14 de junio de 2011

Del “Plan” al “Resultado” en el sector de la Comuna San José

Por: Andrea Catalina Martínez Rodríguez [1]

Avenida_ColonApertura de la Avenida Colón en la Comuna San José. Fuente: http://www.lapatria.com/story/cifras-del-macroproyecto-san-jos%C3%A9-poco-les-cuadran-algunos-concejales

Recuerdo cuando llegaba a mi casa a almorzar y nos reuníamos con mi abuelito a contar anécdotas del día. En varias ocasiones decía orgulloso: “por la casa va a pasar la Avenida Colón”, y todos en la mesa, escépticos, cambiábamos el tema y no le prestábamos atención. Unos años después le compraron su casa y fue efectivamente para la construcción de una vía de la que poco habíamos escuchado. Recuerdo que mi abuelito tenía una casa en el barrio La Avanzada, donde habían nacido mis tías y mi mamá; una casa grande de 3 pisos, de las mejores de la cuadra. Mis tías contaban historias de aquella época, cuando salían del colegio y debían correr a la casa por miedo a que las robaran o que se vieran agredidas por un “marihuanero”. Finalmente, decidieron salir de este barrio tan “peligroso” y buscar una mejor calidad de vida para sus hijos, aunque mi abuelo insistía con su idea de que la Avenida Colón iba a propiciar un mayor “avalúo” de la casa y que también indicaría un mejoramiento de la calidad de vida.

Empiezo con esta historia personal, ya que me quiero referir en primera instancia a los problemas sociales de la comuna San José, de la cual está proyectada su renovación urbana y de esto hablaré en el presente ensayo.

A medida que mi abuelo envejecía, mis tías lo asediaban y trataban de prohibirle que fuera a su casa, que por cierto se vio obligado a arrendarla. El viejo estaba tan apegado a esta casa, a una propiedad raíz de la cual solo habían recuerdos amarrados a ella y de los que no quería soltarse. Pero mis tías temían por su salud y por su seguridad, además le gustaba ir mucho a la plaza de mercado de La Galería a comprar las verduras y las frutas que le resultaban más baratas, según él.

En este contexto, tomaré como temas principales a discutir, el planteamiento del Macroproyecto San José y el Plan Parcial de la Galería, proyectos que hacen parte de la renovación urbana que se tiene prevista para una de las zonas “residuales” de la ciudad.

Cuando me refiero a “zonas residuales” hablo de asentamientos informales que surgieron espontáneamente y se salieron de las manos de los planificadores de la ciudad. Estas zonas, consideradas por muchos “nidos de ratas”, de donde salen los ladrones, drogadictos y prostitutas, y consideradas por otros simplemente el sitio de vivienda de personas de muy bajos recursos, que como todos los seres humanos necesitan un lugar para protegerse de la lluvia y el frio; un lugar que pagan de acuerdo a sus capacidades económicas. Aquí nacen los tugurios y los asentamientos informales de ladera en constante riesgo de deslizamiento.

También aparecen predios ocupados ilegalmente por personas que no están en capacidad de comprar un lote en ninguna otra parte de la ciudad y por lo tanto invaden predios vacíos, que en esta ciudad de montañas resultan ser laderas en riesgo no aptas para la construcción. Esto lo podemos observar en datos estadísticos que nos muestran los estudios realizados para el Macroproyecto San José (2009):

- El 60% de las viviendas en zona de riesgo en Manizales, se encuentran en la zona de ladera de la Comuna San José.

- 1.660 familias viven en zonas de alto riesgo por deslizamiento, sismo e incendio.

De esta situación económica, además del problema de ocupación de la ladera, se desprenden otros problemas sociales y de educación como lo vemos en los siguientes datos de este estudio:

- La esperanza de vida al nacer es de 54 años.

- Según el Índice de Necesidades Básicas Insatisfechas, el 23% de los hogares está en pobreza y el 7,1% está en situación de miseria.

- La primera causa de mortalidad es el homicidio.

- 1.500 niños en edad escolar sufren desnutrición crónica.

- El 92% de los habitantes está en los estratos 1 y 2.

- Hay un déficit cuantitativo de 3.626 viviendas y 2.680 hogares habitan en hacinamiento.

- Bajo nivel educativo con un promedio de 6,6 años de estudio por habitante.

- El 24% de la población está desempleada, y de los ocupados el 40% son trabajadores independientes y el 28% se desempeña en actividades informales.

El Macroproyecto San José, tiene por objetivo mejorar las condiciones de vida de los habitantes de ese sector, aunque desde mi punto de vista, este gran proyecto beneficiará a toda la ciudad, pero me queda la duda de si cada una de estas 1660 familias podrán pagar un apartamento en alguna torre de la propuesta de Vivienda de Interés Prioritario (VIP).

Creo que en este momento nace la duda de si el proyecto además de mejorar el espacio urbano de este sector y reducir tal vez la inseguridad y algunos problemas sociales, propiciará el desarrollo social y económico de los habitantes o generará que los actuales habitantes se desplacen hacia otro sector y vuelvan a incidir en los asentamientos ilegales.

Un gran integrante central y decisivo de este Macroproyecto es el Plan Parcial de la Galería. Este es un foco central económico del sector, donde se reúnen comerciantes de todos los niveles a ofertar y demandar productos. Este Plan Parcial lo que busca es mejorar la calidad del espacio de la Galería, mas no quiere implicar un traslado de las actividades. Desde mi punto de vista, este Plan dialoga amablemente con el estado actual de la Galería, sin querer demoler todo, a diferencia de lo que se plantea en el Macroproyecto referente a la vivienda, que aunque sería imposible conservar lo que ya está, lo ideal sería no desplazar a tanta gente.

Así como lo afirma Acebedo (2009) en su artículo de Caleidoscopios Urbanos, el sector de la Galería es uno de los sectores más conflictivos pero a la vez más recordados y queridos por los habitantes del sector:

“En buena hora se tomaron dos decisiones de gran importancia estratégica para la ciudad: Proponer una Renovación Urbana del Sector y formular un Plan Parcial como mecanismo para definir integralmente las acciones a seguir en el mediano plazo. Estos dos pasos adelante marcaron el camino para superar una tradición ya cuestionada por la constitución política y la legislación colombiana, que en materia de urbanismo privilegiaba las actuaciones predio a predio para solucionar conflictos urbanos.”

Además, afirma la importancia de que estos planes y proyectos se vuelvan acciones a mediano plazo, dando lugar a una realidad urbana y dejando a un lado la utopía planificadora.

Es posible que mi punto de vista sea supremamente sociológico, sicológico y humanista, pero para mí es muy importante tener en cuenta a las personas que habitan el sector, ya que ellos son los responsables de darle una memoria al lugar, y aunque se busca darles una mejor calidad de vida, mientras no se genere un espacio en la economía para estas personas excluidas por la sociedad, estos individuos no podrán disfrutar de los nuevos espacios propiciados por los nuevos proyectos y surgirá espontáneamente la misma historia y volverá a existir una zona “residual” en la ciudad.

Referentes Bibliográficos:

Acebedo Luis Fernando (2009). El Plan Parcial de Renovación Urbana del sector de La Galería. Un tema obligado de la política urbana en Manizales para los años venideros. Disponible en: http://caleidoscopiosurbanos.blogspot.com/2009/06/el-plan-parcial-de-renovacion-urbana.html . Consultado el 28 de mayo de 2011.

Patiño, Ricardo. Edición del 28 de abril de 2011. Cifras del Macroproyecto San José poco les cuadran a algunos concejales. Disponible en: http://www.lapatria.com/story/cifras-del-macroproyecto-san-jos%C3%A9-poco-les-cuadran-algunos-concejales. Consultada en 25 de mayo de 2011.

Presidencia de la República. Macroproyecto de Interés Social Nacional para el Centro Occidente de Colombia, San José–Manizales. En: http://www.slideshare.net/genesis182/macroproyecto-san-jos-presentacin-social. Consultada el 27 de mayo de 2011.


[1] Estudiante VII Semestre de Arquitectura de la Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales, quien amablemente cedió a Caleidoscopios Urbanos este artículo producido en la Asignatura Proyecto VII del I Semestre de 2011, bajo la tutoría del profesor Luis Fernando Acebedo R.

13 de junio de 2011

La aplicación de lo concertado vs. lo no concertado en la Comuna San José de Manizales

Por: Mariana Montoya Salazar[1]

Diferentes estamentos para la planificación de las ciudades se han aplicado a lo largo de la historia reciente de nuestras ciudades. Figuras como los POT (Plan de Ordenamiento Territorial), macroproyectos y planes parciales han abordado la configuración espacial, económica, y cultural de las poblaciones con el fin de plantear soluciones integrales que lleven a éstas hacia una consolidación, mejoramiento y en muchas ocasiones, legalidad de sectores de ciudad y territorio planteados a diferentes escalas de intervención y con una practicidad de actuación de corto mediano y largo plazo.

La necesidad de que estas herramientas de planificación fueran integrales ha llevado a plantear políticas para su aplicación en las cuales la empresa pública, la empresa privada y la academia juegan un papel fundamental para su planeación y ejecución, donde la participación de la ciudadanía consolidaría estos planes como fundamentos democráticos y en donde las cargas y beneficios están garantizados para ser equitativos.

Sin embargo, la aplicación de las herramientas necesarias para una coherente ejecución que vaya en concordancia con las escalas de intervención de la planeación del territorio en muchas ocasiones es tergiversada por diferentes intereses entre las partes que intervienen y direccionan los procesos hacia su conveniencia, entorpeciendo los desarrollos integrales que buscarían un bien común. Este entorpecimiento no ha sido ajeno al caso de los procesos urbanísticos en Manizales, ya que el intento de la actuación integral necesaria para su ejecución entre empresa pública, empresa privada y academia, en muchas ocasiones, por no decir en todas, hace caso omiso a alguna de ellas para beneficiar a otras.

Esta característica de manipulación de alguna de las partes hace que los resultados no sean los deseados y que la participación ciudadana quede relegada dejando de lado sus intereses. En el caso de Manizales vemos cómo la falta de criterios para instaurar una política coherente de planificación se ve ejemplificada en el caso de la configuración de los niveles de intervención al difundir la necesidad primero de un Plan Parcial y después de un Macroproyecto, cuando en realidad esta consolidación debería partir desde un todo y luego sí puntualizar las necesidades de un sector de ciudad tan diverso y heterogéneo, partiendo obviamente del Plan de Ordenamiento Territorial.

Sin embargo, conociendo las cualidades de la primera escala de intervención del Plan Parcial de la Galería en donde su principal argumento es complementar las disposiciones del POT y aplicar una planificación de escala intermedia para puntualizar en un sector de la ciudad, el macroproyecto San José -de una escala mucho mayor- debería exigir más compromiso con la Comuna y sus habitantes, buscando una planificación más detallada del sector para consolidar e integrar un espacio urbano de mayor alcance con un contexto inmediato como lo es el Plan Parcial de la Galería. Este último va mucho más allá de un hecho físico, el cual incluye decisiones de gran importancia como valorar el patrimonio e integrar la participación ciudadana sin desconocer los precios del suelo, las diferentes dinámicas del sector inmobiliario y los procesos industriales y políticos que inciden en la conformación de un planteamiento urbano que sustenten las dinámicas que se buscan proponer y rescatar.

Por su parte la integración de un macroproyecto como escala de intervención que podría acoger diferentes planes parciales en un sector de ciudad, debería ir en coherencia y dialogar simbióticamente para que la viabilidad del mismo afecte positivamente unas dinámicas urbanas tan cambiantes. Sin embargo, su materialización en el caso de Manizales es un ejemplo de la mala planificación en Colombia, manipulada por la empresa privada para su propio beneficio y en detrimento del interés público, patrocinando de cierta forma la corrupción y el enriquecimiento irresponsable por parte de ciertas instituciones.

En el caso del macroproyecto San José que acogió el Plan Parcial de la Galería, las disposiciones y recomendaciones que desde el plan parcial se brindaron y que se integraron en discusiones académicas, no se asumieron como parte fundamental del macroproyecto San José y por el contrario contrarrestaron con decisiones que afectaron radicalmente los resultados al presente y comprometen sin ninguna duda su futuro. Estos principios que desde su filosofía deberían concertar los macroproyectos, tales como brindar una solución integral, una concertación público privada, y una equitativa distribución de cargas y beneficios, están negados en un principio porque su excluyente postura dejó subordinada la posibilidad de instaurar negociaciones menos dañinas a un ya muy golpeado sector de la ciudad por la propia situación socioeconómica en franco deterioro. El manejo de predios mediante compra y expropiación le dio la espalda a comerciantes de mediana envergadura en vez de integrarlos al proyecto y de esa manera potencializar sus cualidades como parte fundamental de un sector económico.

Este resultado excluyente condena a los más pobres a la situación denigrante que hoy vivimos, donde la principal característica de estos estratos bajos es estar ubicados en periferias, lugares de alta vulnerabilidad, y donde la ilegalidad de predios se presta, aunque suene contrario, para su consolidación. La sostenibilidad en principio está negada ya que el vínculo que en algún momento de la formulación del Plan Parcial de la Galería llegó a tener, se desasoció en el megaproyecto. La falta de participación ciudadana, hizo antidemocrática la mayoría de las decisiones allí tomadas, el sector económico favoreció y de alguna forma patrocinó el monopolio de quienes ya gobiernan, haciendo incierto el desarrollo de los proyectos planteados como necesarios para el desarrollo y mejora del lugar; el principio ambiental sigue sin rescatarse, siendo según sus bases un pilar residual, sin mayor trascendencia ni respeto al valor histórico del lugar y a los habitantes de esta zona.

REFERENTES BIBLIOGRAFICOS:

Acebedo, Luis Fernando, (2010). “MISN San José: dos formas de intervenir la comuna, dos resultados diferentes”. En: http://caleidoscopiosurbanos.blogspot.com/2009/06/el-plan-parcial-de-renovacion-urbana.html , Colombia. Consultado el 30 de mayo de 2011.

Universidad Nacional de Colombia (2007). Presentación: “Plan Parcial de Renovación Urbana del sector de la Galería, Manizales- Caldas”. Documento sin publicar.

Acebedo, Luis Fernando, Grupo de trabajo académico en urbanismo (2011). Presentación: “Macroproyectos urbanos”. Documento sin publicar.


[1] Estudiante VII Semestre de Arquitectura de la Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales, quien amablemente cedió a Caleidoscopios Urbanos este artículo producido en la Asignatura Proyecto VII del I Semestre de 2011, bajo la tutoría del profesor Luis Fernando Acebedo R.

2 de mayo de 2011

De las llanuras del Serengueti a la vida “salvaje” de Merlín.

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Merlín y su mirada inquisidora.

Por: Luis Fdo. Acebedo R.

 

Con nuestras primeras letras nos enseñaron que la especie humana era la más avanzada de todas las especies que hay sobre la tierra, y sin embargo, a veces actuamos en contravía de ese concepto. Yo no estoy muy convencido de esa contundente afirmación, porque en no pocas oportunidades, especies distintas a la nuestra dan lecciones de vida mucho más profundas de las que reivindicamos como producto de una gran civilización e inteligencia.

Merlín es uno de esos especímenes que me ponen a reflexionar con mucha frecuencia. Sigo con atención sus comportamientos y me pregunto todos los días si él no está haciendo exactamente lo mismo con nosotros.

Son muchas horas en las que Merlín pasa al frente de la ventana de la sala de mi casa, subido en el lomo del sofá principal, observando con atención lo que sucede a su alrededor. Ninguno de nosotros ha logrado desarrollar tal capacidad, hasta el punto de saber con precisión a qué horas pasa el repartidor de periódicos en una moto sin silenciador o el momento en que los celadores distribuyen los recibos de los servicios públicos. En ambos casos, Merlín los espera pacientemente para hacerles la labor imposible. Resulta inevitable leer el periódico en las primeras horas de la mañana con la primera hoja hecha trizas como dejando constancia de su inconformidad con los titulares diarios de la prensa. Y lo mismo sucede con los servicios públicos, pues al ingresarlos por debajo de la puerta son devueltos con rabia y beligerancia, como queriendo rechazar los altos valores con que llegan. Por fortuna los pago por Internet porque sentiría una vergüenza terrible tener que presentar en el banco los recibos partidos en mil pedazos.

A veces pensamos que el verdadero “jefe” de la manada es él y nosotros actuamos y nos comportamos según sus determinaciones. Y es que a la final, son más las cosas que nosotros debemos hacer por él que aquellas que él hace por nosotros. Por ejemplo, en esta casa, Merlín sabe y nosotros hemos aceptado tácitamente, que en los asuntos relacionados con su sobrevivencia la responsabilidad es nuestra. Y en aquellas oportunidades que hemos incumplido esta tarea ha sabido arreglárselas acudiendo a las sobras de las basuras propias o ajenas.

Hace apenas unos días decidió tomar por sus propios medios, un hueso de carnaza que reposaba en la alacena. Él sabía perfectamente que era suyo y de nadie más. También nos ha demostrado que en casos excepcionales no requiere de nuestra ayuda para procurarse su sustento. Su propia naturaleza lo llama a no desperdiciar cualquier bocado que se encuentre en el camino, con lo cual nos recuerda que pese a las reglas de esta casa no olvida sus orígenes y sus patrones de comportamiento.

Pero también Merlín conoce muy bien sus responsabilidades. La que más me sorprende es su incondicionalidad para brindar afecto. En eso se diferencia mucho de nuestra especie, más proclive a condicionar las actuaciones en función de uno u otro interés coyuntural.

Pero esta reflexión va en el sentido de que nuestra especie es tal vez la que más se resiste a aceptar los designios de su propia naturaleza y de aquellas que le impone el devenir de su existencia sobre la tierra. Me encanta seguir con atención la vida salvaje –pero de gran sabiduría– que nos muestran los programas de televisión en aquellos resquicios del planeta que por fortuna la especie humana no ha colonizado. Las llanuras del Serengueti o el desierto de Karajari, las profundidades marítimas o los territorios polares. En todos esos lugares exóticos se encuentran diferentes especies venciendo las inclemencias del tiempo, las condiciones abruptas del terreno o mimetizándose para sobrevivir a los ataques de sus enemigos. Tales condiciones obligan a circunstancias imposibles de lograr por nosotros, como aquella de tener que hincarse apenas unos segundos después de haber nacido, identificar rápidamente a su madre y desencalambrarse para salir corriendo, bien por su condición nómada o por los peligros de morir tras el ataque sorpresivo de sus enemigos hambrientos.

Otra cosa que me sorprende de los animales salvajes, especialmente de aquellos que tienen un comportamiento gregario como nosotros, es la sabiduría con la cual los mayores deciden abandonar a los jóvenes que ya han sido preparados para la sobrevivencia. Primero la paciencia para enseñarles a cazar, luego la indolencia con quienes se resisten a avanzar y finalmente, la despedida fría, a veces violenta, para que la competencia por el alimento no afecte la estabilidad de la manada o para proteger la especie de los linajes familiares, o simplemente para estimular la conformación de nuevas manadas, algunas de las cuales, se convierten al cabo del tiempo en sus más fervientes enemigos.

No reivindico la vida salvaje. Pero me llama profundamente la atención la racionalidad que lleva implícita. El hecho de reconocer los cambios que el tiempo y el desarrollo de la vida imponen. La inexplicable ternura de las especies más salvajes y sangrientas para con sus crías; las lecciones diarias para sobrevivir; las reprimendas por los comportamientos desfasados de los jóvenes rebeldes que se atreven a ignorar el peligro y desafiar a la inmensidad de la llanura, abandonando la seguridad de sus guaridas; la ayuda de sus congéneres para con los enfermos o la valiente despedida de los ancianos para esperar su muerte en solitario. Todas ellas, entre otras, son lecciones de vida que nosotros, en no pocas oportunidades pretendemos ignorar. Adaptabilidad, flexibilidad, aprovechamiento de las oportunidades, apertura a los cambios, valoración del tiempo y de las oportunidades, son entre otras, lecciones propias de la vida salvaje que debemos replicar en nuestro devenir para garantizar la supervivencia en medio de las mieles de la civilización.

27 de marzo de 2011

Armando Silva y los imaginarios urbanos en Manizales

El pasado 25 de Marzo el filósofo y doctor en literatura comparada Armando Silva, visitó la ciudad de Manizales y ofreció una conferencia en el Fondo Cultural Cafetero para explicar el sentido de sus amplias indagaciones sobre los imaginarios urbanos, desarrollados principalmente en las principales metrópolis de América Latina, Europa y EE.UU. Tomé amplia nota de sus ideas. Ofrezco al lector mis apuntes.

Propuso desarrollar tres grandes temas:

a. Explicar en qué consisten las investigaciones sobre los imaginarios urbanos.

b. Exponer los métodos e instrumentos para trabajar con los imaginarios urbanos.

c. Plantear la relación entre los centros históricos y los imaginarios urbanos. Un proyecto que integra 23 ciudades de América Latina, Europa y EEUU.

En torno al primer tema, propuso distinguir la ciudad del urbanismo. En el siglo XX es la primera vez en la historia que la ciudad no coincide con el urbanismo. No son equivalentes porque para ser urbano no se requiere vivir en la ciudad. El proyecto está orientado a lo urbano y particularmente al urbanismo ciudadano. Es decir no solo lo físico. En este sentido, es necesario entender que el urbanismo dominante hoy en día es el urbanismo ciudadano.

Planteó la relación existente entre lo real y lo imaginario. La ciudad de los signos es tan importante como la ciudad real. En la sociedad del conocimiento no podrían separarse.

Habló sobre los procesos de crecimiento que se dieron en EEUU formando ciudades no céntricas. Son urbanismos sin ciudad que fueron consolidándose a través de varias tipologías:

Alrededor de las estaciones de gasolina que están sobre el camino, convertidas en lugares de compras, de encuentro, en supermercados. Estos lugares que eran de fuera de la ciudad comenzaron a producir urbanismos. Esto se está expresando también en las ciudades históricas.

Los centros de las ciudades se van desprendiendo. Se van abandonando o habitando por otros sectores sociales.

El hecho tecnológico va descentrando esos espacios. Las personas no frecuentan la ciudad. La ciudad digital empieza a actuar a destiempo de la ciudad real. Da lugar a otro tipo de ciudad. El estar en red ya es un signo ciudadano. Las tecnologías se expanden por todos los sectores sociales. Caso concreto: el celular. En Colombia tenemos más personas conectadas al celular que al agua.

Es difícil entender al ciudadano sin tecnología. Cuando a una persona se le pierde el celular qué pasa? Es distinto a perder el reloj porque está relacionado con el tiempo, pero el celular es perder la conectividad. Eso es una locura, una angustia, nuevos delirios, nuevas desterritorializaciones. Ocurre en la ciudad virtual que es también la ciudad real.

La ciudad se está usando más o menos? Afecta el transporte, la relación de la ciudad con el centro, etc. Las ciudades tienden en principio a usarse menos. Debido al mismo hecho tecnológico. Uso intensivo de la tecnología. Ya muchos no van a los lugares de trabajo. En la universidad aumentan los cursos en línea. Por el lado cultural, hay razones para que se utilicen menos los centros de las ciudades y las ciudades. Los centros son asociados al peligro. Ciertos sectores sociales no van al centro por imaginarios del miedo.

Hay una descentración de los centros históricos por otros, que son los centros comerciales. La ciudad se puede recomponer en sus flujos en unos usos muy localizados. El policentrismo de las ciudades. No se usa toda la ciudad sino un pedacito. Esto tiene muchas complicaciones hacia el futuro desde el punto de vista del urbanismo físico.

En Bogotá, el borde oriental comprendido entre la calle 26 y la 127 y entre la Avenida Circunvalar y la carrera 30, moviliza 3,5 millones de personas; Transmilenio moviliza 600 mil pasajeros. El metro se justifica por eso, aunque si ya no se usa la ciudad, se volvería un elefante blanco. El transporte físico es un elemento determinante de este tema.

Lo real y lo imaginario:

El hecho real, la manera como se representan, es parte del mismo hecho real. Cuando hablamos del imaginario, qué se quiere decir. El imaginario no son solamente las fantasías, no son ilusiones, es la imaginación libre, es lo que no es realidad, poco a poco se va volviendo preciso el concepto. Los imaginarios son visiones del mundo que tenemos. No es utopía. Tampoco es inconsciente colectivo. ¿Qué es hoy en día el Imaginario Urbano?. Tiene que ver con una construcción estética del ser humano. Y en eso se emparenta con el arte y con los sueños, pero no son ni lo uno ni lo otro.

Cuando soñamos estamos dormidos. Si uno no sueña se muere. Es un hecho fisiológico. Es un gran vecino de los imaginarios. Freud lo alcanzó a vislumbrar. El sueño es una actividad nocturna. Los imaginarios son de día y se hacen despiertos, pero los une que son estética. Ya no una estética de arte, sino social.

En el arte, los imaginarios generalmente son hechos por personas preparadas. Tiene que ver con un acto de creación. Actividad consciente. Esfuerzo destinado a producir arte, es una estética del arte. Mientras que los imaginarios siempre serán una estética social. No pueden hacerse individualmente. Son colectivos.

Viene de aspectos más profundos que las palabras. Son los deseos. Los deseos se vinculan con el futuro, con el porvenir. Hay un mismo objeto del deseo que coincide. No es un deseo colectivo, sino que hay coincidencia en el deseo. Es una construcción pública. Va a ser una fuerza estética y por lo tanto tiende a producir formas. No se pueden ver, son invisibles. No es el objeto que se ve. Los imaginarios alimentan las representaciones.

No le tomo fotografía al miedo, sino a la representación del miedo. El imaginario se encarna. ¿Existen imaginarios globales? No existen, porque el imaginario como encarnación funciona comunalmente. El concepto sobre lo glocal se me hace superficial. Cuando hablamos de lo local allí está lo global. Está en mi localidad. Incluso con el concepto del no-lugar. Porque al contrario, los no lugares son los lugares de la contemporaneidad. Hay que usar el concepto del sitio. Los aeropuertos, por ejemplo, no son no lugares, al contrario, son los lugares contemporáneos llenos de emociones.

Se pensó que lo global es lo humano. Es humano tener miedo, pero el miedo se localiza en un sitio y ese sitio es comunal. El terremoto en Manizales es un imaginario del miedo, pero no se da en México o Rio de Janeiro.

Los imaginarios son una teoría estética de los sentimientos sociales incorporados en distintos objetos de la vida cotidiana. Los odios, racismos son imaginarios. El amor, la venganza. Se habla de una sociología de los sentimientos. Los sentimientos nos mueven. En Colombia elegimos a un presidente para acabar con un grupo armado.

Hay unos imaginarios fundantes. Mataron a Gaitán, un imaginario bogotano. Es la realidad construida socialmente, entonces es la realidad. Hay muchos imaginarios. Catástrofes: Haití, Japón, Chile. Hay un imaginario bíblico. Se muestran iguales? No. ¿Por qué en Haití muestran los cadáveres, junto al epígrafe del país más pobre e incivilizado? En Chile no se muestran muertos, sino edificios. No son catástrofes globales. Lo de Japón sí fue global porque lo que pasó allí no sólo fue un terremoto, un tsunami, sino la afectación de las bases nucleares. Este último sí es un imaginario global. Japón fracasa por el tsunami, no por los edificios. Aquí se mostró la furia de la naturaleza porque un país tan desarrollado como Japón no pudo prever el tsunami.

Uno no ve con los ojos sino con los imaginarios.

Técnicas para captar los imaginarios sociales. Técnicas estadísticas y otras técnicas audiovisuales. Estadísticas relacionadas con percepción. Qué calle le huele bien, cuál le trae malos recuerdos. Así se construyen los croquis ciudadanos, que son mapas de afectos. Se trabaja con puntos de vista ciudadano: ciudad de los jóvenes, de las mujeres, de los hombres, etc. En México los mayores le tienen miedo a las tribus urbanas. Se trabaja con los fantasmas urbanos porque no coincide lo empírico con lo imaginado.

Las fotos son otra manera de acercarse. O la prensa para saber cómo se cuenta un hecho urbano. Los archivos sonoros: los ruidos de las calles, la música. El vallenato, por ejemplo, ya no es un género costeño, sino bogotano. Los video-clips de un minuto. ¿Cómo se cruza una calle?, ¿Cómo se come salchicha en Caracas?, etc. Se les confunde con artistas (son filósofos).

No hay que seguir pensando en que tenemos que llegar a un punto en que seremos desarrollados. Es una mentira. No tendremos ciudades desarrolladas. Hay que buscar las formas de ser muy locales en las ciudades. Muchas situaciones como mucha genta o bulla, ya son positivas. Hay que valorizarlas. La calle del tango. El arte es un gran aliado. Los artistas han generado una propuesta política muy importante. El arte público (no la estatuaria) es la que se hace pensando más en los significados del arte.

Diferencia entre paradigma e imaginario. El paradigma es un modelo, el imaginario es del conocer.

Veo absolutamente salvable a Manizales porque tiene tres cosas: La arquitectura de la independencia, el paisaje de montaña (una connotación femenina), la gente (sus emociones, sus compromisos). El proyecto de Manizales es un proyecto fácil. Manizales es excepcional, pero no le quita lo urgente. Se une lo político con lo profesional, lo académico.

Los imaginarios son una teoría del conocimiento. Ciudad y tecnología van a la par. Hay fenómenos de desterritorialización. La casa se ha vuelto muy potente.

Diapositivas, fotografías digitales, videos, ambientes de inmersión táctil: Evolución en el uso de la tecnología. Los libros eran un primer producto, pero ahora se están haciendo películas. Y más recientemente, ambientes de inmersión táctil.

Los Centros Históricos.

Los imaginarios nos habitan. México: Los centros históricos van siendo abandonados por un sector social (alto), entran en cierta decadencia, aumenta el crimen, la inseguridad. Hay un centro de día y otro de noche. Van siendo despoblados. Pérdida del valor de la tierra. Abandono de la parte arquitectónica. Otro tipo de negocios. Pérdida patrimonial.

Buenos Aires funciona muy bien. Todos los sistemas de transporte llegan al centro.

Montevideo. Se hicieron las ramblas que van ordenando el rio y le quitó todo el protagonismo al centro.

México. El señor Slim compró prácticamente todo el centro histórico. Se difundió la noticia de que se invertirán 10 millones de dólares en un museo para valorizar las inversiones inmobiliarias ya compradas. Es la gentrificación y la toma de las corporaciones del centro.

Barcelona privatizó la ciudad y el centro. Ya casi no lo usan los catalanes.

En Quito hay sistema de tranvía y metro bus. Poblado mayoritariamente por sectores indígenas. En la Paz el centro se usa para danzas tradicionales. Bloqueando una avenida se bloquea toda la ciudad. Marcar un uso tradicional del espacio público. En Quito ha habido una derivación hacia una exaltación de culinarias locales.

En Bogotá, en su centro hay un hotel que se llamaba el Intercontinental y se transformó en apartamentos. Salió a venta por apartamentos. Inició en 1 millón y va en 4,5 millones el metro cuadrado.

La actividad cultural como valorizador de la tierra. Son lugares de exhibición, de paso, de experimentación de nuevas tecnologías. Pero el centro sigue siendo el lugar del peligro, del asalto, del miedo. Esos imaginarios hay que trabajarlos.

Sao Paulo. Ciudad muy compleja. Ocho grandes distritos. Muy claro el uso por distritos. En el centro se anuncia que habrá nuevas intervenciones en transporte y de monumentos. Por los lados de la catedral, continuando el monumento a América Latina.

Todos los centros están abocados a ser intervenidos. Una posibilidad es la intervención desde el arte. Se proyecta mucho más a la producción de significados sociales. La estatuaria entra en conflicto con el arte público. El artista público parte del principio de que tocando un pedacito toca toda la ciudad. Se basa en el concepto de efímero, pasa de lo artístico a lo político. El artista trabaja para las memorias colectivas.

En Bogotá hubo una propuesta de la Alcaldía (Gilberto Alzate Avendaño) para premiar proyectos: Un mexicano le llamó la atención que los plátanos crecían en la calle. En la emblemática Avenida Jiménez, alquiló una casa y colgó plátanos. Un japonés hizo un montaje en la iglesia San Francisco en la Avenida Jiménez en donde había que subir la torre principal de la iglesia en andamios y en la cúpula se instaló una sala para mirar la ciudad.

El arte público ha sido un buen aliado para fortalecer procesos identitarios en las ciudades.

10 de marzo de 2011

En el siglo XXI, tejer las utopías del espacio con las sociales.

 

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Por: Luis Fdo. Acebedo R

Palabras en el acto de graduación del Doctorado en Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela.

Caracas, 10 de marzo de 2011

Buenas tardes a todas y a todos.

Hoy quiero proponer algunas reflexiones sobre la Utopía, una palabra tan estrechamente ligada al urbanismo desde sus orígenes, entendida como la capacidad de soñar despierto acerca del deber ser, o - como la describiría Tomás Moro-, un “juego del espíritu”. Y me parece pertinente hacerlo justamente porque en el presente siglo, del cual sólo hemos conocido la primera década, ya hemos sido testigos de sorprendentes acontecimientos, casi todos provocados o basados en la nueva revolución tecnológica apoyada en las TICs. Tal parece que en medio de la velocidad y el vértigo que provocan las múltiples espacialidades y temporalidades de la sociedad en red, las utopías -o si se quiere las heterotopías- como las llamó Foucault, se construyen y deconstruyen no solo en la política, sino también en las ciencias.

Ciencia y política son dos aspectos consustanciales a la utopía y también al urbanismo. Pero lo que definitivamente unió ambos conceptos fue su preocupación común por el espacio, esa necesidad que tiene la especie humana de ver materializados los sueños en un lugar fácilmente identificable, en el cual una sociedad determinada cifra sus nuevos valores éticos y establece renovadas relaciones con la naturaleza.

También podríamos afirmar en sentido inverso que el debilitamiento del espacio o su ausencia, ha sido una de las razones principales por las cuales se puede explicar la crisis tanto de la utopía como del urbanismo a lo largo de la historia; en nuestro tiempo esto se expresa como crisis socio-ambiental. Así nos lo sugiere David Harvey cuando propone una especie de integración dialéctica entre el utopismo de forma espacial y el utopismo de proceso social. En ese sentido, dice, “La tarea es, por lo tanto, definir una alternativa, no en función de una forma espacial estática, ni siquiera de un proceso emancipador perfecto. La tarea es reunir un utopismo espacio-temporal –un utopismo dialéctico- enraizado en nuestras posibilidades presentes y que al mismo tiempo apunte hacia diferentes trayectorias para los desarrollos geográficos humanos desiguales” (Harvey, 2007: 226).

Ustedes se preguntarán hacia dónde quiero llegar con estas reflexiones sugerentes, aunque un tanto complejas y probablemente aburridas para estos momentos de celebración. Simplemente para explicarles porqué llegué a este Doctorado y cuáles fueron mis expectativas iniciales y los logros alcanzados. Mis colegas en Colombia siempre vieron con sorpresa mi decisión de hacer un doctorado en Venezuela. ¿Por qué no en Europa o EE.UU?, me preguntaron. Uno de sus cuestionamientos era que la Caracas de hoy es la expresión de la crisis urbana, social y política de este país. Luego, concluían, no sería un buen referente para aprender de urbanismo porque Caracas podría ser más un modelo de anticiudad que de ciudad. Mi respuesta inicial fue que yo quería estudiar la ciudad latinoamericana con todos sus conflictos y sinsabores. Pero hoy puedo decir de manera más argumentada que Venezuela, y particularmente Caracas, me brindaron la posibilidad de profundizar nuevamente en la relación entre utopía y urbanismo al tratar de comprender los diferentes proyectos de espacio, territorio y sociedad que se debaten en este país de conflictos, de sueños inconclusos, de imaginarios, deseos y fantasías por realizar, tanto en la vida diaria como en la construcción de sociedad y de país.

Aquí pude acercarme a muchos temas de debate propios del urbanismo latinoamericano que seguramente no hubiera podido encontrar en otros continentes: las culturas políticas emergentes; la crisis del llamado “Proyecto Moderno”; la globalización de los mercados o de las ciudades y la revalorización de los territorios locales; los nuevos imaginarios socio-espaciales en disputa; los debates en torno a la concentración versus la descentralización, o la “transición posmetropolitana” de las grandes megas, al decir de Edward Soja (2005); las remozadas disyuntivas entre “urbanistas” y “desurbanistas”; el extravío de la ciudadanía en medio de la politización de la sociedad. En fin, ningún tema parece inocuo o superficial en medio de esta Caracas que Tomás Eloy Martínez calificó como “desordenada y absurda”, advirtiendo que no podría ser de otro modo porque entonces los caraqueños no podrían amarla tanto.

Con semejante apertura de temáticas que sobrepasaron todas mis expectativas, yo no podría sino estar profundamente agradecido con la Universidad Central de Venezuela, con la Facultad de Arquitectura y Urbanismo y obviamente con el Doctorado en Urbanismo, por facilitarme el acercamiento a sus realidades socio-espaciales que tanto me han ayudado para sentir que la culminación satisfactoria de este esfuerzo académico sólo significó para mí el inicio de nuevas preocupaciones intelectuales. Tenía razón un colega cuando me dijo que el doctorado no se termina sino que se abandona… Y luego se retoma una y otra vez porque la investigación es una especie de liberación del pensamiento.

Los graduandos de hoy seguramente compartirán conmigo un viento fresco que recorre nuestros cuerpos, luego del esfuerzo y el sacrificio que representó la culminación exitosa de varios años de estudios y un tiempo valioso en el que no pudimos estar tan cerca de nuestras familias como hubiéramos querido. Veo muchas caras de satisfacción, no sólo de ustedes, sino también de los familiares que los acompañan, así como de los profesores tutores porque este logro es compartido. Al fin y al cabo, durante el paso por la universidad se generan nuevos lazos de amistad entre toda la comunidad académica, incluido el personal administrativo que le da soporte a los programas. Todos haciendo causa común para que este momento feliz y sublime se materialice.

Finalmente, quiero dedicar unas últimas palabras de gratitud a mi esposa Lily y a mi madre. Dos mujeres que me han acompañado en la búsqueda de mis propias utopías, algunas veces frustradas.

Hubiese querido mucho que mi madre estuviera aquí presente, como lo estuvo hace 32 años cuando me gradué de bachiller con buenas calificaciones. En esa época me tocó pronunciar mi primer discurso en un acto de graduación; este es el segundo. Justo en ese año a mi madre le tocó emprender la utopía más importante de su vida, continuar sola la tarea de la educación de sus hijos ante la ausencia repentina y definitiva de mi padre. Ella debe sentirse muy orgullosa en este momento en la tranquilidad de su sofá. Gracias, mamá, porque has sabido esperar (me) tejiendo, que es otra manera de hacer realidad los sueños.

5 de marzo de 2011

Peñalosa quiere ser “Haussmann”: Un dictador para Bogotá.

Por: Luis Fdo. Acebedo R

Ahora que Peñalosa ha sido ungido como el candidato del Partido Verde para ocupar la alcaldía de Bogotá y adicionalmente reclama como coequipero al expresidente  Alvaro Uribe Vélez, es conveniente hacer algo de memoria en torno a lo que significó su paso por esta dignidad en el período 1998-2000. De mis archivos retomo un artículo que hice cuando cumplió sus primeros 100 días de gobierno, absolutamente premonitorio de lo que en realidad representó Peñalosa para la ciudad. ¿Querrán los bogotanos seguir andando ese camino?.

ENRIQUE PEÑALOSA


“Con seguridad, con iluminación, las fuerzas del mercado por sí solas van a dar una vida al Centro”. Enrique Peñalosa, 1998

Los primeros 100 días de gobierno de Enrique Peñalosa en la Capital permiten augurar lo que será el resto de su mandato: una fuete de contradicciones y luchas permanentes con los pobres de la ciudad.
Contrario a su planteamiento de querer “una ciudad más humana”, el Alcalde ha comenzado con la política de erradicaciones del comercio informal del Centro de la ciudad que ha dado mínimas posibilidades de supervivencia a centenares de familias pobres tradicionalmente segregadas y marginadas de una opción digna de empleo.
El “humanismo” preconizado por Peñalosa no se diferencia en nada del de sus antecesores, quienes a través de políticas de expulsión y represión de los subempleados pretende recuperar la calidad de vida en el Centro de la ciudad. Es el mismo problema de todas las ciudades latinoamericanas abordado con las mismas políticas que nunca han dado resultado, pues una acción de desalojo en un sector del Centro termina por reproducir el problema unas cuadras más adelante.
Desde luego, los gobernantes son conscientes de eso y lo aceptan tácitamente porque nunca tienen soluciones de empleo realmente sólidas para acabar con la informalidad. El asunto más importante en estos casos, es el intento por generar nuevas y más sustanciosas plusvalías urbanas en lugares deteriorados del Centro, que a través de acciones de “limpieza social” e inyección de capital puedan ser objeto de especulación inmobiliaria por medio del derrumbe de las construcciones viejas y el levantamiento de nuevos proyectos que revaloricen la tierra urbana.
En el caso de la Plaza de San Victorino, legendario centro de abasto, el Alcalde pretende dejar huella con un Proyecto, o más bien una decisión de escritorio, llamada “Parque Tercer Milenio” que implicaría derrumbar más de 20 manzanas, desde la calle 13 hasta la calle 6, llevándose por delante a todo el comercio informal de la zona –que paga arriendo mediante contrato con la propia alcaldía desde hace varias décadas- y la legendaria “calle del cartucho”, que es apenas una pequeña muestra del crecimiento de la indigencia y la marginalidad en la ciudad.
Este proyecto junto a otros que están planteados a todo lo largo de la calle 13 indican que una gran parte de las inversiones del Distrito, pero sobre todo del capital privado nacional y extranjero, se ubicarán sobre este sector de la ciudad, por donde además, pasará la línea del Metro y la Troncal de Buses. Como se sabe, la familia Peñalosa tiene sus intereses particulares en la Zona Franca y ha planteado de tiempo atrás la política de apertura de parques como instrumento de revalorización inmobiliaria. Pero también el grupo Santo Domingo, las familias Pastrana y Puyana y otros grupos económicos son a la vez “lotifundistas” de la periferia occidental de la ciudad y tienen sus intereses particulares en los Macroproyectos urbanos que están planteados sobre el eje de la calle 13, tales como la Troncal de transporte, las vías periféricas de interconexión regional, los proyectos de vivienda suntuaria, la canalización del rio Fucha y la recuperación del rio Bogotá, entre otros. Estos dos últimos habilitarán importantes áreas de lotes para desarrollo urbano.
Peñalosa quiere convertirse en todo un Haussmann para Bogotá: aquella tristemente célebre figura de París de mediados del siglo XIX, quien como todo un dictador reformó y revalorizó la ciudad abriendo grandes avenidas y expulsando a los obreros de sus céntricas viviendas hacia la periferia de la ciudad, sin ninguna garantía.
Al “humanismo” oligárquico de Peñalosa es necesario oponerle el humanismo social de los demócratas.

27 de febrero de 2011

Elementos para orientar la reflexión hacia la construcción de un nuevo Estado-Nación

Diana Ligia Gómez Tatis[1]


Vivimos en Colombia momentos de gran trascendencia en la vida social, política y económica del país.

Por una parte la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo, del actual gobierno, el cual definirá el modelo de desarrollo pertinente para satisfacer las necesidades y expectativas de la ciudadanía y las estrategias que capitalicen el patrimonio cultural, ambiental, social y productivo del país. Por otra parte, el debate actual de la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial-LOOT que posibilitaría disponer de instrumentos adecuados para la planificación del desarrollo.

Estas dos circunstancias se constituyen en la oportunidad para que el país adecue las políticas de cada gobierno a las necesidades del Estado Colombiano en materia de Ordenamiento Territorial, que es la razón de ser de la LOOT.

Se trataría de encontrar un nuevo algoritmo que permita armonizar formas de progreso, convivencia y gobernabilidad legítimos y duraderos del Estado-Nación, al unísono de nuevas aspiraciones sociales, políticas y a nuevos referentes de desarrollo, conservando la unidad en medio de la diversidad étnica, lingüística y cultural del país. Así mismo se busca dar respuesta a la problemática derivada de la actual situación política administrativa que se traduce en un desgaste del centralismo operante, que favorece factores de inequidad social, conflicto armado, deterioro ambiental y exclusión de amplios sectores de la población. (González, 2003)

Si bien la Carta Política del 91 trata de dar respuesta a estas aspiraciones sociales y políticas al posibilitar la descentralización como proyecto estructurante del Estado a niveles intermedios del gobierno, lo indicado sería si a estos niveles intermedios resultantes de la estructura descentralizada del Estado se les dota de las necesarias instituciones, competencias, recursos y atribuciones jurídicas para dirigir la acción local a propósitos de interés común a diferentes escalas y relaciones, tanto en sentido vertical como horizontal (Becerra, 2005).

Lo anterior por los resultados del proceso de reconstruir el nivel intermedio del Estado en los últimos veinte años en el que se toma al municipio como unidad base de la descentralización y la construcción social e institucional del país, sin los debidos ajustes en otros niveles del gobierno, lo cual generó un desequilibrio estructural, un municipio próspero, un departamento en decadencia y falta de armonización entre ellos (Becerra, 2005).

En este sentido nos preguntamos ¿Que aporte hace el actual proyecto de Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial en materia de fortalecimiento de los niveles intermedios y de ordenamiento territorial?

Por un lado, la LOOT promueve Regiones Administrativas y de Planeación-RAP, en consonancia con el artículo 306 de La Carta Política, mediante la unión de dos o más Departamentos, con la posibilidad de conformarse en ente territorial. El problema que resultaría en esta vía reside en la generalización para la conformación de regiones por fusión entre departamentos, que en el caso de la descentralización el tamaño resulta relevante al intentar trazar una geografía acorde a un proceso de desarrollo, lo que podría conducir, en vez de descentralizar, a una recentralización, poniendo en riesgo aspectos de buen gobierno, democracia, liderazgo y desarrollo local. (Becerra, 2005).

Por otra parte el capítulo III del proyecto de LOOT propone “Esquemas asociativos de entidades territoriales”. Lo relevante de esta propuesta está en la apertura hacia una nueva política de reordenamiento territorial en los distintos niveles de descentralización, lo que podría favorecer nuevas dinámicas desde microterritorios, los cuales en el marco de uno o varios entes territoriales con fuertes impulsos tanto del sector público como el privado, pueden conducir a renovados procesos de desarrollo y crecimiento económico. (Becerra, 2005)

A partir de la anterior reflexión se propone:

1. Unidad de enfoque en el concepto de desarrollo. El concepto de desarrollo territorial que asume la LOOT se limita a un desarrollo meramente “socioeconómico y ambientalmente sostenible”, omitiendo la centralidad del desarrollo como un derecho humano orientado a mejorar el bienestar, la dignidad y la calidad de vida de los ciudadanos, lo cual pasa por el desarrollo humano integral, la inclusión social y territorial

2. Crear las regiones con impacto nacional con sus respectivas rutas instrumentales, metodológicas y de recursos como ente territorial conformadas por esquemas asociativos de entidades territoriales con el propósito de fomentar nuevos liderazgos necesarios.

3. Redistribuir las competencias y definir los servicios, obras y funciones de los distintos niveles intermedios actuales, con las autonomías necesarias y los mecanismos de armonización entre ellos y el alto gobierno.

Finalmente las regiones como están concebidas en la Constitución son una alternativa interesante si se conforma por esquemas asociativos de entidades territoriales, para lo cual resulta necesario fortalecer los niveles de descentralización del estado para que las nuevas territorialidades y los nuevos referentes de desarrollo, en el marco de la globalidad generen las dinámicas necesarias para un desarrollo humano integral sostenible con visión de región.

Bibliografía

Becerra, A. H. (2005). Antes y mas allá de las Regiones Políticas. Colombia regional: Alternativas y estrategias, Bogotá Universidad Externado de Colombia y Konrad Adenauder Stinftung , 11.

González, L. M. (2003). Pensar el Territorio: los conceptos de ciudad-global y región en sus orígenes y evolución. Serie Gestión Pública - Instituto Latinoamericano y del Caribe de Planificación Económica y Social (Ilpes) , 52.

Rodríguez, J. R. (Agosto de 2010). El desarrollo como derecho. Elementos para una teoría del desarrollo territorial . Manizales: Artes gráficas Tizán.

Ministerio del Interior, (2007). Constitución Política de Colombia. Bogotá: Grupo Editorial Nueva Legislación.

Ministerio del Interior, (2010). LOOT Bogotá.

[1] Administradora de negocios, especialista en Gerencia Financiera, aspirante a Magíster en Desarrollo Regional y Planificación del Territorio, UAM, Manizales.

Este texto fue elaborado bajo la orientación del profesor Luis Fernando Acebedo Restrepo, responsable del seminario “La ciudad y sus dinámicas urbano-rurales” de la III Cohorte de la Maestría en Desarrollo Regional y Planificación del Territorio de la Universidad Autónoma de Manizales, 2010.

20 de febrero de 2011

Planeación Estratégica de Manizales

Por: Luis Fdo. Acebedo R

En los primeros días del pasado mes de noviembre (2010) el destacado urbanista español José Miguel Fernández Güell visitó la ciudad de Manizales invitado por la Alcaldía Municipal y el Comité Intergremial de Caldas para participar de un primer foro sobre Planeación Estratégica de Manizales. Sobre esta actividad no se sabía mucho, más allá de un ejercicio liderado por el gobierno nacional anterior para que las ciudades definieran unas estrategias de mediano plazo en el marco de la política “ciudades amables” que a nivel local se denominó “Manizales 2019”. Hoy sabemos que hay un grupo de 31 expertos que está creando las bases de un ejercicio de planeación estratégica para Manizales, pero el común de los ciudadanos no conoce sus nombres ni sus propuestas.

A José Miguel Fernández se le ha conocido internacionalmente por el liderazgo en la formulación del plan estratégico de Bilbao, una ciudad que por cierto, construyó su proyecto urbano a partir del reconocimiento de las necesidades locales, más que de los recetarios internacionales inspirados en la competitividad empresarial. Y hoy es ejemplo para el mundo.

La planeación estratégica tiene su origen en los métodos de la empresa privada para lograr sus objetivos y por eso, durante mucho tiempo se enfocaron en estrategias competitivas de mercado y muy poco en la gente. Sin embargo, a fuerza de muchos fracasos ha ido entendiendo que debe superar esa visión reduccionista e incorporar la complejidad de lo público y lo colectivo como determinantes del devenir de las ciudades y los territorios. También ha logrado entender que sus alcances están principalmente en la esfera de un gran acuerdo colectivo entre los diferentes actores que intervienen en el desarrollo, pero que requieren complementarse con otros instrumentos como el Plan de Ordenamiento Territorial, la planeación física de las ciudades y las regiones, el proyecto urbano, entre otras herramientas que coadyuvan al logro de los objetivos.

Y quizás uno de los aspectos más interesantes es su valoración sobre la participación ciudadana efectiva como medio para desatar las fuerzas del cambio. La “efectividad” en este caso no es mera casualidad. También aquí el discurso de la planeación estratégica comenzó utilizando metodologías orientadas a legitimizar los proyectos preconcebidos de los actores económicos y políticos dominantes, contribuyendo rápidamente a la desmovilización de las fuerzas sociales y en no pocas oportunidades, a la activación de toda suerte de resistencias civiles que terminaron en nuevas frustraciones sociales. Hoy todavía no saben cómo lograr una efectiva participación ciudadana, pero insisten en su importancia para garantizar la sostenibilidad del proceso.

José Miguel Fernández vino a decirle a los políticos y gobernantes locales unas cuantas verdades. La primera, que desistan de hacer de la planeación estratégica una nueva forma de marketing político o de politiqueros disfrazados de tecnócratas. La segunda, que se olviden de sus pretensiones de hacer del plan un instrumento económico para capturar rentas a costa del deterioro de la calidad de vida de las gentes y del medio ambiente.  La tercera, que no sigan destruyendo el capital social con medidas autoritarias. Y la cuarta y última, que se logren acuerdos no sólo en las generalidades sino en los proyectos tangibles y concretos.

Cuatro criterios considerados como “amenazas” en la formulación de un plan estratégico, pero que en Manizales son ya realidades agobiantes y causa de la caída progresiva de todos los Indicadores de Desarrollo Humano locales y regionales. Pero seguramente estas recomendaciones cayeron en suelo árido porque el interés de los politiqueros y administradores de turno está en como encontrar nuevas fórmulas para hacer de la estrategia competitiva de los mercados la razón de ser de la gobernabilidad urbana. José Miguel Fernández les ha dicho que ha llegado la hora de trascender ese discurso para trabajar sobre tres dimensiones importantes: la equidad-habitabilidad, la sostenibilidad y la gobernabilidad.

FERNÁNDEZ GÜELL, José Miguel. (2006). Planificación estratégica de ciudades. Nuevos instrumentos y procesos. Editorial Reverté. España.
http://www.lapatria.com/story/videos-las-ideas-est%C3%A1n-siguen-los-hechos

18 de enero de 2011

Territorios del conocimiento en la Ecoregión Eje Cafetero.



Propuesta de Línea de Base de los Territorios del Conocimiento en los departamentos de Caldas, Quindío y Risaralda (Colombia).
Fuente: Elaboración propia con el apoyo del Sistema de Información Regional del Eje Cafetero.


El pasado 14 de Enero de 2011 defendí mi tesis de Doctorado en Urbanismo en la Universidad Central de Venezuela, titulada Territorios del Conocimiento en la Ecoregión Eje Cafetero: Calidoscopios a partir de tres espejos de representación: Sociedad + Espacio + Conocimiento.

Los jurados evaluadores fueron los doctores Oswaldo López Bernal (director de la tesis), Marco Negrón, David Viloria, Francisco Velazco y Rafael Bermúdez.

El veredicto fue el siguiente:

(...)

"2. Finalizada la defensa pública del trabajo, el jurado decidió por unanimidad aprobarlo por considerar, sin hacerse solidario de las ideas expuestas por el autor, que se ajusta a lo indicado y exigido en el Reglamento de Estudios de Postgrado.

"Para dar este veredicto el Jurado estimó que se trata de un trabajo que aborda un tema original, expresado en el esfuerzo por desentrañar las relaciones entre las dinámicas del conocimiento y las configuraciones territoriales. Se destaca adicionalmente su pertinencia, tratándose de una investigación que permite explorar las alternativas de desarrollo de la región en estudio.

"Desde el punto de vista metodológico, se detaca la originalidad, coherencia y rigor del trabajo, lo cual se acompaña por su claridad expositiva.

"Con base a lo anterior el jurado acordó otorgarle la calificación de Excelente".

Agradezco al jurado evaluador la distinción obtenida y al Doctorado en Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela por permitirme disfrutar al máximo esta rica experiencia académica.

3 de enero de 2011

Feliz y próspero año 2011


Una interesante composición en los jardines y parques de Puerto Madero en Buenos Aires, Argentina.
Foto Acebedo 2010.

A todos los seguidores de Caleidoscopios Urbanos les deseo unas felices vacaciones y un próspero año 2011, cargado de buenos proyectos.

Estaré de regreso en la tercera semana de Enero con nuevos giros caleidoscopicos.

Muchos éxitos.

5 de diciembre de 2010

Haití: Aprisionado entre la globalización neoliberal y el calentamiento global.

Haiti

Fuente de imagen: http://desdeunsegundopiso.blogspot.com/2010/04/aviso.html

Por: Luis Fdo. Acebedo R.

Haití es el país de América que resume la mayor tragedia humanitaria del siglo XXI derivada, por un lado, del modelo de globalización neoliberal aplicado a países pobres cuya única alternativa en la división internacional del trabajo es exportar materias primas para los países ricos, y por otro, de los efectos desastrosos del calentamiento global que los países desarrollados han causado principalmente por sus acciones contaminantes y la producción masiva de CO2.

Sólo basta con observar las difíciles condiciones de Haití, evidenciadas tras el devastador terremoto de Enero de 2010 para comprender la capacidad autodestructiva de una sociedad empobrecida que consumió sus recursos naturales en menos de un siglo, al pasar, por ejemplo, de una superficie arbolada del 60% en 1920 a sólo el 2% en 2006, con sus consecuencias catastróficas en materia de suelos estériles y escasez de agua. Y esta realidad no puede ser entendida pasando por alto un modelo de globalización perversa, implementada sin ninguna consideración humanista y basada en el valor del mercado como categoría dominante y universal. Los países desarrollados en diferentes épocas, España, Francia, y más recientemente EEUU, con el beneplácito de los líderes locales -dictadores o corruptos- saquearon sus pocos recursos naturales y mantuvieron a su población en condiciones de miseria cultural y económica.

La urbanización creciente en Haití, a tasas anuales del 4,5% al finalizar esta década hace prever que en muy poco tiempo este pequeño país de 9 millones de habitantes y 28 mil km2 logre una población urbana superior al 50%, pero en las condiciones más extremas de pobreza, lo cual marcará el abandono paulatino de la agricultura de subsistencia y el incremento de los servicios en las ciudades, pero en su condición más baja, es decir, el trabajo informal (más de dos tercios de la fuerza de trabajo no tiene empleo formal). El desempleo es del 70% y casi el 80% de la población sobrevive con menos de dos dólares diarios.

Haití nos muestra experiencias muy cercanas desde el punto de vista geográfico que permiten ver con los ojos de la tragedia los efectos nefastos de decisiones equivocadas sobre la sociedad y la naturaleza. Y como para rematar, ahora sufren de algunas pestes como el cólera, al parecer importadas por la misión de las Naciones Unidas, pero en todo caso derivadas de la vulnerabilidad por las condiciones de miseria, el hacinamiento y los problemas de higiene pública que no logran superarse tras el terremoto.

Los países ricos llegaron a Haití, se tomaron la foto, prometieron recursos solidarios y hasta hicieron actos de contrición reconociendo su culpabilidad histórica con la tragedia, cuando Clinton reconoció que su gobierno y los productores agrícolas norteamericanos solo les importó producir alimentos baratos para venderlos subsidiados en Haití, quebrando y dejando aún más en la miseria a los campesinos de este país. Después de derramar algunas lágrimas de cocodrilo, desaparecieron. El balance de algunas ONG internacionales es que los recursos prometidos no llegaron, o en todo caso, son tan escasos que aún no superan el 10% de lo prometido.

En el marco de la XVI Cumbre Climática de Naciones Unidas que se celebra en Cancún (México), se dio a conocer un informe de la organización DARA y el Foro de Vulnerabilidad Climática en la cual se revela que un grupo de 184 países recibirá los peores impactos del calentamiento global de aquí al 2030. Obviamente, Haití está catalogado dentro de los 54 países que tienen una vulnerabilidad aguda, es decir, la calificación más alta en aspectos como desastres por clima, impactos por salud y pérdida de hábitat, asuntos que hoy son de suma gravedad pero que continuarán profundizándose en el inmediato futuro.

Sin duda, son los países pobres y atrasados los que están sometidos a las presiones más agresivas de la globalización basada en la competitividad de los mercados y por lo tanto han sufrido sus graves consecuencias expresadas en la desigualdad social, en el consumo irracional de los recursos naturales, la contaminación y producción de CO2 con sus efectos sobre el calentamiento global; han promovido modelos agroindustriales extensivos con efectos letales sobre la calidad de los suelos y, peor aún, están abandonando los pocos avances en productividad industrial y diversidad económica, por un modelo centrado en el terciario superior. En fin, territorios insostenibles en el mediano y largo plazo.

Referencia bibliográfica:

DARA, Climate Vulnerable Forum (2010). Climate Vulnerability Monitor 2010. The State of the climate crisis. Disponible en: http://daraint.org/wp-content/uploads/2010/10/PR_Es.pdf

28 de noviembre de 2010

El método de ensayo y error (I y II)

Algo está sucediendo en Manizales en términos de opinión pública desde que algunos arquitectos estén nuevamente ocupando las páginas de los diarios para controvertir decisiones urbanísticas de gran impacto –negativ0- para la ciudad de Manizales. Desde este espacio saludo esta actitud y por tanto, reproduzco integralmente dos artículos publicados recientemente en el Periódico La Patria por mi colega Jorge Alberto Gutiérrez, profesor de la Universidad Nacional de Colombia.

Por: Jorge Alberto Gutiérrez.

Publicado por el Periódico La Patria (2010-11-10)

Este pareciera ser el “modus operandi” de ésta y muchas de las recientes Secretarías de Tránsito y Transporte del Municipio con el desconcertante resultado de que hecha la primera parte del ejercicio o sea la del ensayo no hacemos conciencia y persistimos tercamente en el error.

Los parámetros para una eficiente movilidad parten de conceptos y sistemas universales que permiten una adecuada legibilidad en el manejo de la ciudad, tanto para los conductores de vehículos como para los transeúntes, sean estos nativos o extranjeros; estamos hablando de un lenguaje conocido en el mundo occidental, con excepción del Reino Unido y los países del Commonwealth que siguen sus dictados y en los cuales, mediante avisos reiterados, se alerta al foráneo sobre el peligro que acarrea esta manera de conducir dado que no están familiarizados con su singular sistema. Por esto es importante señalar el caso de la Avenida de las Araucarias, la del cementerio, hoy sembrada de escuálidos cipreses y regida por el sistema inglés, que en su altanera irresponsabilidad no solo reta a Pávlov y sus perros amaestrados, sino la ley del reflejo condicionado, el conductismo y las sanas costumbres, al menos las de movilidad.

La mezcla de sistemas y la falta de un único sistema para el direccionamiento de calles y carreras, la discontinuidad y cambio permanente del sentido de las mismas, crean enormes dificultades en el desempeño de la ciudad, obligando a sus habitantes a recorridos innecesarios, gastos irracionales de tiempo y de combustible y contribuyen de manera irredenta a generar caos a la vida urbana.

En su homilía dominical el párroco de una de las iglesias del nor-occidente de la ciudad en su disertación sobre el camino del bien y del mal, mientras se dirigía a la feligresía y en ademán de quien es asistido por el Espíritu Santo, dijo que el camino del bien era tan difícil como la intervención hecha por la Secretaría de Tránsito a una cuadra de su sede parroquial. Con eso quería de una manera fácil y didáctica ilustrar a la comunidad acerca de ciertos asuntos teológicos, de paso y tal vez sin quererlo, puso en evidencia la falta de criterio de muchas de las actuales intervenciones de ese despacho: zonas azules que interfieren la continuidad vehicular, algunas con el único y evidente criterio de privilegiar negocios de estrato socioeconómico alto, paraderos de buses en las glorietas o en las curvas, y los buses y busetas parando literalmente donde les da la gana, cambio permanente en el direccionamiento de las vías, tres en la misma cuadra en el lapso de un mes, zonas azules que se ubican y retiran en tan solo 24 horas, señales de tránsito que se superponen unas a otras, hasta alcanzar altos niveles de ilegibilidad, en fin, una serie de actuaciones inconexas que llevan a preguntarse acerca del criterio que las inspiró.

Mientras el campo de acción de la Secretaría de Tránsito se limite únicamente a asuntos menores o de maquillaje y no exista un plan de movilidad diseñado por profesionales y la movilidad se entienda como un problema eminentemente vehicular y la planeación no se conciba de manera integral, las intervenciones seguirán siendo puntuales y solitarias: tal es el caso del túnel de la 52 que hubo que suspender al inicio de su construcción, porque no se tuvieron en cuenta los andenes requeridos para el paso de los peatones, como tampoco se tuvieron en cuenta los sectores que se deberían interconectar, ni la entrega de vehículos en cada uno de sus extremos: una glorieta a todas luces insuficiente del lado de la Avenida Paralela y del otro una escala urbana de barrio incapaz de soportar una solución macro de nivel ciudad.

Otro caso, a mi juicio aberrante, es el del eufemístico Paseo de los Estudiantes que tenía como encargo extender el campus universitario hasta la Avenida Santander y el parque Antonio Nariño solucionando, claro está, la enorme dificultad vehicular presente en el sector, en el que los estudiantes objeto central e inspiradores por derecho propio de esta solución y además, en una ciudad que se precia de ser universitaria y educadora, fueron los más damnificados al ser convertidos en convidados de piedra, solo por la miopía de quien asumió la toma de esta decisión.

Mientras se piense hacer una vía en diagonal por el parque de Caldas para unir las carreras 22 y 23 o construir una bahía vehicular en la Plaza de Bolívar o en el citado parque Antonio Nariño corremos el peligro de reconstruir la ciudad y todo seguirá al arbitrio de los caprichos del mandatario de turno o de las incapacidades manifiestas de su Secretario y se seguirán soslayando entonces, los verdaderos problemas de la ciudad, condenándonos a todos a la pérdida de calidad de vida de Manizales, uno de sus grandes atributos si se mira en el concierto nacional.

No sé porqué siento que no solo estoy hablando a nombre propio.


El método de ensayo y error (II)


Publicado por el periódico La Patria (2010-11-24)

La ovación fue cerrada. Los comentarios a favor originados por el artículo anterior son la expresión de muchos de aquellos que se han sentido interpretados, y su abundancia bien puede entenderse como una especie de plebiscito convocado en torno a la manera como se maneja la movilidad en Manizales. Recordaron lo del cuarto carril en la Avenida Alberto Mendoza, insistieron en que la glorieta al frente de la Universidad Nacional trató, exclusivamente, de privilegiar la movilidad vehicular en contravía del bienestar de una comunidad de más de 5.000 personas pertenecientes a las universidades Nacional y de Caldas y que ni siquiera las que acceden a estos lugares en sus vehículos propios resultaron beneficiadas, pues el caos vehicular en horas pico es evidente, preguntaron acerca del puente peatonal de la carretera Panamericana que debería entregar a la estación Cámbulos del Cable Aéreo y a la Terminal de Transporte. Por eso invito, desde aquí, a que se haga un análisis técnico de los asuntos señalados en él, a fin de contribuir a redireccionar el rumbo de las soluciones parciales implementadas por muchas de las recientes administraciones municipales y se corrija esa falla, ya estructural, derivada fundamentalmente de la ausencia de una visión integral de la ciudad. Aquello de que cada secretaría o instituto descentralizado sea autónomo en las decisiones que son del resorte urbano se constituye, sencillamente, en el umbral de la anarquía.

Cuando se diseñó la Pieza Intermedia de Planificación PIP No. 10 y obtuvo el visto bueno del Consejo Territorial de Planeación y de Corpocaldas, se puso a consideración del Honorable Concejo Municipal para su aprobación. Se tuvo sumo cuidado en presentar una solución urbanísticamente responsable encargada de solucionar los problemas de movilidad generados por el improvisado o mal planeado túnel de la 52. Simultáneamente, a sabiendas o no, (lo que es igual de grave), el Instituto de Valorización Municipal Invama, estaba diseñando otra solución en el mismo lugar y con el mismo objetivo, distinta en todo a la concepción holística[1] que había proyectado la Secretaría de Planeación y que fue formalizada mediante el Acuerdo Municipal N° 714 de 2009. Aunque parezca increíble, estamos ad portas de repetir el mismo error agravando aún más el problema. Es como aquella insólita figura del perro mordiéndose la cola.

La solución de un puente vehicular adyacente al túnel de la calle 52, que es en esencia la que se propone construir el Invama, es a mi juicio y la de todos los arquitectos o técnicos en la materia consultados por mí, no solo inconveniente y anacrónica sino que en su autismo reitera la manera fragmentaria e irresponsable de mirar la ciudad.

Este asunto es antes que nada un problema urbano, es decir, que su solución debe ser atendida por un grupo interdisciplinario liderado expresamente por urbanistas, tal como ya lo había hecho la Secretaría de Planeación; así como la ignorancia debe ser tratada por expertos educadores, o los asuntos de salud por profesionales de la medicina.

En los países del primer mundo, este tipo de soluciones viales en altura (el puente), en contextos urbanos de la escala que nos ocupa, nivel de barrio, están mandadas a recoger, entre otras muchas cosas por la obstrucción e interferencia que hacen, no solo al sector, sino a las edificaciones adyacentes y por el consecuente caos a la movilidad peatonal que ellas ocasionan, amén del deterioro ambiental, es decir, de habitabilidad que arrastran consigo. En Bilbao, por ejemplo, vi implosionar una intersección vial de excelente factura y además hermosa, si se mira únicamente como un objeto de ingeniería, pero por las consideraciones arriba enunciadas y por la ruptura a la armonía urbana se decidió, con el aplauso de los vecinos del sector, echarla por tierra.

Con todo respeto, pero con el derecho que otorga la evidencia, me permito expresar la profunda indignación que me causa la impericia, la improvisación, la insensibilidad estética, la ausencia de un genuino sentido de lo público y el manejo impúdico que se está dando al destino de nuestra ciudad. Y para que no quede duda: además por la subdesarrollada o provinciana idea de que sin puentes, como iconos de modernidad, no hemos llegado al siglo XXI.

La construcción de la ciudad y la formación de ciudadanía nacen de la correspondencia entre la solvencia técnica y la participación ciudadana, dado que el interés en el manejo de la ciudad es únicamente el bienestar de sus habitantes y que la prevalencia del interés colectivo sobre el privado es mucho más que mera retórica política.

Cada una de las secretarías o institutos descentralizados que estructuran la Administración Municipal tienen un encargo específico, una razón de ser; cuando se arrebatan o suplantan sus funciones por otras secretarías u otros institutos, como es el caso de las Piezas Intermedias de Planificación PIP, que son torpedeadas desde la misma Administración, se tergiversa el sentido para el que fueron creadas, la credibilidad se pierde y la brecha, Dios no lo quiera, entre el gobierno y sus ciudadanos tiende a acrecentarse a unos niveles que inexorablemente llevan a umbrales irreversibles de ingobernabilidad.

[1] El holismo considera que el sistema completo se comporta de un modo distinto que la suma de sus partes.

24 de noviembre de 2010

De paraderos a parasoles, o cómo continuar eludiendo un urbanismo inteligente en Manizales.

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A la izquierda, no hay que negar la capacidad recursiva de los contratistas para instalar sus artefactos, pero estas soluciones distan mucho de ser “inteligentes”, especialmente al compararlos con paraderos públicos que ya la ciudad ha ensayado con mejor éxtio (derecha). Fotos Acebedo.

Por: Luis Fdo. Acebedo R

Aún no se han terminado de instalar los nuevos paraderos de buses y ya la ciudadanía no deja de comentar las características atípicas de su diseño e instalación en la ciudad. Nadie se explica por qué en vez de avanzar se tiene que retroceder, o mejor, por qué es necesario “inventar la rueda” –mal inventada por cierto- en cada oficina de la administración municipal.

Manizales había optado por algunas soluciones que podríamos denominar “inteligentes” en materia de amoblamiento urbano, tanto en paraderos públicos como en basureros o módulos de ventas en el espacio público, entre otros. Lo que se esperaba era que con la puesta en marcha del Sistema Integrado de Transporte –SIT- este tipo de alternativas pudieran mejorarse y cualificarse, pero nunca volver a opciones artesanales, de muy poca durabilidad, como las que aún se observan en algunos barrios de la ciudad en condiciones de máximo deterioro y peligro para los ciudadanos.

Una solución inteligente para el amoblamiento urbano implica varias cosas: Por un lado, responder a un proceso de planeamiento asociado al diseño de un sistema de espacio público para la ciudad, de tal manera que no haya lugar a la improvisación; y por otro, incorporar diseños estandarizados con materiales resistentes a las condiciones de la intemperie, innovadores, funcionales al uso previsto, estéticamente bellos, que sean económicos, no tanto en términos monetarios sino por el ahorro energético y su sostenibilidad en el tiempo. Las llamadas “ciudades del conocimiento” avanzan en esa dirección y nos sorprenden de tanto en tanto con soluciones ingeniosas e innovadoras que dignifican la calidad de vida de los ciudadanos.

Aunque en el imaginario de los manizaleños está incorporado el deseo de alcanzar la prestigiosa meta de ser una “ciudad del conocimiento” porque desde hace una década los diferentes planes de desarrollo municipal lo han incorporado como proyecto estratégico, esta administración en particular parece hacer todo lo que está a su alcance para aplazar ese sueño. Quiso sorprendernos con la puesta en operación del Transporte Inteligente de Manizales –TIM- , pero en menos de una semana se evidenció que tan solo fue un mal y burdo intento que significaba buenos ingresos para algunas empresas privadas pero múltiples incomodidades y nuevos costos para los usuarios del transporte público.

La sabia reacción de un juez de la república, echó para atrás el infundio y le exigió al Alcalde y a sus funcionarios hacer lo que había que hacer, es decir, planear una estrategia integral que diseñe todos y cada uno de los proyectos que se derivan de un Sistema Integrado de Transporte –SIT-. Uno de esos proyectos tendría que ser lo que en el POT de la ciudad se definió como “la conectividad física entre todos los centros del conocimiento del municipio y la región a través de intervenciones del espacio público, que conforme una red regional que los identifique, tipifique y conecte físicamente”.

El Alcalde y sus funcionarios quieren seguir escamoteando este mandato del POT, junto con algunas de sus directrices, tales como aquella que reza “No habrá diferencias entre el equipamiento que se ofrezca a la comunidad por la condición rural o urbana de ocupación del territorio”, o incluso esta otra “El municipio racionalizará y expandirá la dotación y el uso de los equipamientos de ciudad, propiciando mecanismos para la debida apropiación por parte de la comunidad”.

Desde el punto de vista urbanístico, nada más irracional que las soluciones de paraderos puesta en marcha por la Administración Municipal, por varias razones:
  • Más que paraderos, son parasoles. Su tamaño reducido poco contribuye a la espera ordenada de un bus o a la búsqueda de un cobijo seguro frente a las lluvias permanentes de esta ciudad de montaña.
  • Son artefactos sin urbanismo. En efecto, las instalaciones de estos objetos se han hecho teniendo el máximo cuidado de no cualificar el espacio público circundante. Se van disponiendo aquí o allá sin un diseño previo de los paraderos, sin cambios en la textura de las aceras, sin nuevos instrumentos de señalética que permitan identificar las rutas de transporte, sin otros mobiliarios de soporte como basureros, mapas de la ciudad, etc.
  • Son soluciones no estandarizadas con diseños artesanales, altamente vulnerables al uso y al abuso. De hecho, el contratista ha tenido que modificar in situ los diseños originales, como por ejemplo el cambio de los tornillos por soldadura. Pero además, son de una alta flexibilidad, según las condiciones del lugar. Ellos tienen la posibilidad de angostarse, crecer, recortarse, todo con el propósito de no alterar el entorno que casi siempre es deficitario en cuanto a las mínimas condiciones que debería tener un paradero público.

Las ciudades del conocimiento se construyen con gobiernos inteligentes. Pero lo que se puede observar es que estas opciones todavía no han llegado a Manizales.

12 de noviembre de 2010

La avalancha de la Quebrada El Perro: ¿Fenómeno natural o crisis del infraestructuralismo?


Así lucían las obras de canalización de la Quebrada El Perro a la altura del sector de Expoferias en mayo de 2010.

Por: Luis Fdo. Acebedo R

Artículo publicado en el periódico El Andino, Edición 121 (del 12 al 18 de Noviembre de 2010)

No se requiere ser especialista para intuir que lo sucedido en la quebrada El Perro, a la altura de la glorieta de Expoferias, obedece a decisiones antrópicas poco integrales e insostenibles en términos económicos, sociales y ambientales. En dos años hemos sido testigos de dos fenómenos de represamiento de la quebrada como consecuencia de las olas invernales que vive la ciudad. Nunca antes se habían presentado situaciones como éstas, ni tampoco con la periodicidad con la que ahora se repiten.

Los antecedentes son claramente identificables. El punto de quiebre se presentó cuando el Alcalde Rivas en el año 2007 decidió crear nuevo suelo urbano sobre las riveras de la quebrada El Perro a la altura de Expoferias, con el propósito de habilitar unos cuantos parqueaderos para incrementar los ingresos económicos de esta empresa. Para lograrlo construyó un box coulvert y sobre él se realizó un relleno con parte de la tierra que salió de la ampliación de la Avenida Alberto Mendoza Hoyos para habilitar el cruce de vehículos sobre la quebrada, desde la Avenida hasta el nuevo suelo creado. Las críticas en su momento no se hicieron esperar, sin embargo, parece inexplicable que Corpocaldas haya dado licencia ambiental a una obra de esta naturaleza que contraviene las normas más elementales de protección de los retiros de las quebradas y las buenas prácticas de esta institución en materia de prevención de riesgos.

Pero la naturaleza tarde que temprano reclama lo suyo y mucho más las cuencas hidrográficas que se han demorado cientos de años en construir sus propios cauces para la circulación de las aguas. El caso de la Quebrada El Perro es especial porque en cuestión de cinco años se convirtió en una cuenca urbana por la expansión de la ciudad sobre sus predios. En las partes alta y media de la cuenca se han ido construyendo nuevas urbanizaciones de estratos medios y altos. A ello se suma el tradicional barrio Chachafruto en la parte baja que surgió por autoconstrucción.

Así pues, el debate sobre esta segunda tragedia anunciada que repite las características de la presentada el 16 de noviembre de 2008, no puede reducirse a la inevitabilidad de un fenómeno aparentemente “natural” como la intensidad de las lluvias, el deslizamiento de tierras y la posterior avalancha; y las soluciones tampoco pueden limitarse a los campos de la ingeniería o la bioingeniería. Se trata, ni más ni menos, de la explotación indebida de la cuenca a partir de múltiples proyectos de urbanización, públicos y privados, junto a otros cambios de uso del suelo que han implicado la deforestación paulatina y el debilitamiento de la capacidad de soporte de su estructura ecológica. Como dice el refrán, los árboles no han dejado ver el bosque, así como el infraestructuralismo en la búsqueda de alternativas a la urbanización irracional ha impedido la ordenación y manejo integral de la cuenca como unidad de paisaje.

Según datos de prensa, se han invertido 4,300 millones de pesos en obras y aún falta otro tanto para verlas culminadas. Son importantísimos recursos que se les han negado sistemáticamente a los habitantes del barrio Chachafruto. Con mucho menos ya hubieran construido un nuevo proyecto de vivienda en óptimas condiciones de seguridad y habitabilidad para estas familias. Algunas de ellas aún siguen sometidas al riesgo, más aún con el represamiento de las aguas en su inmediata vecindad y los materiales que vienen con toda su fuerza de la cuenca alta de la quebrada.

Pero el infraestructuralismo del que estamos hablando no reconoce a los ciudadanos como principales beneficiarios del desarrollo, y mucho menos el adecuado equilibrio con su entorno natural. En este caso, los vehículos privados o la creación de nuevo suelo urbano con fines rentistas han sido los principales beneficiarios de los cuantiosos recursos públicos. La Quebrada el Perro ya se expresó en contra de los desarrollistas; ahora falta que los ciudadanos llamemos a cuentas a los determinadores del gasto público para exigirles que los impuestos que pagamos tan cumplidamente sean devueltos en inversiones que verdaderamente dignifiquen la calidad de vida de los habitantes de Manizales.