios, pero para los ricos de la ciudad.

Macroproyecto de Interés Social Nacional de la Comuna San José en Manizales.
Estructura General.
Por: Luis Fdo. Acebedo R.

El 30 de octubre pasado, el periódico El Espectador editorializó sobre el Plan de Ordenamiento Territorial –POT- de Bogotá. Es tal la gravedad de lo que está sucediendo en Colombia con el ordenamiento territorial que ya es motivo de preocupación de las grandes firmas editoriales, quienes poco se han ocupado de estos temas en el pasado. Y no es para menos. Muchos municipios se aprestan a ajustar o reformular sus POT en un ambiente de total incertidumbre por cuenta de las decisiones autocráticas del gobierno nacional.

Para el caso de Bogotá, El Espectador denuncia la existencia de dos modelos de ocupación territorial en disputa. La primera, aprobada incluso en el Plan de Desarrollo del gobierno nacional, orientada hacia las ciudades compactas. Y la segunda, provocada por el sector inmobiliario especulativo, pero con la anuencia del gobierno nacional, consistente en un modelo expansivo o difuso, supremamente grave para la sostenibilidad ambiental de la Sabana y para los propósitos de construcción de Región. En mi opinión, el gobierno nacional está jugando a dos bandas.

Denuncia El Espectador (30 de octubre de 2009):

El Gobierno viene promoviendo grandes programas de vivienda por fuera del perímetro de las principales ciudades, en clara aplicación del modelo territorial expansivo —en torno a Bogotá se harán en Soacha, Funza y Mosquera—. También impulsa el tren de cercanías, que fácilmente se transformará, como ocurrió con la Autopista Norte, la Autopista Sur y la Calle 80, en un eje de movilidad al que se le irán colgando inmensos proyectos urbanísticos. La autorización acelerada de zonas francas en la Sabana, sin previo estudio de la presión que ejercen por la construcción de vías, redes de servicios domiciliarios y otros emplazamientos, es otro factor introducido por el Gobierno nacional que estimula la expansión y la conurbación.

Esta dinámica está llevando a Bogotá a expandirse como mancha de aceite sobre la Sabana y a conurbarse con los municipios vecinos. Por eso, el editorialista se pregunta ¿qué sentido tiene la revisión del POT bogotano en este contexto de debilitamiento de la autonomía distrital para decidir sobre el futuro de su territorio?.

La verdad es que es una pregunta que se hace extensiva a todos los municipios de Colombia que formularon su POT, y que ahora deben incluir de manera obligatoria los Macroproyectos de Interés Social Nacional –MISN- como normas de superior jerarquía, pues por cuenta de unos súper poderes otorgados al gobierno nacional se le dio un zarpazo casi mortal a los valores más democráticos de la ley de ordenamiento territorial de 1997. Yo iría más allá al plantear dos ideas contundentes:

1. Que con la aprobación de los MISN, el gobierno nacional restituyó para su propio beneficio y el de sus amigos, la lógica de actuación de los urbanizadores piratas que por tantas décadas engañaron y usurparon a millones de destechados en Colombia al pasar por encima de las decisiones del ordenamiento territorial para legalizar la urbanización de lotes por fuera del perímetro urbano aprobado.

2. Que los MISN son el equivalente de Agro Ingreso Seguro –AIS- en materia de política de subsidios para los más ricos. Esta vez, los beneficiarios son los lotifundistas, los grandes urbanizadores y los especuladores inmobiliarios del país. Las estrategias son la habilitación de suelo rural a suelo urbano; la expropiación de suelo urbano de bajo costo para desarrollar grandes operaciones inmobiliarias subsidiadas por el Estado mediante la cualificación de sus infraestructuras o el otorgamiento de crédito a bajo costo.

El Macroproyecto San José en Manizales, en mi opinión, es la tapa, la experiencia más cualificada del gana-gana con el cual el gobierno nacional consolida su política de la “confianza inversionista”. Es una demostración de que tanto el modelo expansionista como el compacto son utilizados por el gobierno nacional con los mismos propósitos. Aquí están los verdaderos maestros en la interpretación de los MISN como negocio especulativo inmobiliario empleando la estrategia de Modelo de Ocupación Territorial –MOT- compacto. Veamos algunas razones:

El suelo ya está creado y cuenta con la red básica de servicios públicos. Está en manos de pequeños propietarios, a los cuales se les aplicarán los instrumentos de enajenación y expropiación para generar grandes ofertas de suelo mediante procesos de integración inmobiliaria. Los mejores lotes, los más planos, integrados en predios de mayor tamaño, no serán destinados a Vivienda de Interés Social (VIS) o Viviendas de Interés Prioritario (VIP), tal como lo exige la ley, sino que serán ofertados para al comercio y los servicios, pero con una gran diferencia, contarán con todas las infraestructuras, incluyendo la construcción de una gran avenida -la famosa Avenida Colón- que cumplirá la doble función de valorizar los predios a los nuevos dueños y servir de límite o barrera segregacionista para los proyectos VIS y VIP que se construirán sobre las laderas habitables de la Comuna San José en los extramuros de la zona norte a donde siempre han estado relegados.

Es evidente que el MISN San José no fue creado para habilitar suelo para VIS y VIP, sino para hacer una renovación urbana de cambio de uso residencial a comercial y de servicios, junto con procesos de integración inmobiliaria, bajo el amparo de unas medidas excepcionales creadas por el gobierno nacional (Decreto 4260/07) para “la ejecución de operaciones urbanísticas integrales de gestión y provisión para vivienda (el subrayado es nuestro), con especial énfasis en VIS y VIP”. ¿Acaso no estamos frente al empleo amañado del instrumento MISN que configura, además, un uso ilegal?. ¿No se está usando la ley para lograr propósitos radicalmente contrarios a los propuestos?.

Sobradas razones tienen los habitantes de San José para oponerse a este proyecto, lleno de inconsistencias, marrullerías, ilegalidades, pero por sobre todo, inequidades en el desarrollo urbano que lo hacen ambiental y socialmente insostenibles.

Ahora entiendo porqué éste es uno de los proyectos menos socializados entre la comunidad y cuyo conocimiento integral se ha vuelto casi un misterio. Yo, en particular, tuve que recurrir a un derecho de petición para poder acceder a la información del proyecto MISN San José.

01/11/09

Coletilla: ¿Se imaginan quiénes serán los grandes beneficiarios de este proyecto que yo llamaría sin temor a equivocarme, "Urbano Ingreso Seguro" -UIS-?

Cfr editorial de El Espectador: http://www.elespectador.com/articulo169617-sobre-el-pot