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25 de septiembre de 2013

Ciudades del conocimiento con calidad de vida



Panel “La universidad piensa el POT de Manizales”
Escuela de Arquitectura y Urbanismo
Universidad Nacional de Colombia31 de julio de 2013


Profesora Luz Arabany Ramírez, Universidad Nacional de Colombia. Julio 31 de 2013.
RESUMEN.
Se plantean las diferentes denominaciones que reciben las ciudades del conocimiento en el mundo. Se asociaron originalmente a la producción de Tecnologías de Información y Comunicación.
Con la masificación de internet, las TIC potencian o aceleran las relaciones a través de las cuales se produce conocimiento, más allá de la información; se involucran otras actividades económicas y se promueven investigaciones asociadas a la generación de conocimiento.
Pero las TIC son sólo un instrumento para ello.
Más recientemente se involucran conceptos como sostenibilidad y calidad de vida. Se habla de ciudades semióticas que integran estas características, aparecen los trabajadores del conocimiento y también los parques tecnológicos y científicos como los nuevos lugares que albergan a dichos trabajadores. Se experimenta con las cadenas de valor de productos tecnológicos y se expande el concepto a cadenas de producción de conocimiento, caracterizadas por la promoción de identidades culturales, acceso a buenos servicios de transporte público, entre otros.
Las ciudades del conocimiento deben formal capital humano especializado y en general, deben procurar hacer mejor lo que ya existe, buscando fortalezas, vínculos, accesibilidad, etc. En últimas debe entenderse como un catalizador de procesos.
Al analizar el caso Manizales, se plantea que hay una idea pero sin conceptualización, ha sido errática y carente de contextualización.
Para pretender avanzar en Manizales como ciudad del conocimiento se requiere:
Una idea honesta que identifique lo que realmente se tiene. Una idea amplia, más allá del producto del conocimiento. Una idea diferenciadora, es decir, contextual. Una ciudad diversa y compleja.

24 de febrero de 2013

La crisis de la 23 en Manizales: un asunto de política pública

Por: Luis Fdo. Acebedo R

Carrera 23, Manizales

En buena hora la Procuraduría Regional de Caldas citó el pasado 22 de febrero a una mesa de trabajo a diferentes sectores de la sociedad de Manizales para analizar el presunto deterioro de la Carrera 23  en el marco de una acción preventiva iniciada por esta entidad de control.  Allí se hicieron presentes muchos de los dolientes directos de la 23, los vendedores de la calle formalizados y los locatarios, la Asociación Cívica Centro Histórico de Manizales, la Cámara de Comercio, Fenalco, la Asociación de Consumidores, los representantes de la Alcaldía, el Concejo de la ciudad y otras instituciones como la Academia y la Defensoría del Pueblo, entre otros. Todos a una expresaron su preocupación por el paulatino y constante deterioro de esta calle emblemática del centro de la ciudad, ligada a sus orígenes, a la historia y memoria de sus habitantes.

Han habido tantas reuniones sobre la carrera 23 que los asistentes coincidieron en expresar la intención de pasar de las palabras a los hechos. Sin embargo, quien tenía la función principal de liderar el proceso de recuperación de la 23 – la Alcaldía - estuvo más bien a la defensiva. Planteó que estaban cumpliendo el Acuerdo 443 del 20 de agosto de 1999 y el decreto reglamentario 136 de 2002, que el proceso de formalización ha venido en aumento al pasar de 1200 solicitudes de los vendedores ambulantes en 2002 hasta completar  2400 en la actualidad, que cuentan con 36 funcionarios que ejercen control sobre el espacio público y que han hecho diferentes campañas de aseo, recuperación arquitectónica, visual y auditiva, programas educativos que promueven el patrimonio, entre otras actividades. Expresaron adicionalmente que la revisión del POT tiene contemplado incluir políticas al respecto y que el Infimanizales está revisando el Plan Parcial de la Galería entregado en el año 2007 por la Universidad Nacional de Colombia, todo ello en respuesta a las críticas sobre cómo el centro de la ciudad se ha venido convirtiendo en una plaza de mercado al aire libre por el aplazamiento injustificado de la ejecución del Plan Parcial que contempla, entre otros aspectos, ordenar las actividades de comercio y distribución de alimentos de la tradicional Galería de la ciudad.

Las opiniones de la Secretaría de Planeación fueron muy polémicas en varios sentidos: Por un lado, en el argumento sobre el carácter muy conservacionista de las acciones del pasado para recuperar el Centro Histórico,  por otro, en su idea de que el Espacio Público se volvió muy rentable y finalmente, en que la 23 debe mantenerse como eje de movilidad y esparcimiento.  Los asistentes reaccionaron a estas aseveraciones controvirtiendo sus puntos de vista.

Respecto al primer punto, fue el Defensor del Pueblo y  la Directora Ejecutiva de la Asociación Cívica del Centro Histórico de Manizales, quienes argumentaron que si la actitud conservacionista se hubiera materializado, hoy tendríamos un verdadero Centro Histórico y no un conjunto desarticulado de bienes históricos de interés patrimonial en progresivo deterioro.

En cuanto al segundo aspecto, el representante de la Universidad Nacional puso en evidencia el tratamiento diferenciado e inequitativo que hace la administración cuando le cobra a los vendedores formalizados un arriendo para ejercer la actividad comercial en la vía pública y en cambio regala el usufructo del espacio público aéreo al futuro centro comercial Cable Plaza II, concediéndoles sin ninguna contraprestación el permiso para construir un Puente Peatonal que los una con Cable Plaza I. Otras ciudades con mayor visión sobre lo público han logrado conseguir por esta vía recursos muy cuantiosos para mejorar sus estándares de espacio público o para proveer de viviendas a familias afectadas por riesgos naturales. Igualmente subrayó la manera irresponsable y anti-ética con que la administración permite el uso y abuso del espacio público en épocas de ferias y fiestas para la venta y consumo de licores en la vía pública.

Cable Plaza II

Imagen del puente peatonal que comunica a Cable Plaza I con Cable Plaza II. Fuente:  http://www.lapatria.com/economia/planeacion-da-libre-al-cable-plaza-ii-26742

Preocupa mucho que existiendo ya un fallo del Tribunal Contencioso Administrativo de Caldas en el año 2004 (7 de octubre) que obligó al retiro del puente peatonal de acceso al Centro Comercial Parque Caldas en el centro de la ciudad protegiendo “los intereses colectivos o generales (art. 1° constitucional), como serían, se insiste, el derecho a un espacio público (art. 82 C.N) libre de obstáculos que impidan su goce y utilización; y el derecho a un ambiente sano (art. 79 C.N. y literal b) art. 4° Ley 472 de 1998) y dentro de este, el goce o disfrute visual…”, la administración municipal ignore este antecedente y le de licencia a titulo gratuito a un nuevo proyecto comercial repitiendo los mismos errores cometidos por sus antecesores.

Y finalmente, varios de los asistentes cuestionaron la idea de continuar permitiendo la circulación de vehículos por la 23 para avanzar definitivamente hacia la peatonalización de la calle como lo han hecho muchas ciudades del mundo. Buenos Aires peatonalizó parcialmente la calle La Florida en 1910 y definitivamente en 1975 a solicitud de los comerciantes; hoy es una calle turística y comercial de gran dinamismo.  La histórica calle Jirón de la Unión de Lima, fue peatonalizada en los años 70 y en los 90 fue intervenida nuevamente a la par con las tareas de reordenamiento del centro histórico emprendidas por la Alcaldía. En Ciudad de México la calle (Francisco) Madero que conduce a la plaza El Zócalo fue peatonalizada en año más reciente; fue en 2009 cuando se formuló el plan de rescate del Centro Histórico y hoy constituye un lugar de gran demanda por parte de las actividades comerciales, articulada a un sistema de recorridos turísticos del centro de la ciudad. En fin, la lista sería larga, pero lo que es común es la decisión de las administraciones municipales de planear este tipo de proyectos dentro de la oferta de un sistema de espacios públicos de carácter céntrico que contribuyen a hacer más atractivo el centro de sus ciudades.

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A la derecha, la calle Florida en Buenos Aires; en el centro, la calle Jirón de la Unión de Lima; a la izquierda, la calle Madero de Ciudad de México.  Foto Acebedo

La Procuraduría Regional de Caldas hizo acopio de todas estas ideas y planteó cuatro (4) tareas para los próximos meses:

1. Que la Administración Municipal aclare cuál es la política pública para la recuperación de la carrera 23.

2. Que la Procuraduría reciba informes de avance de la reformulación del POT en lo atinente al Espacio Público y la carrera 23 para conocimiento de los interesados.

3. Continuar las tareas de la mesa para hacerle seguimiento a la carrera 23 involucrando más actores.

4. Reunirse el próximo 22 de Marzo a las 9am para evaluar avances.

28 de noviembre de 2010

El método de ensayo y error (I y II)

Algo está sucediendo en Manizales en términos de opinión pública desde que algunos arquitectos estén nuevamente ocupando las páginas de los diarios para controvertir decisiones urbanísticas de gran impacto –negativ0- para la ciudad de Manizales. Desde este espacio saludo esta actitud y por tanto, reproduzco integralmente dos artículos publicados recientemente en el Periódico La Patria por mi colega Jorge Alberto Gutiérrez, profesor de la Universidad Nacional de Colombia.

Por: Jorge Alberto Gutiérrez.

Publicado por el Periódico La Patria (2010-11-10)

Este pareciera ser el “modus operandi” de ésta y muchas de las recientes Secretarías de Tránsito y Transporte del Municipio con el desconcertante resultado de que hecha la primera parte del ejercicio o sea la del ensayo no hacemos conciencia y persistimos tercamente en el error.

Los parámetros para una eficiente movilidad parten de conceptos y sistemas universales que permiten una adecuada legibilidad en el manejo de la ciudad, tanto para los conductores de vehículos como para los transeúntes, sean estos nativos o extranjeros; estamos hablando de un lenguaje conocido en el mundo occidental, con excepción del Reino Unido y los países del Commonwealth que siguen sus dictados y en los cuales, mediante avisos reiterados, se alerta al foráneo sobre el peligro que acarrea esta manera de conducir dado que no están familiarizados con su singular sistema. Por esto es importante señalar el caso de la Avenida de las Araucarias, la del cementerio, hoy sembrada de escuálidos cipreses y regida por el sistema inglés, que en su altanera irresponsabilidad no solo reta a Pávlov y sus perros amaestrados, sino la ley del reflejo condicionado, el conductismo y las sanas costumbres, al menos las de movilidad.

La mezcla de sistemas y la falta de un único sistema para el direccionamiento de calles y carreras, la discontinuidad y cambio permanente del sentido de las mismas, crean enormes dificultades en el desempeño de la ciudad, obligando a sus habitantes a recorridos innecesarios, gastos irracionales de tiempo y de combustible y contribuyen de manera irredenta a generar caos a la vida urbana.

En su homilía dominical el párroco de una de las iglesias del nor-occidente de la ciudad en su disertación sobre el camino del bien y del mal, mientras se dirigía a la feligresía y en ademán de quien es asistido por el Espíritu Santo, dijo que el camino del bien era tan difícil como la intervención hecha por la Secretaría de Tránsito a una cuadra de su sede parroquial. Con eso quería de una manera fácil y didáctica ilustrar a la comunidad acerca de ciertos asuntos teológicos, de paso y tal vez sin quererlo, puso en evidencia la falta de criterio de muchas de las actuales intervenciones de ese despacho: zonas azules que interfieren la continuidad vehicular, algunas con el único y evidente criterio de privilegiar negocios de estrato socioeconómico alto, paraderos de buses en las glorietas o en las curvas, y los buses y busetas parando literalmente donde les da la gana, cambio permanente en el direccionamiento de las vías, tres en la misma cuadra en el lapso de un mes, zonas azules que se ubican y retiran en tan solo 24 horas, señales de tránsito que se superponen unas a otras, hasta alcanzar altos niveles de ilegibilidad, en fin, una serie de actuaciones inconexas que llevan a preguntarse acerca del criterio que las inspiró.

Mientras el campo de acción de la Secretaría de Tránsito se limite únicamente a asuntos menores o de maquillaje y no exista un plan de movilidad diseñado por profesionales y la movilidad se entienda como un problema eminentemente vehicular y la planeación no se conciba de manera integral, las intervenciones seguirán siendo puntuales y solitarias: tal es el caso del túnel de la 52 que hubo que suspender al inicio de su construcción, porque no se tuvieron en cuenta los andenes requeridos para el paso de los peatones, como tampoco se tuvieron en cuenta los sectores que se deberían interconectar, ni la entrega de vehículos en cada uno de sus extremos: una glorieta a todas luces insuficiente del lado de la Avenida Paralela y del otro una escala urbana de barrio incapaz de soportar una solución macro de nivel ciudad.

Otro caso, a mi juicio aberrante, es el del eufemístico Paseo de los Estudiantes que tenía como encargo extender el campus universitario hasta la Avenida Santander y el parque Antonio Nariño solucionando, claro está, la enorme dificultad vehicular presente en el sector, en el que los estudiantes objeto central e inspiradores por derecho propio de esta solución y además, en una ciudad que se precia de ser universitaria y educadora, fueron los más damnificados al ser convertidos en convidados de piedra, solo por la miopía de quien asumió la toma de esta decisión.

Mientras se piense hacer una vía en diagonal por el parque de Caldas para unir las carreras 22 y 23 o construir una bahía vehicular en la Plaza de Bolívar o en el citado parque Antonio Nariño corremos el peligro de reconstruir la ciudad y todo seguirá al arbitrio de los caprichos del mandatario de turno o de las incapacidades manifiestas de su Secretario y se seguirán soslayando entonces, los verdaderos problemas de la ciudad, condenándonos a todos a la pérdida de calidad de vida de Manizales, uno de sus grandes atributos si se mira en el concierto nacional.

No sé porqué siento que no solo estoy hablando a nombre propio.


El método de ensayo y error (II)


Publicado por el periódico La Patria (2010-11-24)

La ovación fue cerrada. Los comentarios a favor originados por el artículo anterior son la expresión de muchos de aquellos que se han sentido interpretados, y su abundancia bien puede entenderse como una especie de plebiscito convocado en torno a la manera como se maneja la movilidad en Manizales. Recordaron lo del cuarto carril en la Avenida Alberto Mendoza, insistieron en que la glorieta al frente de la Universidad Nacional trató, exclusivamente, de privilegiar la movilidad vehicular en contravía del bienestar de una comunidad de más de 5.000 personas pertenecientes a las universidades Nacional y de Caldas y que ni siquiera las que acceden a estos lugares en sus vehículos propios resultaron beneficiadas, pues el caos vehicular en horas pico es evidente, preguntaron acerca del puente peatonal de la carretera Panamericana que debería entregar a la estación Cámbulos del Cable Aéreo y a la Terminal de Transporte. Por eso invito, desde aquí, a que se haga un análisis técnico de los asuntos señalados en él, a fin de contribuir a redireccionar el rumbo de las soluciones parciales implementadas por muchas de las recientes administraciones municipales y se corrija esa falla, ya estructural, derivada fundamentalmente de la ausencia de una visión integral de la ciudad. Aquello de que cada secretaría o instituto descentralizado sea autónomo en las decisiones que son del resorte urbano se constituye, sencillamente, en el umbral de la anarquía.

Cuando se diseñó la Pieza Intermedia de Planificación PIP No. 10 y obtuvo el visto bueno del Consejo Territorial de Planeación y de Corpocaldas, se puso a consideración del Honorable Concejo Municipal para su aprobación. Se tuvo sumo cuidado en presentar una solución urbanísticamente responsable encargada de solucionar los problemas de movilidad generados por el improvisado o mal planeado túnel de la 52. Simultáneamente, a sabiendas o no, (lo que es igual de grave), el Instituto de Valorización Municipal Invama, estaba diseñando otra solución en el mismo lugar y con el mismo objetivo, distinta en todo a la concepción holística[1] que había proyectado la Secretaría de Planeación y que fue formalizada mediante el Acuerdo Municipal N° 714 de 2009. Aunque parezca increíble, estamos ad portas de repetir el mismo error agravando aún más el problema. Es como aquella insólita figura del perro mordiéndose la cola.

La solución de un puente vehicular adyacente al túnel de la calle 52, que es en esencia la que se propone construir el Invama, es a mi juicio y la de todos los arquitectos o técnicos en la materia consultados por mí, no solo inconveniente y anacrónica sino que en su autismo reitera la manera fragmentaria e irresponsable de mirar la ciudad.

Este asunto es antes que nada un problema urbano, es decir, que su solución debe ser atendida por un grupo interdisciplinario liderado expresamente por urbanistas, tal como ya lo había hecho la Secretaría de Planeación; así como la ignorancia debe ser tratada por expertos educadores, o los asuntos de salud por profesionales de la medicina.

En los países del primer mundo, este tipo de soluciones viales en altura (el puente), en contextos urbanos de la escala que nos ocupa, nivel de barrio, están mandadas a recoger, entre otras muchas cosas por la obstrucción e interferencia que hacen, no solo al sector, sino a las edificaciones adyacentes y por el consecuente caos a la movilidad peatonal que ellas ocasionan, amén del deterioro ambiental, es decir, de habitabilidad que arrastran consigo. En Bilbao, por ejemplo, vi implosionar una intersección vial de excelente factura y además hermosa, si se mira únicamente como un objeto de ingeniería, pero por las consideraciones arriba enunciadas y por la ruptura a la armonía urbana se decidió, con el aplauso de los vecinos del sector, echarla por tierra.

Con todo respeto, pero con el derecho que otorga la evidencia, me permito expresar la profunda indignación que me causa la impericia, la improvisación, la insensibilidad estética, la ausencia de un genuino sentido de lo público y el manejo impúdico que se está dando al destino de nuestra ciudad. Y para que no quede duda: además por la subdesarrollada o provinciana idea de que sin puentes, como iconos de modernidad, no hemos llegado al siglo XXI.

La construcción de la ciudad y la formación de ciudadanía nacen de la correspondencia entre la solvencia técnica y la participación ciudadana, dado que el interés en el manejo de la ciudad es únicamente el bienestar de sus habitantes y que la prevalencia del interés colectivo sobre el privado es mucho más que mera retórica política.

Cada una de las secretarías o institutos descentralizados que estructuran la Administración Municipal tienen un encargo específico, una razón de ser; cuando se arrebatan o suplantan sus funciones por otras secretarías u otros institutos, como es el caso de las Piezas Intermedias de Planificación PIP, que son torpedeadas desde la misma Administración, se tergiversa el sentido para el que fueron creadas, la credibilidad se pierde y la brecha, Dios no lo quiera, entre el gobierno y sus ciudadanos tiende a acrecentarse a unos niveles que inexorablemente llevan a umbrales irreversibles de ingobernabilidad.

[1] El holismo considera que el sistema completo se comporta de un modo distinto que la suma de sus partes.

12 de noviembre de 2010

La avalancha de la Quebrada El Perro: ¿Fenómeno natural o crisis del infraestructuralismo?


Así lucían las obras de canalización de la Quebrada El Perro a la altura del sector de Expoferias en mayo de 2010.

Por: Luis Fdo. Acebedo R

Artículo publicado en el periódico El Andino, Edición 121 (del 12 al 18 de Noviembre de 2010)

No se requiere ser especialista para intuir que lo sucedido en la quebrada El Perro, a la altura de la glorieta de Expoferias, obedece a decisiones antrópicas poco integrales e insostenibles en términos económicos, sociales y ambientales. En dos años hemos sido testigos de dos fenómenos de represamiento de la quebrada como consecuencia de las olas invernales que vive la ciudad. Nunca antes se habían presentado situaciones como éstas, ni tampoco con la periodicidad con la que ahora se repiten.

Los antecedentes son claramente identificables. El punto de quiebre se presentó cuando el Alcalde Rivas en el año 2007 decidió crear nuevo suelo urbano sobre las riveras de la quebrada El Perro a la altura de Expoferias, con el propósito de habilitar unos cuantos parqueaderos para incrementar los ingresos económicos de esta empresa. Para lograrlo construyó un box coulvert y sobre él se realizó un relleno con parte de la tierra que salió de la ampliación de la Avenida Alberto Mendoza Hoyos para habilitar el cruce de vehículos sobre la quebrada, desde la Avenida hasta el nuevo suelo creado. Las críticas en su momento no se hicieron esperar, sin embargo, parece inexplicable que Corpocaldas haya dado licencia ambiental a una obra de esta naturaleza que contraviene las normas más elementales de protección de los retiros de las quebradas y las buenas prácticas de esta institución en materia de prevención de riesgos.

Pero la naturaleza tarde que temprano reclama lo suyo y mucho más las cuencas hidrográficas que se han demorado cientos de años en construir sus propios cauces para la circulación de las aguas. El caso de la Quebrada El Perro es especial porque en cuestión de cinco años se convirtió en una cuenca urbana por la expansión de la ciudad sobre sus predios. En las partes alta y media de la cuenca se han ido construyendo nuevas urbanizaciones de estratos medios y altos. A ello se suma el tradicional barrio Chachafruto en la parte baja que surgió por autoconstrucción.

Así pues, el debate sobre esta segunda tragedia anunciada que repite las características de la presentada el 16 de noviembre de 2008, no puede reducirse a la inevitabilidad de un fenómeno aparentemente “natural” como la intensidad de las lluvias, el deslizamiento de tierras y la posterior avalancha; y las soluciones tampoco pueden limitarse a los campos de la ingeniería o la bioingeniería. Se trata, ni más ni menos, de la explotación indebida de la cuenca a partir de múltiples proyectos de urbanización, públicos y privados, junto a otros cambios de uso del suelo que han implicado la deforestación paulatina y el debilitamiento de la capacidad de soporte de su estructura ecológica. Como dice el refrán, los árboles no han dejado ver el bosque, así como el infraestructuralismo en la búsqueda de alternativas a la urbanización irracional ha impedido la ordenación y manejo integral de la cuenca como unidad de paisaje.

Según datos de prensa, se han invertido 4,300 millones de pesos en obras y aún falta otro tanto para verlas culminadas. Son importantísimos recursos que se les han negado sistemáticamente a los habitantes del barrio Chachafruto. Con mucho menos ya hubieran construido un nuevo proyecto de vivienda en óptimas condiciones de seguridad y habitabilidad para estas familias. Algunas de ellas aún siguen sometidas al riesgo, más aún con el represamiento de las aguas en su inmediata vecindad y los materiales que vienen con toda su fuerza de la cuenca alta de la quebrada.

Pero el infraestructuralismo del que estamos hablando no reconoce a los ciudadanos como principales beneficiarios del desarrollo, y mucho menos el adecuado equilibrio con su entorno natural. En este caso, los vehículos privados o la creación de nuevo suelo urbano con fines rentistas han sido los principales beneficiarios de los cuantiosos recursos públicos. La Quebrada el Perro ya se expresó en contra de los desarrollistas; ahora falta que los ciudadanos llamemos a cuentas a los determinadores del gasto público para exigirles que los impuestos que pagamos tan cumplidamente sean devueltos en inversiones que verdaderamente dignifiquen la calidad de vida de los habitantes de Manizales.

2 de septiembre de 2010

Manizales: Los hijos y las hijas del desconocimiento, y la crisis que debemos superar…

Vacaciones 2009 023
“Cuando el sujeto se eleva a crisis es su obligación pensar y actuar diferente”
Jaime Pineda
Nota del Editor: Hoy tengo el gusto de compartir este espacio con Carolina Jaramillo quien llegó al blog por el interés común de pensar el tema de la “ciudad del conocimiento” desde perspectivas tan atractivas como la juventud y la niñez. Espero que, al igual que yo, encuentren su artículo muy sugerente.
 
Por: Carolina Jaramillo Aguirre[1]
 
Manizales ha sido siempre la ciudad de las puertas abiertas porque es considerada como llena de gente buena, amable y trabajadora, sin embargo esta gente ha sido visiblemente vulnerada dado que en el año 2009 las puertas abiertas no fueron suficientes para librar a la ciudad del bochornoso premio de “La Ciudad con mayor índice de POBREZA del país”.
 
Y es que la pobreza no es sólo falta de trabajo, también deficiencia de inversión en los niños y las niñas, que propenda por garantizarles un ambiente de felicidad, amor y comprensión (Ley de Infancia y Adolescencia) y que de como resultado mayor desarrollo humano, una sociedad más justa e igualitaria y una mejor calidad de vida. En este sentido la pobreza tiene todo que ver en la comprensión del desarrollo humano desde la primera infancia, la niñez y la adolescencia porque valida la importancia de tener una sociedad equitativa e igualitaria, basada en la cultura de la honestidad, la lealtad y la responsabilidad inculcada desde la familia, la escuela y la protección del Estado.

Por lo anterior, es relevante dar a conocer el motivo de tanta pobreza…

VULNERACIÓN y DESPROTECCIÓN a los derechos de los niños, las niñas y los adolescentes en la ciudad:

Según el diagnóstico de la política de niñez, infancia y adolescencia[2] “a noviembre 30 de 2007, Manizales contaba con 63.342 sisbenizados en el rango de edad de 0 a 17 años, lo que representa un 58% de los niños de Manizales. Esta situación justifica la necesidad de intervenciones intersectoriales para garantizar que esa proporción de infantes puedan obtener beneficios que les ayuden a igualar las condiciones de los niños y niñas de mejor calidad de vida”. En este sentido se vulneran los derechos de PROVISIÓN, los cuales se refieren a la integridad e identidad personal y al estatus legal como ciudadanos de un país.

Este mismo diagnóstico presenta grandes diferencias en tanto relación socio-económica por sectores de la ciudad, las cuales se aprecian en la tasa de mortalidad por régimen de salud “La mortalidad de los denominados “vinculados” o “población pobre no afiliada”, es 3.6 veces más alta que la tasa promedio en Manizales y 4 veces mayor que la de la población perteneciente al régimen contributivo” y aquí cabe una pregunta: ¿Será que la Ley de Infancia y Adolescencia hace diferencias socio-económicas para que una ciudad capital presente estos contrastes tan radicales sin temor alguno de lo que esta gente “buena” pueda reaccionar, pensar o quizás hacer al respecto? ¿Qué necesita esta ciudad para tener sus niños y niñas sanas y protegidas en un esquema de universalización de la salud?

Y además de la crisis de la salud, existe la GRAN crisis educativa; porque aunque se ha generado el proceso de bilingüismo, en la ciudad también se cerraron 6 instituciones educativas, ahora cerrarán 3 más, y se incrementó la deserción en la media vocacional y la básica secundaria primordialmente para los jóvenes de los estratos bajos, pues mientras los estudiantes de estrato medio tienen en promedio 12 años de educación, los de escasos recursos sólo alcanzan 7.2 años.

Esta brecha entre estratos socioeconómicos debe ser reducida por medio de políticas públicas de niñez, infancia y adolescencia que posibiliten equilibrar los años de educación indistinto a estrato, comuna o ingreso económico y que combatan directamente el cierre indiscriminado de las instituciones educativas, la extralimitación del libre desarrollo de la personalidad y la focalización de vulnerabilidad en dos o tres comunas de la ciudad. Cabe preguntar entonces, ¿esta es la ciudad eje del conocimiento o la ciudad desvirtuada del mismo?

Para finalizar surge una nueva pregunta: ¿Qué hay detrás de “tanta pobreza”? será una reforma educativa que deja de lado la Ética y Valores además de la Cívica y Urbanidad; una universalización de la salud que no responde a las necesidades de todos los niños y las niñas; y una convivencia de vulnerabilidad socioeconómica en donde se predispone el desarrollo humano a la familia, barrio o comuna a la cual hace parte; una ciudad en donde lo importante está desdibujado por un bonito lema “ciudad internacional de conocimiento con oportunidades para todos” y no en hechos reales que determinen conocimiento con salud, instituciones donde estudiar y familias las cuales respetar; además de oportunidad para adquirir mejor calidad de vida, justicia y equidad.

“Asistimos a un tiempo que da que pensar, lo preocupante es que NO pensamos”
Heidegger



[1] Trabajadora Social. Cristal de Sábila, Plaza de Mercado La Galería.
[2] Alcaldía de Manizales. Anexo 3, Políticas Trasversales.

6 de diciembre de 2009

¿Competitividad o cooperación?

Precariedad del empleo en la Plaza de Mercado de Manizales.

Desempleo en la Plaza Alfonso López, Manizales.

Por: Luis Fdo. Acebedo R.

Por estos días en que la competitividad se nos ha querido meter por entre las venas y se ha impuesto como el valor más sagrado y apetecido de la sociedad capitalista, se ha vuelto común identificar las ciudades o sus territorios por un factor excepcional que las distingue de las demás: “La mejor esquina de América”, dirían los antioqueños; “Eje del conocimiento”, replicarán los manizaleños; “centro estratégico empresarial de los Andes”, argumentarán los bogotanos. En fin, en la actualidad el mundo no se concibe si no somos el epicentro de algo, los líderes de no sé qué, el eje de tal cosa, el mejor, el primero, el más destacado.

Yo siempre me he preguntado porqué no podemos dejar de ser todo eso y dedicarnos a hacer parte de algo; por qué tenemos que diferenciarnos en vez de complementarnos. Qué tan bueno sería dejar de pensar en el fin estratégico para trabajar más en el proceso, en los medios, en crear las condiciones para mejorar nuestra productividad, duramente golpeada por la apertura económica. Con la metodología del pensamiento estratégico, tan ligada al espíritu de la competitividad, en nuestro contexto son pocos los resultados positivos que podemos mostrar, porque quizás, seguimos pensando más con el deseo de otros que con nuestra realidad objetiva monda y lironda, con una visión exógena y no endógena del desarrollo como diría Vázquez Barquero (2005)

Hay muchas preguntas que todavía rondan mi cabeza: ¿Para qué queremos tener “el mejor” aeropuerto internacional en Caldas, si ya hay otros vecinos que están prestando ese mismo servicio a escasos 50 minutos y hacen parte de nuestra Ecoregión?; ¿No hubiese sido más económico continuar mejorando la conectividad terrestre para tener verdaderas autopistas que integren a nuestras tres ciudades principales con el sistema nacional de ciudades?; ¿Qué sentido tiene atravesar la selva chocoana para construir un puerto de aguas profundas con el propósito de conquistar los mercados del pacífico, cuando lo que producimos difícilmente alcanza para venderlo a nuestros vecinos de Venezuela y Ecuador, o EEUU, quién nos compra más por proteger su punta de lanza en Latinoamérica que por necesidad de su economía?.

Las cosas han empeorado para los empresarios regionales por cuenta de “la seguridad democrática” que ha preferido jugársela toda a un mal vecino como EEUU, en lugar de construir la verdadera unidad latinoamericana y del Caribe para interactuar en condiciones de mediano equilibrio con los bloques económicos que se están consolidando en otras latitudes.

En ese lenguaje neoliberal de las cifras y los indicadores, que poco o nada tiene que ver con el humanismo, me han llamado la atención varias noticias que se han difundido con gran entusiasmo en los medios de comunicación locales.

1. Que Manizales es la quinta ciudad más competitiva, después de Bogotá, Medellín, Cali y Bucaramanga.
2. Que somos la tercera ciudad en calidad de vida, después de Bogotá y Medellín.
3. Que bajamos del sexto al noveno lugar en desempleo.
4. Que somos la ciudad más segura.

Y si a ello le sumamos que seguimos siendo uno de los países más felices del mundo, de acuerdo a una medición bianual que hace “The New Economics Foundation”, pues es fácil comprender el derroche de optimismo de algunos de nuestros dirigentes locales y departamentales, junto con el trabajo propagandístico al que están dedicados ciertos periodistas deslucidos en sus columnas de opinión.

Pero uno se pregunta de dónde salen esas cifras y qué se proponen con su difusión masiva, porque evidentemente la percepción ciudadana y sobre todo los propios datos oficiales no cuadran mucho con este panorama de pesebre navideño.

Hace ocho años, cuando llegué a esta ciudad a aportar mi granito de arena, pregunté a mis colegas dónde estaban los hombres y mujeres en situación de indigencia, porque no los veía por ninguna parte, mientras que las ciudades capitales del llamado “triángulo de oro” no podían contener la expansión de la miseria en las periferias urbanas. Algunos sostenían que no había y otros, menos optimistas, decían que se los llevaban para Pereira. Una noticia de prensa por esa época parecía confirmar lo último, lo cual generó muchas inquietudes entre la sociedad manizaleña y regional. Lo cierto del caso, es que hoy por hoy, los vemos por doquier en los semáforos, durmiendo debajo de las cornisas de los edificios o deambulando hambrientos por las calles.

Es que mientras el Alcalde Llano se le iluminan sus diminutos ojos diciendo que bajamos del sexto al noveno lugar en desempleo, y la prensa local, más discreta, titula “El desempleo, estático en Manizales”, las cifras del DANE anuncian un aumento en términos reales del 14,5% al 16,2% con respecto al año pasado, equivalente a más de 30 mil personas sin un trabajo formal en una ciudad que no pasa de los 400 mil habitantes. Ni que decir de Pereira con 21,9% de desempleados y Armenia con el 18,2%. En últimas, lo que el Alcalde tiene para destacar es que en el contexto regional a las otras ciudades les está yendo peor. Triste indicador para quien le apostó a las migajas neoliberales de los “call center” como una opción de empleo para jóvenes con baja capacitación laboral, y sin embargo, su puesta en práctica en varios lugares de la ciudad no han logrado disminuir estos índices tan preocupantes. Entre tanto, el sector real de la economía, la industria, continúa en caída libre y apenas alcanza a emplear unos 15 o 20 mil trabajadores.

Es muy probable que para colmar nuestra desesperanza los líderes locales sólo nos propongan esperar el milagro de la reelección de “el mejor” presidente que ha tenido la historia colombiana en su vida republicana, con lo cual el país pueda consolidarse como “la mejor esquina para la invasión norteamericana de América Latina” y a los ciudadanos de a pié sólo nos quede el consuelo de podernos mover libremente por las carreteras, sin que nos pidan visa.

06/12/09