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14 de junio de 2011

Del “Plan” al “Resultado” en el sector de la Comuna San José

Por: Andrea Catalina Martínez Rodríguez [1]

Avenida_ColonApertura de la Avenida Colón en la Comuna San José. Fuente: http://www.lapatria.com/story/cifras-del-macroproyecto-san-jos%C3%A9-poco-les-cuadran-algunos-concejales

Recuerdo cuando llegaba a mi casa a almorzar y nos reuníamos con mi abuelito a contar anécdotas del día. En varias ocasiones decía orgulloso: “por la casa va a pasar la Avenida Colón”, y todos en la mesa, escépticos, cambiábamos el tema y no le prestábamos atención. Unos años después le compraron su casa y fue efectivamente para la construcción de una vía de la que poco habíamos escuchado. Recuerdo que mi abuelito tenía una casa en el barrio La Avanzada, donde habían nacido mis tías y mi mamá; una casa grande de 3 pisos, de las mejores de la cuadra. Mis tías contaban historias de aquella época, cuando salían del colegio y debían correr a la casa por miedo a que las robaran o que se vieran agredidas por un “marihuanero”. Finalmente, decidieron salir de este barrio tan “peligroso” y buscar una mejor calidad de vida para sus hijos, aunque mi abuelo insistía con su idea de que la Avenida Colón iba a propiciar un mayor “avalúo” de la casa y que también indicaría un mejoramiento de la calidad de vida.

Empiezo con esta historia personal, ya que me quiero referir en primera instancia a los problemas sociales de la comuna San José, de la cual está proyectada su renovación urbana y de esto hablaré en el presente ensayo.

A medida que mi abuelo envejecía, mis tías lo asediaban y trataban de prohibirle que fuera a su casa, que por cierto se vio obligado a arrendarla. El viejo estaba tan apegado a esta casa, a una propiedad raíz de la cual solo habían recuerdos amarrados a ella y de los que no quería soltarse. Pero mis tías temían por su salud y por su seguridad, además le gustaba ir mucho a la plaza de mercado de La Galería a comprar las verduras y las frutas que le resultaban más baratas, según él.

En este contexto, tomaré como temas principales a discutir, el planteamiento del Macroproyecto San José y el Plan Parcial de la Galería, proyectos que hacen parte de la renovación urbana que se tiene prevista para una de las zonas “residuales” de la ciudad.

Cuando me refiero a “zonas residuales” hablo de asentamientos informales que surgieron espontáneamente y se salieron de las manos de los planificadores de la ciudad. Estas zonas, consideradas por muchos “nidos de ratas”, de donde salen los ladrones, drogadictos y prostitutas, y consideradas por otros simplemente el sitio de vivienda de personas de muy bajos recursos, que como todos los seres humanos necesitan un lugar para protegerse de la lluvia y el frio; un lugar que pagan de acuerdo a sus capacidades económicas. Aquí nacen los tugurios y los asentamientos informales de ladera en constante riesgo de deslizamiento.

También aparecen predios ocupados ilegalmente por personas que no están en capacidad de comprar un lote en ninguna otra parte de la ciudad y por lo tanto invaden predios vacíos, que en esta ciudad de montañas resultan ser laderas en riesgo no aptas para la construcción. Esto lo podemos observar en datos estadísticos que nos muestran los estudios realizados para el Macroproyecto San José (2009):

- El 60% de las viviendas en zona de riesgo en Manizales, se encuentran en la zona de ladera de la Comuna San José.

- 1.660 familias viven en zonas de alto riesgo por deslizamiento, sismo e incendio.

De esta situación económica, además del problema de ocupación de la ladera, se desprenden otros problemas sociales y de educación como lo vemos en los siguientes datos de este estudio:

- La esperanza de vida al nacer es de 54 años.

- Según el Índice de Necesidades Básicas Insatisfechas, el 23% de los hogares está en pobreza y el 7,1% está en situación de miseria.

- La primera causa de mortalidad es el homicidio.

- 1.500 niños en edad escolar sufren desnutrición crónica.

- El 92% de los habitantes está en los estratos 1 y 2.

- Hay un déficit cuantitativo de 3.626 viviendas y 2.680 hogares habitan en hacinamiento.

- Bajo nivel educativo con un promedio de 6,6 años de estudio por habitante.

- El 24% de la población está desempleada, y de los ocupados el 40% son trabajadores independientes y el 28% se desempeña en actividades informales.

El Macroproyecto San José, tiene por objetivo mejorar las condiciones de vida de los habitantes de ese sector, aunque desde mi punto de vista, este gran proyecto beneficiará a toda la ciudad, pero me queda la duda de si cada una de estas 1660 familias podrán pagar un apartamento en alguna torre de la propuesta de Vivienda de Interés Prioritario (VIP).

Creo que en este momento nace la duda de si el proyecto además de mejorar el espacio urbano de este sector y reducir tal vez la inseguridad y algunos problemas sociales, propiciará el desarrollo social y económico de los habitantes o generará que los actuales habitantes se desplacen hacia otro sector y vuelvan a incidir en los asentamientos ilegales.

Un gran integrante central y decisivo de este Macroproyecto es el Plan Parcial de la Galería. Este es un foco central económico del sector, donde se reúnen comerciantes de todos los niveles a ofertar y demandar productos. Este Plan Parcial lo que busca es mejorar la calidad del espacio de la Galería, mas no quiere implicar un traslado de las actividades. Desde mi punto de vista, este Plan dialoga amablemente con el estado actual de la Galería, sin querer demoler todo, a diferencia de lo que se plantea en el Macroproyecto referente a la vivienda, que aunque sería imposible conservar lo que ya está, lo ideal sería no desplazar a tanta gente.

Así como lo afirma Acebedo (2009) en su artículo de Caleidoscopios Urbanos, el sector de la Galería es uno de los sectores más conflictivos pero a la vez más recordados y queridos por los habitantes del sector:

“En buena hora se tomaron dos decisiones de gran importancia estratégica para la ciudad: Proponer una Renovación Urbana del Sector y formular un Plan Parcial como mecanismo para definir integralmente las acciones a seguir en el mediano plazo. Estos dos pasos adelante marcaron el camino para superar una tradición ya cuestionada por la constitución política y la legislación colombiana, que en materia de urbanismo privilegiaba las actuaciones predio a predio para solucionar conflictos urbanos.”

Además, afirma la importancia de que estos planes y proyectos se vuelvan acciones a mediano plazo, dando lugar a una realidad urbana y dejando a un lado la utopía planificadora.

Es posible que mi punto de vista sea supremamente sociológico, sicológico y humanista, pero para mí es muy importante tener en cuenta a las personas que habitan el sector, ya que ellos son los responsables de darle una memoria al lugar, y aunque se busca darles una mejor calidad de vida, mientras no se genere un espacio en la economía para estas personas excluidas por la sociedad, estos individuos no podrán disfrutar de los nuevos espacios propiciados por los nuevos proyectos y surgirá espontáneamente la misma historia y volverá a existir una zona “residual” en la ciudad.

Referentes Bibliográficos:

Acebedo Luis Fernando (2009). El Plan Parcial de Renovación Urbana del sector de La Galería. Un tema obligado de la política urbana en Manizales para los años venideros. Disponible en: http://caleidoscopiosurbanos.blogspot.com/2009/06/el-plan-parcial-de-renovacion-urbana.html . Consultado el 28 de mayo de 2011.

Patiño, Ricardo. Edición del 28 de abril de 2011. Cifras del Macroproyecto San José poco les cuadran a algunos concejales. Disponible en: http://www.lapatria.com/story/cifras-del-macroproyecto-san-jos%C3%A9-poco-les-cuadran-algunos-concejales. Consultada en 25 de mayo de 2011.

Presidencia de la República. Macroproyecto de Interés Social Nacional para el Centro Occidente de Colombia, San José–Manizales. En: http://www.slideshare.net/genesis182/macroproyecto-san-jos-presentacin-social. Consultada el 27 de mayo de 2011.


[1] Estudiante VII Semestre de Arquitectura de la Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales, quien amablemente cedió a Caleidoscopios Urbanos este artículo producido en la Asignatura Proyecto VII del I Semestre de 2011, bajo la tutoría del profesor Luis Fernando Acebedo R.

2 de septiembre de 2010

Manizales: Los hijos y las hijas del desconocimiento, y la crisis que debemos superar…

Vacaciones 2009 023
“Cuando el sujeto se eleva a crisis es su obligación pensar y actuar diferente”
Jaime Pineda
Nota del Editor: Hoy tengo el gusto de compartir este espacio con Carolina Jaramillo quien llegó al blog por el interés común de pensar el tema de la “ciudad del conocimiento” desde perspectivas tan atractivas como la juventud y la niñez. Espero que, al igual que yo, encuentren su artículo muy sugerente.
 
Por: Carolina Jaramillo Aguirre[1]
 
Manizales ha sido siempre la ciudad de las puertas abiertas porque es considerada como llena de gente buena, amable y trabajadora, sin embargo esta gente ha sido visiblemente vulnerada dado que en el año 2009 las puertas abiertas no fueron suficientes para librar a la ciudad del bochornoso premio de “La Ciudad con mayor índice de POBREZA del país”.
 
Y es que la pobreza no es sólo falta de trabajo, también deficiencia de inversión en los niños y las niñas, que propenda por garantizarles un ambiente de felicidad, amor y comprensión (Ley de Infancia y Adolescencia) y que de como resultado mayor desarrollo humano, una sociedad más justa e igualitaria y una mejor calidad de vida. En este sentido la pobreza tiene todo que ver en la comprensión del desarrollo humano desde la primera infancia, la niñez y la adolescencia porque valida la importancia de tener una sociedad equitativa e igualitaria, basada en la cultura de la honestidad, la lealtad y la responsabilidad inculcada desde la familia, la escuela y la protección del Estado.

Por lo anterior, es relevante dar a conocer el motivo de tanta pobreza…

VULNERACIÓN y DESPROTECCIÓN a los derechos de los niños, las niñas y los adolescentes en la ciudad:

Según el diagnóstico de la política de niñez, infancia y adolescencia[2] “a noviembre 30 de 2007, Manizales contaba con 63.342 sisbenizados en el rango de edad de 0 a 17 años, lo que representa un 58% de los niños de Manizales. Esta situación justifica la necesidad de intervenciones intersectoriales para garantizar que esa proporción de infantes puedan obtener beneficios que les ayuden a igualar las condiciones de los niños y niñas de mejor calidad de vida”. En este sentido se vulneran los derechos de PROVISIÓN, los cuales se refieren a la integridad e identidad personal y al estatus legal como ciudadanos de un país.

Este mismo diagnóstico presenta grandes diferencias en tanto relación socio-económica por sectores de la ciudad, las cuales se aprecian en la tasa de mortalidad por régimen de salud “La mortalidad de los denominados “vinculados” o “población pobre no afiliada”, es 3.6 veces más alta que la tasa promedio en Manizales y 4 veces mayor que la de la población perteneciente al régimen contributivo” y aquí cabe una pregunta: ¿Será que la Ley de Infancia y Adolescencia hace diferencias socio-económicas para que una ciudad capital presente estos contrastes tan radicales sin temor alguno de lo que esta gente “buena” pueda reaccionar, pensar o quizás hacer al respecto? ¿Qué necesita esta ciudad para tener sus niños y niñas sanas y protegidas en un esquema de universalización de la salud?

Y además de la crisis de la salud, existe la GRAN crisis educativa; porque aunque se ha generado el proceso de bilingüismo, en la ciudad también se cerraron 6 instituciones educativas, ahora cerrarán 3 más, y se incrementó la deserción en la media vocacional y la básica secundaria primordialmente para los jóvenes de los estratos bajos, pues mientras los estudiantes de estrato medio tienen en promedio 12 años de educación, los de escasos recursos sólo alcanzan 7.2 años.

Esta brecha entre estratos socioeconómicos debe ser reducida por medio de políticas públicas de niñez, infancia y adolescencia que posibiliten equilibrar los años de educación indistinto a estrato, comuna o ingreso económico y que combatan directamente el cierre indiscriminado de las instituciones educativas, la extralimitación del libre desarrollo de la personalidad y la focalización de vulnerabilidad en dos o tres comunas de la ciudad. Cabe preguntar entonces, ¿esta es la ciudad eje del conocimiento o la ciudad desvirtuada del mismo?

Para finalizar surge una nueva pregunta: ¿Qué hay detrás de “tanta pobreza”? será una reforma educativa que deja de lado la Ética y Valores además de la Cívica y Urbanidad; una universalización de la salud que no responde a las necesidades de todos los niños y las niñas; y una convivencia de vulnerabilidad socioeconómica en donde se predispone el desarrollo humano a la familia, barrio o comuna a la cual hace parte; una ciudad en donde lo importante está desdibujado por un bonito lema “ciudad internacional de conocimiento con oportunidades para todos” y no en hechos reales que determinen conocimiento con salud, instituciones donde estudiar y familias las cuales respetar; además de oportunidad para adquirir mejor calidad de vida, justicia y equidad.

“Asistimos a un tiempo que da que pensar, lo preocupante es que NO pensamos”
Heidegger



[1] Trabajadora Social. Cristal de Sábila, Plaza de Mercado La Galería.
[2] Alcaldía de Manizales. Anexo 3, Políticas Trasversales.

14 de agosto de 2010

Ciudad productiva o ciudad rentista

Por: Luis Fdo. Acebedo R

Hay ciudades que gastan ingentes recursos financieros en obras que no necesariamente significan progreso, al contrario, siempre se ven incompletas, conflictivas, inconclusas. Los proyectos urbanos que se desarrollan nunca logran culminarse o están sujetos a permanentes cambios e intervenciones. Más aún, en términos generales no contribuyen a solucionar problemas sino todo lo contrario, son nuevas fuentes generadoras de conflictos. Las razones de esta situación pueden ser múltiples, pero quizás la principal esté asociada al abandono paulatino de la productividad real por el surgimiento de las ciudades rentistas, más conocidas como “parásitas”.

En efecto, la confianza en los ideales de progreso ilimitado tan promocionado por la industrialización tardía en Colombia, se ha esfumado en los vericuetos pragmáticos de unas ciudades cada vez más desindustrializadas, volcadas a los servicios, especialmente financieros, con muy bajos niveles de empleo productivo y altos índices de informalidad. Muchos gobernantes locales ya no promueven el desarrollo de actividades productivas sino la venta de la ciudad, con lo cual se han convertido en asiduos promotores inmobiliarios, en redistribuidores de la renta pública hacia los inversionistas privados o simplemente en especuladores financieros.

Manizales es una de esas típicas ciudades rentistas en donde las cuantiosas inversiones públicas en poco o nada contribuyen a elevar los niveles de productividad de la ciudad, por eso ocupa uno de los más altos índices de desempleo, informalidad y pobreza extrema del país. La Alcaldía de la ciudad, a través de la Oficina de Renovación Urbana, se está convirtiendo en el principal “lotifundista” del municipio, congelando importantes recursos que bien podrían utilizarse en actividades o proyectos que promocionen el desarrollo o contribuyan a redistribuir la riqueza mediante la generación de empleos productivos estables. Ejemplos paradigmáticos de esta afirmación son los siguientes, entre otros:

1. Desde hace casi una década, diferentes administraciones municipales se dedicaron a comprar –expropiar- los predios de pequeñas fincas en el sector de la Baja Suiza que habían quedado agrupadas como en una pequeña isla en torno a la expansión de la urbanización hacia el norte de la ciudad. Inicialmente argumentaron el interés de desarrollar un gran proyecto de desarrollo urbanístico que incorporaría edificios de viviendas, centros comerciales, oficinas y espacios públicos. Una vez culminado el proceso de compra, la administración municipal comenzó a promover el proyecto sin lograr despertar el interés del sector privado. Al son de hoy, estos predios se encuentran sin urbanizar y los cuantiosos recursos públicos invertidos quedaron allí congelados o mejor dicho, enterrados, a la espera de un momento propicio para entregarlos a una o varias empresas privadas que garanticen el máxima aprovechamiento de las rentas del suelo y de las plusvalías urbanas.

2. En el Macroproyecto San José, la oficina de Renovación Urbana de la municipalidad se dedicó a comprar predios, descapitalizando a la ciudad para el desarrollo de proyectos de inversión. Esto es especialmente grave, sobre todo cuando en la ley 388/97 existen los instrumentos financieros y de gestión que le permiten a la municipalidad promover la gestión asociada de proyectos inmobiliarios en donde los particulares aportan el valor de sus predios como parte del negocio, lo cual posibilita que los recursos públicos no se inviertan en la compra de terrenos –quizás la actividad más costosa en el desarrollo de  un proyecto urbanístico- sino en la construcción de espacios públicos, equipamientos y obras de infraestructura para beneficio del conjunto de la ciudad.

3. Los equipamientos públicos construidos en la ciudad (Terminal de Transporte, Cable Aéreo, ampliación o construcción de nuevas vías, Transporte Inteligente de Manizales, entre otros) han sido deficitarios en el cumplimiento de mínimos estándares de calidad, por lo cual deben ser sometidos a permanentes procesos de adecuación y mejoramiento. En estos casos, lo que menos importa es el beneficio común y la elevación de la calidad de vida. Lo realmente importante, es mantener la circulación de un flujo permanente de capitales que irriguen a un grupo de empresas constructoras y financieras como reales beneficiarias de las inversiones públicas. Hay dos casos en desarrollo casi peripatéticos: La remodelación del proyecto vial asociado al túnel de la calle 52, cuya construcción no tiene más de dos años; y el proyecto en desarrollo de la segunda línea del Cable que va desde el edificio de la empresa Luker al Parque Los Yarumos, recientemente declarado en quiebra y cerrado por falta de recursos para su mantenimiento. En este último caso, nada justifica que se inviertan cuantiosos recursos públicos con préstamos internacionales, cuando se sabe de antemano que este proyecto no podrá encontrar su punto de equilibrio financiero porque no puede garantizar la suficiente demanda de pasajeros. Pero estos argumentos poco importan porque como se sabe, la ciudad tarde que temprano deberá subsidiarlos.

4. Varios proyectos impulsados por Infimanizales han resultado un fracaso como proyectos sociales y unidades de negocio, con lo cual los recursos públicos se están poniendo en riesgo. Quizás el más reciente sea la nueva infraestructura construida sobre la Avenida Panamericana, en predios del Municipio de Villamaría, cuyo propósito era trasladar a los supuestos “mayoristas” de la Plaza de Mercado de La Galería. Ningún “mayorista” aceptó la reubicación de su lugar histórico de ubicación en el centro de la ciudad porque representaría su ruina. Ahora esas nuevas infraestructuras, cuyo propósito principal era buscar golpear la economía de pequeños y medianos distribuidores de alimentos para facilitar las rentas inmobiliarias del Macroproyecto San José, se ofrecen para la venta o alquiler sin resultados favorables.

Es evidente que en todos estos casos, existen procesos de especulación financiera e inmobiliaria, estimulados directamente por la administración municipal.  La lógica de funcionamiento es relativamente clara: Se capturan los recursos públicos, bien sea propios o en calidad de préstamos nacionales e internacionales, se formulan proyectos cuyos estudios técnicos y de factibilidad están orientados a demostrar una falsa necesidad y un supuesto éxito financiero, el municipio da el primer paso haciendo las inversiones más costosas y subsidiando a inversionistas privados con cuantiosos recursos que movilizan durante el tiempo estimado de la obra y finalmente se los apropian, para lo cual se crean empresas privadas o mixtas que luego entran en quiebra. El municipio acude a su rescate por su calidad de socio inyectando nuevos recursos públicos y se abre otro ciclo especulativo en el cual el sector privado se chupa una nueva tajada del presupuesto local.

No es que la ciudad no genere recursos, lo hace y en cantidades suficientes como para avanzar en la solución de los problemas sociales fundamentales; sin embargo, una clase dirigente rentista los está dilapidando en un círculo especulativo que enriquece a unas cuantas empresas, en detrimento del interés público y colectivo de la ciudad.

9 de mayo de 2010

Pobreza y "karaokes" del conocimiento en la Ecoregión Eje Cafetero

La informalidad y precariedad del empleo es una característica principal de la Ecoregión Eje Cafetero.


Por: Luis Fdo. Acebedo R

Las últimas mediciones sobre empleo, pobreza y desigualdad realizadas por el DANE y el PND, muestran una triste y preocupante realidad para la Ecoregión Eje Cafetero. Manizales tiene el 45.4% de su población en condiciones de pobreza y 11.7% en pobreza extrema. Pereira, tiene 42.8% y 8.7% respectivamente. Manizales refleja la situación más crítica de las 13 principales ciudades colombianas evaluadas. Su situación en todo caso es similar al promedio nacional, lo cual no es propiamente un signo de consuelo.

Desde el punto de vista del desempleo, la situación no es menos alentadora. Los indicadores de mercado laboral del DANE en los primeros meses del año (enero-marzo) muestran a las ciudades principales de la Ecoregión punteando también en tasa de desempleo. Pereira con un 22%, Armenia 17.7% y Manizales 17.6%. En general, podría decirse que desde el año 2001 estas cifras no cambian significativamente. Y eso es precisamente lo más preocupante de todo porque estamos hablando de una década perdida, o lo que es lo mismo, de un problema estructural en la generación de empleo productivo.

Casi nada se ha dicho en la región sobre estos datos tan escalofriantes que deberían ser motivo de una profunda reflexión y análisis por parte de los expertos y la academia en general. Quizás porque los medios nos tenían adormilados con un optimismo que nos mostraba un panorama de pesebre navideño en donde el “empuje de nuestra raza” y los “magníficos” indicadores de competitividad, como aquel de ocupar los primeros puestos en facilidades para hacer negocios, nos hacían pensar que habíamos entrado en una senda de progreso irreversible. En efecto, según las últimas encuestas del Doing Business para Colombia (2010), Manizales ocupa el primer lugar en el país para hacer negocios, Pereira el tercero y Armenia el séptimo. En Armenia se requiere solo un día para abrir un negocio, en Pereira dos y en Manizales tres.

Pero finalmente ¿qué significa que la región sea la primera en posibilidades de hacer negocios según las demandas del mercado globalizado y a su vez los primeros en pobreza y desempleo? En nuestra opinión, se trata de una contradicción entre el modelo de desarrollo y las realidades socio-productivas de la región. En efecto, nuestros gobernantes han sido mucho más diligentes en crear oportunidades de negocio para los inversionistas extranjeros que para los empresarios locales. Por eso las dinámicas más importantes están en la apertura de los llamados call center, las zonas francas, los parques temáticos, los nuevos hipermercados y comercios de grandes superficies, la especulación inmobiliaria en las ciudades con megaobras o macroproyectos de grandes costos y pocos impactos en la generación de empleos fijos, los estímulos a la producción de biocombustibles de exportación con plantas exógenas como la higuerilla, etc.

Esta circunstancia ha ocasionado que ni se atraigan empresas en la cantidad y calidad que se requiere, ni se generen nuevas empresas. Y las existentes se mantengan en el filo de la navaja, sujeto a los vaivenes de la economía mundial o a las crisis producidas por las coyunturas políticas de los gobernantes de turno en el contexto latinoamericano, en donde los flujos de comercio son más dinámicos para la Ecoregión.

Este modelo ha fracasado después de más de una década de acciones en esa dirección. Su detonante no está en la innovación como nuevo factor del desarrollo sino en lo que algunos autores (Puig, 2009; Ridderstrale y Kjell, 2003) han llamado el Karaoke del conocimiento, es decir, la habilidad para repetir o imitar descontextualizadamente un recetario de “fórmulas de éxito” cuyos “lugares de enunciación” poco o nada tienen que ver con las realidades nacionales, regionales y locales.

La opción de hacer un giro de la industria al comercio y los servicios como supuestos sectores de avanzada, está perjudicando seriamente la economía regional de base real por otra cuyos fundamentos están en la inversión extranjera, en mercados altamente volátiles e inestables y en la destrucción constante de empleo manufacturero.