1 de agosto de 2010

Encuentros y desencuentros en la política de ordenamiento territorial en Venezuela.

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A la derecha, en color amarillo el eje Norte Costero en donde se concentra el 40% de la población de Venezuela; en color verde, el eje Norte Llanero, principal área de desconcentración propuesta por el gobierno en donde actualmente se localiza el 30% de la población (Fuente: Presentación Manuel Briceño, 2007). A la derecha, el tradicional barrio Petare al extremo occidental de la ciudad de Caracas (Fuente: Archivo propio).

Por: Luis Fdo. Acebedo R.

Seguir el hilo conductor de los debates sobre el ordenamiento territorial y el urbanismo en Venezuela es verdaderamente fascinante. Hay varias razones para afirmarlo. En primer lugar porque hay debate público de ideas, propuestas que van y vienen, lo cual marca una diferencia sustancial con la realidad colombiana en donde estos asuntos difícilmente trascienden el ámbito de los especialistas. Pero también porque en sus contenidos se discute implícita o explícitamente el proyecto de nación y con ello se comprueba una vez más la trascendencia de los temas espaciales y territoriales para los proyectos políticos y los modelos económico-productivos de un país.

En el año 2008 comencé a hacer mis primeros análisis, luego de participar en el curso de Teorías Urbanas del Doctorado en Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela. De allí salió una ponencia que presenté en el VII Seminario Nacional de Investigación Urbano Regional “Diversidad y Desigualdad en los Territorios Contemporáneos” de la  ACIUR que titulé “Territorio, Ciudad y Política en Venezuela: Alternativas de futuro en el vértice de la modernidad y la crisis” [1]. Invito a leer este documento para entrar en contexto con los más recientes avances teórico-prácticos de la política de espacio y territorio en Venezuela.

Desde el año 2008 hasta hoy se han desarrollado nuevos acontecimientos. Yo destacaría por lo menos tres: (1) La publicación del documento “Proyecto Nacional Simón Bolívar. Primer Plan Socialista –PPS-. Desarrollo Económico y Social de la Nación 2007-2013”, (2) La pérdida de las elecciones del 2008 a gobernadores y alcaldes en los Estados más urbanizados, por parte del PSUV (partido de gobierno) y (3) la formalización  de la Alcaldía Metropolitana de Caracas del inicio del  “Plan Estratégico Caracas Metropolitana 2020”.

El PPS es en realidad un documento corto que plantea las líneas estratégicas del accionar del gobierno de Chávez hasta el 2013. Entre otros temas, allí se precisan algunas ideas relacionadas con la propuesta reordenamiento territorial de la Nación, más conocida como la “Nueva Geometría del Poder”, puesta a consideración del pueblo en el Referendo Constitucional del año 2007 y rechazada por una estrecha mayoría.

Pese a este descalabro electoral, el PPS no hizo rectificaciones; más bien estableció  relaciones entre el nuevo modelo productivo socialista -orientado a la reindustrialización del país y a la recuperación de la seguridad alimentaria-, con la geopolítica nacional propuesta por el gobierno desde el año 2007. Básicamente se precisaron objetivos, estrategias y políticas a desarrollar durante lo que resta del actual período presidencial.

Debe recordarse que la oposición criticó fuertemente el Modelo de Desarrollo Territorial Desconcentrado propuesto por el gobierno como un plan para “arrasar” con el sistema central de ciudades venezolanas localizadas en el Eje Norte Costero. Cierto o no, evidentemente esta estrategia de la oposición generó desconfianzas entre los sectores populares afines al gobierno que finalmente dieron al traste con las pretensiones gubernamentales. 

Las elecciones de 2008 parecen ratificar esta hipótesis en el imaginario de la sociedad venezolana, pues la oposición se consolidó en la mayoría de los estados y municipios de la Gran Caracas (Distrito Metropolitano y Estado Miranda) y en buena parte de los Estados más urbanizados (Carabobo y Zulia, entre otros). Mientras que el gobierno consolidó sus mayorías en casi todos los estados menos poblados, directos beneficiarios de la política de desconcentración.  ¿Acaso esta jornada electoral significó un nuevo referendo para el PPS?.

El reciente pronunciamiento del Alcalde Metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, en el sentido de avanzar en un Plan Estratégico, aún sin la participación de todos los estados y municipios que componen la Gran Caracas, algunos controlados por el gobierno, abre una esperanza de un acuerdo político parcial para concebir estrategias para una sola Caracas Metropolitana en temas tan trascendentales como lo son: el ambiente, los espacios públicos, el desarrollo industrial, la Caracas científica, la Caracas turística, los sistemas de movilidad, la participación ciudadana, y un largo etcétera de necesidades estructurales por resolver. Todo esto implica la formulación coordinada de planes urbanísticos municipales para atender mancomunadamente las necesidades de orden metropolitano que garanticen la calidad de vida del conjunto de sus habitantes. Ni el gobierno ni la oposición han logrado avances significativos en estos temas, por lo cual el fracaso parece compartido. Tanto el uno como el otro se han limitado a proyectos de rehabilitación de áreas deterioradas y al desarrollo de proyectos de micro-urbanismo que en poco o nada contribuyen a solucionar problemas estructurales.

Existen dos proyectos de país en disputa. Mucho más claro en el caso del gobierno que lo ha planteado abiertamente en sus documentos, y más difuso en la oposición, que hay que leerla entre líneas, bien por lo que dicen o dejan de decir sus múltiples voceros. En resumen, estas podrían ser en mi opinión  las características fundamentales de cada una de las propuestas.

PROYECTO POLÍTICO Y SOCIO-ESPACIAL EN DISPUTA EN VENEZUELA

GOBIERNO

OPOSICIÓN

Desconcentración desconcentrada. Centralización concentrada.
Dualidad Capitalismo-Socialismo. Globalización Libre Mercado
Ciudades compactas endógenas y dispersas. Ciudades compactas globales y concentradas.
Presidencialismo. Descentralización.
Recuperar productividad industrial y seguridad alimentaria. Mega urbes de servicios subsidiadas por renta petrolera.
Ordenamiento Territorial de la Nación. Plan Estratégico de Caracas Metropolitana.
Prioridad: Eje Norte Llanero Prioridad: Eje Norte-Costero

Fuente: Elaboración propia.

Desde la perspectiva del ordenamiento territorial podría decirse que no hay puntos de encuentro puesto que el gobierno se ha caracterizado por la formulación y diseño de unas líneas estratégicas nacionales sin mayores desarrollos al nivel regional y municipal. La oposición, por el contrario, no tiene proyecto de país, y ha concentrado sus principales preocupaciones en Caracas y su área metropolitana a través de estrategias intermedias que aún no logran materializarse en planes metropolitanos y urbanos. Ambos mantienen a la Gran Caracas en un estado de aplazamiento recurrente de las soluciones estructurales más importantes que requieren sus habitantes y sus territorios. Si bien es cierto, existe identidad en la promoción de ciudades compactas, policéntricas y sustentables, la verdad es que el modelo de ciudad dispersa sigue prevaleciendo, bien por la ausencia de proyectos de ciudad o por la reproducción automática de esta práctica heredada del urbanismo norteamericano. Para la muestra, además de los barrios autoconstruidos de Caracas en constante crecimiento, la expansión periférica de proyectos planificados de vivienda de baja densidad, basadas en el automóvil, en ciudades como Maturín, Ciudad Bolívar y Ciudad Guayana, ejes de la política de desconcentración del actual gobierno en el Eje Oriental.


[1] La ponencia fue publicada por la Revista Bitácora urbano/territorial N°12 (Vol. 12 N°1, enero-junio de 2008) de la Universidad Nacional de Colombia, Bogotá.

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26 de julio de 2010

Terminal sin terminar.

Por Luis Fdo. Acebedo R

Hace más de un año que está en funcionamiento la nueva Terminal de Transportes Intermunicipales de la ciudad de Manizales en el sector de Los Cámbulos, sin mayores avances en la culminación definitiva del proyecto. El esfuerzo de los arquitectos e ingenieros por diseñar una obra de apariencia moderna se ha visto opacada por la decisión de la administración municipal de abrirla al público sin terminar, por lo cual no ha permitido valorar este proyecto arquitectónico y urbanístico en su real dimensión y alcances.

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Aspecto panorámico del área de espera de la Terminal Intermunicipal de Manizales.

Internamente, los espacios generosos de la sala de espera expresan una ausencia de mobiliario adecuadamente dispuesto para recibir a los viajeros. Las sillas se encuentran tiradas aquí y allá, no hay cestas de basura, mucho menos pantallas informativas que den cuenta de las horas de llegada o salida de las rutas; las puertas de salida no se encuentran debidamente señalizadas para reconocer las empresas que prestan el servicio o el lugar de abordaje de los pasajeros según su destino. Nada contribuye a la prestación adecuada del servicio del transporte como le corresponde a una Terminal intermunicipal de pasajeros recién inaugurada en donde se esperaría el cumplimiento de los máximos estándares nacionales e internacionales para la operatividad de este tipo de equipamientos.

Las plataformas de acceso a los buses intermunicipales siguen siendo lodazales que en períodos de invierno como los que estamos atravesando se convierten en verdaderos dolores de cabeza para los usuarios y conductores de los vehículos. Ellos deben acudir al ingenio y la iniciativa “paisa” para buscar soluciones inmediatas como por ejemplo, llenar los huecos a pico y pala para evitar estropear sus maquinas y brindar algo de seguridad al abordaje de los pasajeros.

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Trabajos de mantenimiento de las plataformas de abordaje de taxis y microbuses a cargo de los conductores de servicio público.

Las obras de urbanismo asociadas a la seguridad y al confort de los peatones definitivamente no llegan, dejando a los usuarios a merced de las inclemencias del tiempo o sometidos a la constante amenaza de un accidente de tránsito.

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A la derecha, cruce a nivel sobre la Avenida Panamericana (Regional) sin semaforización para peatones. A la izquierda, aceras peatonales que terminan en cualquier parte, poniendo en peligro a los peatones.

Entre tanto, el mercado inmobiliario en los alrededores de la Terminal de Transportes comienza a reaccionar lentamente, tal vez por el hecho de que a un año largo de haberse inaugurado, este proyecto sigue inconcluso o en obra negra. De manera espontánea, van apareciendo pequeños negocios, algunas ofertas hoteleras de dudosa calidad, servicios al transporte, entre otros. Todos ellos van presagiando la suerte que le espera a un sector históricamente residencial sometido a las presiones de los particulares por los cambios de usos.

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A la izquierda, nuevos usos del suelo en los barrios residenciales contiguos a la Terminal de Transporte. A la derecha, lote habilitado como parqueadero del parque automotor de la Terminal y al fondo, uno de los primeros hoteles improvisados en el segundo piso de un restaurante.

imageUna triste sorpresa me llevé cuando recientemente visité como usuario estos equipamientos. El parqueadero externo, abierto al público, está sin pavimentos, ni señalización e iluminación; sencillamente un potrero de arena afirmada. Aún así, esta realidad no podría inquietarme puesto que ha sido una constante la entrega incompleta de las infraestructuras públicas por parte de esta administración. La verdadera sorpresa fue encontrarme con unos estacionamientos en donde resulta imposible parquear un vehículo porque no cuentan con las mínimas medidas requeridas. Los hay de 1,50 o de 2 metros de ancho, para el caso es lo mismo. Los ciudadanos desconcertados intentan infructuosamente utilizar estos parqueaderos rayando sus vehículos contra los andenes o golpeando a los otros carros estacionados. Es verdaderamente una ofensa a la inteligencia colectiva y una estafa al erario público.

Si las autoridades municipales aún no han sido capaces de entregar esta obra pública completamente terminada, adecuadamente dotada y con los estándares de calidad que se requieren, mucho menos podrá liderar los procesos de reordenamiento y planificación de los usos del suelo del sector para evitar su deterioro paulatino y progresivo. Sólo a estas últimas administraciones le cabe la responsabilidad histórica de haber construido unas nuevas infraestructuras que en vez de provocar la cualificación de los espacios públicos propios y adyacentes, signifique su deterioro progresivo, aún antes de haberlas terminado. La administración de Juan Manuel Llano en particular, bien podría caracterizarse como la de “la primera etapa”, con lo cual se intenta ocultar la improvisación y el mal gobierno de la ciudad.

18 de julio de 2010

El medio ambiente y la reorganización de los ministerios.

 

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Por: Luis Fdo. Acebedo R

El presidente electo Juan Manuel Santos ha anunciado la división del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial –MAVDT- en dos nuevos ministerios, a saber: Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible y Vivienda, Ciudad y Territorio. La alternativa aparentemente se ha justificado por el interés de devolverle la autonomía a los temas ambientales para abordarlos especialmente desde la perspectiva ecológica, ahora que ya nadie parece ignorar la degradación de los conflictos ambientales en el mundo y por supuesto en Colombia por cuenta de unos modelos de desarrollo totalmente insostenibles. Para el efecto, se ha designado a la bióloga Sandra Bessudo como nueva Ministra de esa cartera, quien se ha dedicado a la protección de la biodiversidad en algunos ecosistemas marinos a través de su Fundación Malpelo.

Del ministerio de Vivienda y Desarrollo Territorial se ha hablado poco, excepto por el  interés del nuevo gobierno de darle un nuevo impulso a los proyectos de vivienda, un tema en el que se vienen rajando todos los gobiernos desde hace varias décadas, toda vez que la construcción de nuevas soluciones habitacionales siembre ha sido inferior al crecimiento exponencial de la demanda por cuenta de su ligazón y dependencia del sistema financiero privado. No en vano, se anunció la designación de Beatriz Uribe, asidua representante de los promotores inmobiliarios desde hace varios años, como Ministra de esta nueva cartera, con lo cual las inquietudes se multiplican.

Habrá que esperar la manera como se implementarán estas medidas pues los simples compromisos de campaña electoral no son garantía de cambios importantes en los temas del ordenamiento ambiental y territorial de la nación y las regiones. De hecho, los primeros anuncios dejan más preocupaciones que buenas expectativas, sobre todo cuando comienzan a develarse los nuevos proyectos mineros a cielo abierto y la posibilidad de convertir a Colombia en un exportador neto de recursos naturales en un mundo globalizado que compite por conocimiento e innovación. Como se sabe, los inversionistas privados odian cualquier tipo de regulación que implique el uso de tecnologías orientadas a mitigar los impactos ambientales, a proteger la biodiversidad y las fuentes de agua. Y obviamente, los gobiernos han preferido la seguridad jurídica para la protección del capital extranjero y no la sostenibilidad ambiental para la protección del medio ambiente y la calidad de vida de las especies animales y vegetales, incluyendo la humana.

La creación del MAVDT en el gobierno que declina, por ejemplo, fue anunciada como una posibilidad de lograr una mayor integración entre medio ambiente y desarrollo con criterios de sostenibilidad, más sin embargo, resultó todo lo contrario: Un ministerio de segunda categoría completamente laxo en los asuntos ambientales, más orientado a promover la explotación irracional de los recursos naturales y la desregulación en materia de ordenamiento territorial, debilitando los POT municipales al punto de superponerles los Macroproyectos de Interés Social Nacional –MISN- como instrumentos centralizados,  y autoritarios de mayor jerarquía. Se impuso la “confianza inversionista” sobre la sostenibilidad ambiental y con ello se borró de  un tajo los avances alcanzados en la constitución de 1991, haciendo de estos últimos y largos años una década perdida en procura de lograr ciudades y territorios sostenibles.

Sólo queda esperar que el Pacto Ambiental Colombiano que suscribieron los precandidatos presidenciales y que ahora compromete al electo presidente Santos, sea inspirador de las reformas que se prevén en esta materia y que no sea uno más de los compromisos políticos de campaña que se abandonan cuando comienzan a gobernar. El compromiso, como dice el pacto de marras es “ir reemplazando un modelo de desarrollo insostenible por otro que coloque la sostenibilidad como el empeño primordial de la sociedad colombiana y de su gobierno”. La verdad es que quizás el primer paso no sea de orden organizativo como la creación de dos nuevos ministerios, sino el debate en torno a ese nuevo modelo de desarrollo, que por lo que se ha anunciado, no tendrá lugar en el nuevo gobierno al declararse continuador del que tanto daño le hizo a la sostenibilidad ambiental en los últimos años.

 

 

7 de junio de 2010

Las fuerzas motoras del territorio en las ciudades globales: Tiempo sin espacio, innovación sin movimiento.

Por: Luis Fdo. Acebedo R.

La sociedad del conocimiento está desarrollando nuevos giros caleidoscópicos que están poniendo nuevamente en crisis los conceptos de espacio y tiempo tradicionales y han provocado la emergencia de nuevas categorías como la innovación y el movimiento que marcan las diferencias con los sistemas sociales y productivos anteriores. Todos ellos están clamando su carácter indisoluble como condición para mantener el equilibrio.

Además del espacio de la producción y la reproducción, es decir el espacio material y tangible, aparece el espacio virtual, el de los flujos y los intangibles. Pero esta caracterización es insuficiente pues no explica en su totalidad las nuevas espacialidades que se tejen entre ellas. Por un lado, el espacio representado aparece como una especie de mediación provocada por las TIC en la cual se establecen nuevas relaciones sociales dentro de un espacio imaginario en donde no hay posibilidades de contacto físico, pero sí óptico, acústico y sensitivo. Por otro, el espacio de la representación, dentro del cual se construyen artificialmente nuevas realidades simbólicas que sumergen a los individuos en mundos artificiales recreados en pasado, presente o futuro. Es el concepto de parque temático como simulacro y espectáculo a donde se llega para huir de la cotidianidad urbana y de la ciudad monótona.

El tiempo, bajo estas nuevas consideraciones es de naturaleza múltiple. Es el tiempo cronológico, pero también el tiempo cronoscópico (subexpuesto, expuesto, sobreexpuesto) del que habla Virilio (1997), el tiempo atemporal o de la inmediatez que propone Castells (2004) o el tiempo situado de Piazzini (2008) con sus historias y memorias fuertemente asidos a las realidades espaciales que las circunscriben. En últimas habría que contemplar la idea de múltiples espacialidades y tiempos interactuando en una misma realidad, en un mismo territorio.

La innovación aparece como una nueva geopolítica basada en el valor del conocimiento. Mientras en la modernidad el control político del espacio se hizo posible mediante el ordenamiento del tiempo, en la posmodernidad el tiempo no solamente aniquila al espacio sino que facilita la emergencia de la innovación como nueva “condición de la existencia”, sin la cual no parecería posible el acceso a las ciudades y regiones de “talla mundial”. Pero más allá de ese condicionamiento de los paradigmas de la competitividad es evidente que la innovación es una precondición para el progreso y la superación de la pobreza. Se trata básicamente de provocar una emergencia cultural al incorporar a la tradicional relación de espacio-tiempo la innovación como determinante de los nuevos giros calidoscópicos.

Y el movimiento, no entendido en su versión clásica como aceleración o desaceleración producida por la interacción en la relación espacio-tiempo sino fundamentalmente en su capacidad de generar trayectoria a partir del reconocimiento de los sujetos sociales como agentes de cambio y transformación, es decir, como expresión cultural, lo cual sugiere una fuerte presión por el reconocimiento de la heterogeneidad y el multiculturalismo que la sociedad industrial prácticamente había ignorado. Precisamente, es esa relación reciente entre movimiento y espacio la que provocó un cambio en el entendimiento de éste último como simple plataforma o soporte de las actividades sociales y productivas y adquirió un nuevo estatuto como objeto y sujeto de conocimiento o como producto y productor de sociedad.

La aparición de esos nuevos agentes sociales dentro de la metáfora del calidoscopio es equiparable al efecto generado por el ingreso de la luz como condición necesaria para que se activen los giros calidoscópicos. La luz como un trayecto que penetra el calidoscopio y al contacto con las diferentes fuerzas motoras genera una trayectoria determinada. Es decir, adquiere la capacidad de acelerar o desacelerar, o incluso de cambiar el rumbo.

Así, no es posible hablar en abstracto u homogéneamente de la relación Espacio- Tiempo-Innovación-Movimiento, si ello no está circunscrito a un visión de territorio desde el cual se desarrollan los giros calidoscópicos. Piazzini (2008:69) introduce el concepto de “lugares de enunciación” para referirse a un espacio-tiempo alterado dependiendo del origen de las prácticas discursivas del conocimiento. En este sentido, es posible colegir que existen múltiples giros de las fuerzas motoras del territorio; algunos tienen su origen en los mercados globalizados o en las metrópolis del conocimiento más desarrolladas. En no pocas oportunidades, penetran algunos territorios con pretensiones homogenizadoras, desconociendo los giros propios de un (otro) lugar o de un (otro) territorio. De allí que se hable de la necesidad de endogenizar las fuerzas exógenas para que adquieran un sentido de lugar y puedan efectivamente territorializarse. Pero las nuevas dinámicas actúan muchas veces en contravía de esta idea y por eso se perciben - y de hecho así operan - como un tiempo sin espacio o como una innovación sin movimiento. Esa parece ser la característica principal de los giros calidoscópicos de las ciudades y regiones globales del capitalismo neoliberal, o de aquellas que pretenden serlo.

Referencias bibliográficas:

Castells, Manuel. (2004). La era de la información. Economía, Sociedad y Cultura. Vol. I: La sociedad red. Vol. II: El poder de la Identidad. Vol. III: El fin de milenio. Siglo XXI Editores. México. Quinta edición en español.
Piazzini Suárez, Carlo Emilio. (2008). El tiempo situado: Las temporalidades después del “giro espacial”. En: Herrera Gómez, Diego; Piazzini S, Carlos Emilio. (Des) territorialidades y (No) lugares. Procesos de configuración y transformación social del espacio. La Carreta Social. Instituto de Estudios Regionales, Universidad de Antioquia. 1ª ed, 2006, 1ª reimpresión.
Virilio, Paul. (1997). La velocidad de liberación (2ª. ed.). Ediciones Manantial. Buenos Aires, Argentina.

4 de junio de 2010

Caracas: De los territorios polarizados a la construcción ético-política de la ciudadanía y los espacios urbanos.

En primer plano, Parque Central. Al fondo, las barriadas interminables de Caracas.

Por: Luis Fdo. Acebedo R

Caracas continúa detenida en su desarrollo. El Socialismo del Siglo XXI no ha logrado transformar significativamente esta triste realidad. La modernidad arquitectónica y urbanística que le dio renombre internacional a esta ciudad desde el Plan Monumental de Caracas de 1939 se quedó congelada como expresión de un patrimonio latinoamericano en constante deterioro.

Las riquezas petroleras de ese país y los cambios de giro en la política venezolana en lo que va corrido del presente siglo, no han logrado movilizar las fuerzas sociales para jalonar las transformaciones urbanísticas y territoriales que esta metrópoli caribeña requiere con urgencia. O quizás sea mejor decir que la lucha por el control de esas rentas se haya vuelto el motivo principal que le impide a Caracas alcanzar la calidad de vida que se merecen todos sus habitantes.

Son muchos y muy complejos los factores que inciden en esta situación. Las disputas por el control territorial entre el oficialismo y la oposición no ceden. La puja continúa sin que logre destrabarse a favor de un plan de ordenamiento territorial que integre los diferentes estados en los que está dividida la Gran Caracas. Unos y otros escasamente avanzan mediante intervenciones puntuales y sectoriales que no trascienden la idea de un microurbanismo de bajo impacto colectivo. Las grandes infraestructuras como la apertura de nuevas vías y autopistas urbano-regionales, la modernización y rediseño del sistema integrado de transporte, los grandes parques y equipamientos metropolitanos, los ejes peatonales o los agudos problemas ambientales que está produciendo la fragmentación artificial del territorio, van quedando aplazados indefinidamente.

Ninguna de las fuerzas políticas en disputa ha demostrado el más mínimo interés por anteponer los intereses colectivos en función de destrabar los factores que están hundiendo a Caracas y a los caraqueños en el caos, el desorden urbano y la insolidaridad ciudadana. Pareciera que el deterioro de la ciudad y la negación de opciones de ordenamiento territorial colectivo fueran precondiciones de las luchas interpartidistas por el poder político. Ni el llamado Socialismo del Siglo XXI ni la ciudad capitalista global tienen proyecto de ciudad. La consecuencia lógica es que la Caracas de hoy es el más fiel reflejo de la anticiudad. Un collage de fragmentos sin principio ni fin, unos proyectos habitacionales de clases medias y altas que construyen verdaderas murallas sobre la calle porque la sienten como una amenaza a la seguridad privada; unos barrios populares que no logran superar su inveterada condición de marginalidad, pese a los innumerables proyectos de mejoramiento de las viviendas que desarrollan las misiones en todas las áreas.

Mientras Caracas siga siendo una ciudad improductiva y mantenga esa dualidad de ser a la vez capital de capitales y ciudad masificada del comercio y los servicios precarios, no podrá salir de su crisis. Y mientras la ciudad no cuente con instrumentos apropiados para la gestión pública del suelo urbano, será imposible reordenar su territorio.

En Caracas, las ciudades colombianas podrán verse reflejadas si terminan por imponerse las fuerzas del mercado, doblegando la función pública y ecológica del urbanismo en la planeación integral de sus territorios. O si se debilitan los instrumentos de regulación haciendo prácticamente inoperantes las oficinas de planeación. El tema del transporte público, por ejemplo, resulta muy aleccionador. Caracas tiene un atraso de más de medio siglo en su sistema integrado de movilidad. En esta ciudad queda evidenciada la falsa disyuntiva de escoger entre el metro o el sistema masivo de buses. Tienen el mejor metro tanto de América Latina como de Europa. Mientras el gobierno nacional expande el metro subterráneo y lo conecta con la red ferrocarrilera en las periferias metropolitanas incorporando nuevos usuarios, el sistema se satura en horas pico por la ausencia de líneas troncales de transporte masivo de buses y el desorden que generan unas rutas alimentadoras sin control y pésimos vehículos. Entre tanto, las pocas autopistas colapsan por la abundancia de autos particulares sobre las vías. No ha habido poder humano que logre poner de acuerdo a los alcaldes de los diferentes estados que integran la Gran Caracas y al gobierno nacional para avanzar seriamente en los proyectos estructurantes de ciudad, metrópoli y territorio.

Así las cosas, desde hace más de cinco años que he estado visitando esta ciudad, parece detenida en el tiempo y en el espacio. Y no es que esté abandonada a su suerte. Tal vez lo que le sucede a Caracas es muy parecido a la sensación que dan esas casas viejas de barrios antiguos. Por más que se arreglen, siempre se verán deterioradas.

Mireya Lozada (2004) propone como búsqueda de alternativas a la territorialización de la polarización de Caracas, la construcción de ciudadanía y convivencia urbana cuando dice: “reconocer los conflictos, sus fronteras y horizontes, el manejo constructivo, democrático y pacífico de los mismos, a la par de reivindicar la política como negociación de la diversidad en su espacio natural de aparición, en lo público, en la experiencia cotidiana de los ciudadanos”.

Parece sencillo pero no lo es. Se trata de avanzar en la identificación de unos principios ético-políticos que tienen unas fuertes implicaciones para el desarrollo urbano. Ella misma, nos sugiere, por ejemplo, el fortalecimiento de la justicia, la equidad, el desarrollo sustentable, la diversidad y los derechos humanos, entre otros. Para Lozada, “es esa alma colectiva la que debemos reconocer en la calle, en los espacios urbanos; es esa la democracia por construir”.


Lozada, Mireya. (2004). Caracas: huellas urbanas de la polarización. En: Hernández, Tulio. (2010). Ciudad, espacio público y cultura urbana. 25 conferencias de la Cátedra Permanente de Imágenes Urbanas. Fundación para la Cultura Urbana, Volumen Nº 82. Caracas, Venezuela.

23 de mayo de 2010

Elecciones presidenciales 2010-2014

La precariedad del empleo, razones suficientes para buscar opciones alternativas de gobierno.

Por: Luis F. Acebedo R

Ahora que el país entró en el cierre de las campañas electorales a la presidencia y que llegó la hora de las definiciones, siento la necesidad de expresar públicamente mis preferencias electorales, así como comienzan a hacerlo muchos intelectuales de la talla de Daniel Samper o William Ospina y medios de comunicación tan influyentes en la opinión pública como El Tiempo. No porque me considere equiparable con los unos, ni mucho menos porque crea que "Caleidoscopios Urbanos" esté al nivel del otro. Sencillamente, por el deseo de contribuir al debate de ideas y especialmente, de promover un voto consiente, basado en los programas y no en el marketing político.

Confieso que mi primera intención fue abstenerme de votar en las presidenciales como lo he hecho durante muchos años de mi vida. Sin embargo, en el desarrollo de los debates mediáticos y en la lectura de los programas de los diferentes candidatos, encontré dos opciones refrescantes y alternantes a la política tradicional colombiana. Esta última reducida al simple papel de demostrar quién puede ser el más fiel seguidor de Uribe y de su tristemente célebre “seguridad democrática”, que tantos beneficios les ha reportado a los latifundistas colombianos y al capital extranjero, pero tantos perjuicios le ha ocasionado a los habitantes desposeídos de las ciudades. Ellos no sólo no tienen posesiones materiales, sino que tampoco pueden ejercer el derecho a la ciudad, por eso son doblemente desposeídos. Sólo les queda la opción de reclamar el escuálido subsidio a la miseria y la indigencia que reparte el programa presidencial "Familias en Acción", base de nuevas y remozadas expresiones de clientelismo electoral.

Antanas Mockus desde una visión de centro representó inicialmente lo que algunos llaman la antipolítica, pero que en sentido más estricto es la política honesta, sin maquinarias y corruptelas. Y adicionalmente, puso el acento en recuperar la cultura, un valor que prácticamente desapareció en los vericuetos de la competitividad empresarial, la promoción de la ilegalidad desde las altas esferas del Estado y las prácticas rentistas de una burguesía cada vez más parásita que está desmantelando el aparato productivo por el nuevo “Dorado” de la especulación del capital financiero e inmobiliario en las bolsas de valores de Nueva York, Frankfort o Japón.

Gustavo Petro, por el contrario, comenzó con ciertos coqueteos al satu quo intentando demostrar que la izquierda democrática estaba depurada de radicalismos y dogmatismos, y por tanto, merecía un lugar en los limitados y restringidos espacios democráticos a los que es posible acceder por cuenta de la militarización de la vida social y la judicialización de la opinión política de los sectores de oposición al régimen. Para no hablar del control de las conciencias a través de las redes de macartismo propagandístico del llamado “Estado de Opinión”.

Pero tanto Mockus como Petro fueron dando giros importantes en sus discursos que han movido las intenciones de voto en una u otra dirección. Mockus se ha desplazado desde el centro hacia la derecha sin ahorrar ningún esfuerzo en demostrar que está más cerca de la seguridad democrática y la confianza inversionista del presidente Uribe y que está dispuesto a obtener los mismos resultados nefastos de su antecesor pero desde la legalidad. Aunque resulta poco legítimo utilizar los viejos argumentos de la estrategia de la “guerra fría” para desacreditar a sus contradictores, insistiendo en la manida tesis de que la izquierda democrática sigue infiltrada por “el terrorismo” sin aportar ninguna prueba para ello. En el campo económico le da un parte de tranquilidad al capital extranjero, argumentando que seguirán abiertas las puertas a los inversionistas interesados en las privatizaciones de los recursos y bienes nacionales, como el caso del petróleo y Ecopetrol, entre otros, con la tesis populista de que los recursos obtenidos serán invertidos en la educación. No se entiende cómo puede avanzar en una política seria de innovación en Ciencia y Tecnología con los recursos limitados de la venta de acciones de una empresa estratégica para los intereses de Colombia.

Petro aparentemente dejó los coqueteos con los partidos tradicionales y sus infantiles deseos de una coalición con sectores políticos que en años anteriores fueron los responsables de las políticas neoliberales de la economía y de los golpes más serios que se le hayan propinado al empleo y la productividad. En su defecto, se concentró en el diseño de una política alternativa de izquierda que propone darle un golpe mortal a las inequidades y a la pobreza urbana y rural mediante una estrategia de recuperación de la producción de alimentos, el castigo a la tierra improductiva y la reconversión industrial apoyado en la Ciencia y la Tecnología. Para mi propia sorpresa, Petro ha planteado elementos de una política ambiental basada en un mayor equilibrio entre sociedad y naturaleza, lo cual ya es bastante significativo, pues la izquierda en Colombia históricamente se ha ocupado poco del tema. Y en materia de Paz, lo más importante es reconocer la existencia del conflicto interno (así se encuentre degradado por prácticas delincuenciales de distintos orígenes), proponer nuevas alternativas de negociación y acatar el Derecho Internacional Humanitario mientras este conflicto persista. Pero la principal estrategia de paz es, sin duda, acabar con el cultivo más importante para las guerras, que es la pobreza y el desempleo en campos y ciudades.

Le concedo una sola razón al candidato Santos cuando dijo que “sólo los imbéciles no cambian de opinión cuando cambian las circunstancias”. Por eso, he decido votar, y lo haré por Gustavo Petro, para apoyar una propuesta democrática y de izquierda. Mi voto no es un voto militante sino de opinión, y como tal es un voto crítico y condicionado a profundizar los cambios democráticos que Colombia no ha logrado alcanzar en 200 años de independencia pero también de incesantes guerras.

20 de mayo de 2010

Las ciudades como parques temáticos



Por: Luis Fdo. Acebedo R

En medio de la crisis social y productiva que caracteriza la situación del país desde hace más de una década, comienzan a surgir alternativas que probablemente resulten peores que la enfermedad. Se trata de la idea de convertir las ciudades en un gran Parque Temático. No me refiero exclusivamente a los nuevos espacios con fines turísticos que bajo esa denominación han aparecido en el Eje Cafetero, por ejemplo, y que tienen como propósito entretener a propios y extraños dentro de un área cerrada en donde se simula la arquitectura y el urbanismo de la colonización antioqueña, o aquella que se concentra en la recreación de una hacienda ganadera en donde diferentes especies animales conviven en supuesta armonía con los ciudadanos que los visitan diariamente.

En realidad, se trata de un concepto mucho más amplio, relacionado con los espacios de la representación, dentro de los cuales se construyen nuevas realidades simbólicas que sumergen a los ciudadanos en mundos artificiales recreados en pasado, presente o futuro. Es el concepto de parque temático como simulacro y espectáculo a donde se llega para huir de la cotidianidad urbana y de la ciudad monótona. Es, como diría Michael Sorkin (2004) “[…] un lugar que lo incorpora todo, la ageografía, la vigilancia y el control, las simulaciones sin fin. Con sus formas artificiosamente embusteras, el parque temático ofrece una visión alegre y civilizada del placer que suplanta al reino de la democracia pública […]”.

Bajo esta idea, el concepto tradicional de lo público que involucra las plazas y los parques como lugares abiertos para el ejercicio de la democracia y el anonimato, ahora se encuentran bajo el control de la seguridad privada, las cámaras de televisión, o simplemente al servicio de los empresarios privados que bajo la modalidad de centro comercial extienden sus puntos de venta al espacio público como única alternativa tolerable de encuentro ciudadano. Pero además, intentan con bastante éxito vender la idea de la inseguridad del espacio público y ofrecen lugares de encuentro privados que recrean el ágora en la intimidad de una escenografía para el consumo y la recreación bajo cubierta. Los niños ya no tienen otra alternativa que los nuevos “divercitys” en donde les enseñan una manera particular de ser verdaderos “ciudadanos” a partir del uso artificial del dinero y las tarjetas de crédito.

Margaret Crawford (2004) en su artículo “El mundo en un centro comercial” define muy bien esa idea de la ciudad como un centro comercial cuando afirma: “El pasado y el futuro se difunden absurdamente en el presente. Las barreras entre lo real y lo falso, entre lo próximo y lo lejano, se disuelven, a medida que la historia, la naturaleza y la tecnología son procesadas sin distinciones por la maquinaria fantasiosa del centro comercial”. Las ciudades se descomponen en una especie de caleidoscopio de imágenes fragmentadas en donde los espejos de las fachadas de los edificios se convierten en las nuevas pasarelas fashion.

Más recientemente, la salud ha entrado en el juego de la simulación con la proliferación cada vez más sofisticada de los centros de estética, los “spa” y el cultivo de una imagen de cuerpos perfectos. Ahora han ingresado a las redes globales del llamado “turismo de salud” como una de las economías emergentes más prósperas. En Pereira, por ejemplo, una ciudad con el 22% de desempleo, se comienza a construir con la participación de dineros públicos el Parque Temático de Flora y Fauna de la ciudad de Pereira, dentro del cual se desarrollará una Zona Franca de la Salud que pretende aprovechar las calidades excepcionales de un paisaje re-creado de los biomas más comunes (humedales, sabanas y bosques) de la zona intertropical de los cuatro continentes del planeta para que los pacientes-turistas de la silicona y la liposucción puedan recuperarse seleccionando el paisaje de sus preferencias.

Como correlato, los espacios que caracterizaban a la ciudad real (calles, plazas, edificios, etc.) acaban por evaporarse. Lo que los sustituye es una distopía donde no existen centros ni coordenadas espaciales que enlacen unos lugares con otros. Tan solo autopistas de vehículos e información virtual (la ciberciudad) para conectarse con los nuevos nichos del consumo. Y se supone que a través de ellas se accede a una multitud de opciones que genera una sensación de inmensa libertad (García, 2004).

La arquitectura y el urbanismo hacen su aporte con sus intervenciones asépticas, más parecidas al maquillaje, al disfraz y a la publicidad que a una recualificación de usos y actividades de quienes las habitan. Razón tiene Sorkin cuando dice que en toda América “la planificación urbana ha renunciado a su papel histórico como integradora de comunidades, y propicia un desarrollo selectivo que enfatiza las diferencias”. Bajo estos planteamientos, el urbanismo tiene una acción limitada a activar y desactivar, conectar o no conectar espacios, dado que el territorio pierde en buena medida sus posibilidades de ordenamiento, en tanto que desaparecen las expresiones de centralidad o periferia, fronteras o límites. Hay por tanto, una especie de caos en donde toman fuerza los “no lugares” y un movimiento continuo que permite la aparición de “espacios habitados en tránsito” que son los nuevos nodos de esa ciudad: Malls comerciales, terminales y estaciones, aeropuertos, telecentros, etc. Es decir, la ciudad convertida en Parque Temático.

9 de mayo de 2010

Pobreza y "karaokes" del conocimiento en la Ecoregión Eje Cafetero

La informalidad y precariedad del empleo es una característica principal de la Ecoregión Eje Cafetero.


Por: Luis Fdo. Acebedo R

Las últimas mediciones sobre empleo, pobreza y desigualdad realizadas por el DANE y el PND, muestran una triste y preocupante realidad para la Ecoregión Eje Cafetero. Manizales tiene el 45.4% de su población en condiciones de pobreza y 11.7% en pobreza extrema. Pereira, tiene 42.8% y 8.7% respectivamente. Manizales refleja la situación más crítica de las 13 principales ciudades colombianas evaluadas. Su situación en todo caso es similar al promedio nacional, lo cual no es propiamente un signo de consuelo.

Desde el punto de vista del desempleo, la situación no es menos alentadora. Los indicadores de mercado laboral del DANE en los primeros meses del año (enero-marzo) muestran a las ciudades principales de la Ecoregión punteando también en tasa de desempleo. Pereira con un 22%, Armenia 17.7% y Manizales 17.6%. En general, podría decirse que desde el año 2001 estas cifras no cambian significativamente. Y eso es precisamente lo más preocupante de todo porque estamos hablando de una década perdida, o lo que es lo mismo, de un problema estructural en la generación de empleo productivo.

Casi nada se ha dicho en la región sobre estos datos tan escalofriantes que deberían ser motivo de una profunda reflexión y análisis por parte de los expertos y la academia en general. Quizás porque los medios nos tenían adormilados con un optimismo que nos mostraba un panorama de pesebre navideño en donde el “empuje de nuestra raza” y los “magníficos” indicadores de competitividad, como aquel de ocupar los primeros puestos en facilidades para hacer negocios, nos hacían pensar que habíamos entrado en una senda de progreso irreversible. En efecto, según las últimas encuestas del Doing Business para Colombia (2010), Manizales ocupa el primer lugar en el país para hacer negocios, Pereira el tercero y Armenia el séptimo. En Armenia se requiere solo un día para abrir un negocio, en Pereira dos y en Manizales tres.

Pero finalmente ¿qué significa que la región sea la primera en posibilidades de hacer negocios según las demandas del mercado globalizado y a su vez los primeros en pobreza y desempleo? En nuestra opinión, se trata de una contradicción entre el modelo de desarrollo y las realidades socio-productivas de la región. En efecto, nuestros gobernantes han sido mucho más diligentes en crear oportunidades de negocio para los inversionistas extranjeros que para los empresarios locales. Por eso las dinámicas más importantes están en la apertura de los llamados call center, las zonas francas, los parques temáticos, los nuevos hipermercados y comercios de grandes superficies, la especulación inmobiliaria en las ciudades con megaobras o macroproyectos de grandes costos y pocos impactos en la generación de empleos fijos, los estímulos a la producción de biocombustibles de exportación con plantas exógenas como la higuerilla, etc.

Esta circunstancia ha ocasionado que ni se atraigan empresas en la cantidad y calidad que se requiere, ni se generen nuevas empresas. Y las existentes se mantengan en el filo de la navaja, sujeto a los vaivenes de la economía mundial o a las crisis producidas por las coyunturas políticas de los gobernantes de turno en el contexto latinoamericano, en donde los flujos de comercio son más dinámicos para la Ecoregión.

Este modelo ha fracasado después de más de una década de acciones en esa dirección. Su detonante no está en la innovación como nuevo factor del desarrollo sino en lo que algunos autores (Puig, 2009; Ridderstrale y Kjell, 2003) han llamado el Karaoke del conocimiento, es decir, la habilidad para repetir o imitar descontextualizadamente un recetario de “fórmulas de éxito” cuyos “lugares de enunciación” poco o nada tienen que ver con las realidades nacionales, regionales y locales.

La opción de hacer un giro de la industria al comercio y los servicios como supuestos sectores de avanzada, está perjudicando seriamente la economía regional de base real por otra cuyos fundamentos están en la inversión extranjera, en mercados altamente volátiles e inestables y en la destrucción constante de empleo manufacturero.

18 de abril de 2010

La cultura ciudadana: Un cabo suelto en los Sistemas de Transporte Masivo.

Estación del SITM "MIO"en Cali.

Descubra cuántas infracciones de tránsito se están violando en esta imagen, correspondiente a una de las estaciones del "MIO" en Cali.


Por: Luis Fdo. Acebedo R

En estos días preelectorales la prensa no discute nada distinto de encuestas, candidatos y formulas mediáticas para atraer votos. Propuestas, pocas. Pero asuntos como el Sistema de Transporte Masivo en Colombia están demandando definiciones de política pública porque parece estar entrando en crisis por sus partes más débiles. Una de ellas, la cultura ciudadana.

La semana pasada sucedió una tragedia en Bogotá que nos llenó de dolor. La muerte de dos niños que fueron atropellados por un bus articulado, al parecer por su imprudencia al atravesar el carril exclusivo de Transmilenio para tratar de colarse por las puertas de entrada y salida de pasajeros. Ha sido una práctica bastante común entre muchos jóvenes estudiantes que se ahorran el pasaje poniendo en riesgo sus vidas diariamente. La tragedia se veía venir. Así como también hemos visto un incremento de los accidentes de tránsito entre buses articulados, vehículos particulares y motociclistas atrevidos.

Pero este no es un tema exclusivo del Distrito, casi me atrevería a afirmar que es un asunto de las ciudades que han puesto a funcionar este sistema (Pereira, Bucaramanga, Cali, Cartagena). Mientras en Bogotá lloraban a sus muertos, en Pereira fui testigo de la manera como se replicaban comportamientos suicidas por parte de ciudadanos imprudentes, quienes en hora pico saltaban desesperados al carril exclusivo del Megabus buscando el camino más expedito para llegar a sus casas sin las incomodidades de largas filas de vehículos esperando pacientemente su turno para circular por calles absolutamente congestionadas. En tan solo quince minutos, vi muchas motocicletas circulando cómodamente por el canal del Megabús, algunos vehículos particulares, varios taxis, un carro de placas oficiales y, en medio de todos ellos, un carro de la policía que ni se daba por enterado de semejantes despropósitos. Y como para colmo de males observé un adolecente atravesando a veloz carrera toda la Avenida, primero el carril normal atestado de vehículos, luego saltó como una gacela al carril exclusivo del Megabus, con tan mala suerte que por ese canal venía una taxi a toda velocidad. No sé porqué no ocurrió un fatal accidente, tal vez por la pericia del joven, quién seguramente aprovechó el desorden para robar algún celular y salir en desbandada.

Creo que están haciendo falta más políticas culturales - y de carácter permanente - para lograr una plena aceptación del Sistema Integrado de Transporte Masivo en nuestras ciudades, especialmente para cumplir colectivamente unas normas básicas sin las cuales, un sistema altamente estandarizado como el que estamos comentando no puede funcionar. Es necesario que el folclorismo que nos ha caracterizado por décadas en los temas de movilidad urbana vaya quedando atrás. No se puede dejar que las lógicas de la movilidad privada invadan los SITM sin que haya mecanismos eficientes de control que involucren acciones de educación, prevención y sanción eficiente a los violadores flagrantes de las normas de movilidad y tránsito del sistema masivo. Estas acciones tienen que ser compartidas por los nuevos empresarios del transporte y los gobiernos municipales, pues así como el gobierno nacional y las ciudades les ha concedido el privilegio y la exclusividad para operar un sistema de transporte, también deben contribuir con la financiación de los programas orientados a educar a los usuarios y a los ciudadanos en general en el buen uso del sistema y el respeto de las normas de tránsito. No vaya a ser que, como ha sido usual en la gestión urbana en general, los beneficios sean apropiados por los particulares, mientras que los costos se les trasladan al gobierno y por delegación, a los usuarios del servicio público.

El gobierno ha sido muy diligente en diseñar una política nacional de transporte urbano y masivo (Documento CONPES 3260 de 2003) orientado en buena medida a garantizar nuevos espacios de participación del sector privado en el desarrollo y operación de un trasporte urbano de pasajeros más eficiente. En el desarrollo de esta política no se previeron acciones culturales y de educación ciudadana orientadas a cambiar los hábitos de usuarios, pasajeros y ciudadanos en general para asumir los nuevos sistemas de movilidad, por lo cual, esta responsabilidad no es de obligatorio cumplimiento para los gestores de los SITM. Adicionalmente, es necesario garantizar los instrumentos necesarios para la participación ciudadana dentro de las empresas gestoras con el fin de aportar a la mejora continua el servicio.

6 de abril de 2010

Nuevos aires para la Ecoregión Eje Cafetero tras el voto por la autonomía de la Región Caribe

Ecoregión Eje Cafetero. Fuente: http://www.sirideec.org.co/

Por: Luis Fdo. Acebedo R.

El pasado 14 de marzo, los costeños nos sorprendieron positivamente con la importante votación que recibió la iniciativa de papeleta a favor de la autonomía de la Región Caribe incluida dentro de los comicios electorales para Senado y Cámara de Representantes en Colombia. Mientras se esperaba obtener algo más de un millón de votos, la realidad demostró que fácilmente podría estar duplicando esa cifra. Los resultados parciales están sugiriendo una altísima votación de los costeños, toda vez que en el resto del país fue casi imposible votar porque ni los registradores ni los jurados fueron capacitados para recibir y contabilizar esa papeleta. Fue otro voto de opinión, sin duda, que expresa el deseo de pasar de un país centralizado a otro compuesto por regiones.

El voto Caribe decía: “Voto a favor de la Constitución de la Región Caribe como una entidad territorial de derecho público, con autonomía para la gestión de sus intereses, que promueva el desarrollo económico y social de nuestro territorio dentro del Estado y la Constitución colombiana”. Se trata de una vieja aspiración surgida desde la base de la sociedad orientada a reconocer que Colombia es más un país de regiones, y que la descentralización fue importante pero insuficiente. Es necesario abrirle paso a la autonomía como una manera de abordar asuntos del desarrollo cultural y territorial que la reforma constitucional de 1991 no logró resolver, aunque estaba en la esencia de los conflictos que la gesta independentista de 1810 dejó pendientes. Tampoco lo ha hecho el Congreso de la República en sus 17 intentos fallidos por aprobar una Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial (LOOT) como mandato constitucional. Difícilmente podrá hacerlo, pues necesariamente iría en contravía de sus propios intereses y cuestionaría la esencia del poder local basado en las maquinarias electorales y el clientelismo.

Los procesos de regionalización en Colombia tienen que surgir de abajo hacia arriba y como construcciones culturales de hecho. Sólo de esa manera ganarán reconocimiento y podrán convertirse en opción de derecho. El voto por la Región Caribe es una expresión de esta realidad. Aún así, no hay plena garantía de que el nuevo Congreso que se instala en el mes de julio interprete ese sentimiento popular. Fals Borda y Ernesto Guhl propusieron “la insurgencia de las provincias” como una manera de destrabar un nuevo ordenamiento territorial en Colombia, más participativo y democrático.

La Ecoregión Eje Cafetero es otra de las múltiples expresiones de construcción de región desde la base de la sociedad. Comenzó a adquirir forma a partir de la formulación del Plan “Construcción de un Ordenamiento Territorial para el Desarrollo Sostenible en la Ecorregión Eje Cafetero”, cuya primera versión se publicó en el año 2002. Este proyecto, surgido de un convenio entre el Ministerio del Medio Ambiente, la Corporación Alma Mater y el Forec, se propuso en una primera fase “ambientalizar” el ordenamiento territorial al nivel regional, dado que los POT municipales carecían de los instrumentos para identificar, planear y gestionar las principales estructuras ambientales y ecológicas que le sirven de soporte a la región. Una segunda fase trabajó en el estudio del sistema de ciudades de la región y de sus formaciones metropolitanas. Son esfuerzos que intentan desarrollar la idea del territorio como nuevo factor de oportunidad, lo cual implica la búsqueda de nuevas relaciones entre lo urbano y lo rural desde una perspectiva integrada e integral.

A pesar de los enormes esfuerzos de sus impulsores y de la destacada participación de la sociedad civil en su formulación, este proyecto no ha contado con el apoyo decidido de las administraciones municipales ni de las gobernaciones. Las Corporaciones Autónomas de cada uno de los Departamentos que en principio fueron líderes en su formulación, ahora parece que han quedado exhaustas al no encontrar eco en las autoridades de orden departamental y nacional, por lo cual han ido perdiendo el interés por alcanzar una visión regional de la sostenibilidad ambiental y cultural. Desde la academia, y particularmente desde Alma Mater, se hace un nuevo esfuerzo por lograr aprobar un documento CONPES como un recurso salvavidas para dotar de instrumentos de financiación y gestión a esta importante iniciativa. Los avances han sido lentos y el compromiso de los líderes políticos regionales y nacionales casi nulo. Sólo palmaditas en la espalda.

Creo que la Ecoregión tendría que explorar otras alternativas más ciudadanas, acudiendo al constituyente primario, bien a través del voto de opinión como el que lideró la Región Caribe, o por una opción más profunda y democrática como podría ser una Constituyente Regional para lograr consolidar un nuevo ordenamiento político y territorial que vivifique los conceptos de región, provincias y asociaciones municipales de acuerdo a los artículos 300, 319, 321 y 329 de la Constitución Política.

Con el reconocimiento de las regiones en Colombia y la dotación de instrumentos financieros y de gestión para abordar las problemáticas socio-culturales y territoriales que ni los municipios y departamentos se han comprometido a resolver, lograremos provocar cambios tan importantes como:

- Superar la visión obsoleta y reduccionista de áreas metropolitanas por otra mucho más amplia de región metropolitana que integre áreas urbanas y rurales en torno a proyectos sostenibles.

- Lograr dinámicas de asociación, cooperación y subsidiariedad, que reemplacen la odiosa competitividad entre ciudades. Potenciar lo que nos une, en vez de profundizar en lo que nos divide.

- Abordar nuevas formas de ordenamiento territorial basadas en Cuencas Hidrográficas o Sistemas Ambientales Estratégicos.

- Resolver regional o subregionalmente asuntos claves como la disposición de residuos sólidos, la administración del recurso agua, grandes equipamientos metropolitanos, entre otros.

- Simplificar el sistema electoral y acabar con las microempresas electorales y clientelistas.

- Promover redes urbanas polinucleares a través de conceptos más horizontales como el de “ciudades y región” que superen la visión jerarquizada de “ciudad-región”.

Bajo estas circunstancias, las regiones deben ser instrumentos flexibles y no entidades territoriales cerradas. Deben ser el resultado de realidades socioculturales y productivas, promover procesos de desarrollo que tengan como propósito la integración, más que la fragmentación. Las regiones son expresiones territoriales vivas y dinámicas de la sociedad.


10 de marzo de 2010

Algo más sobre el fracaso de los “proyectos inteligentes” en Manizales

A pesar de que la propia administración encargó al Arquitecto Gerardo Arias el diseño de un proyecto de centro comercial para consolidar la manzana en donde se construyó la estación del cable aéreo en el centro de la ciudad, éste quedó aplazado a la espera de inversionistas privados. Es una de las consecuencias prácticas de la fragmentación de los proyectos urbanos y la ausencia de una planeación integral.


Por: Luis Fdo. Acebedo R

El derrumbe del Transporte Integrado de Manizales –TIM- a una semana de haberse inaugurado, es sólo la punta del iceberg del fracaso de toda una concepción sobre la manera de planear y gestionar unos proyectos urbanos que pudieron haberse inscrito dentro de la categoría de “inteligentes” pero que resultaron ser verdaderos “paquetes chilenos”, megaobras con saldos en rojo, tanto en términos financieros como cívicos y culturales.

Las administraciones de Luis Roberto Rivas y Juan Manuel Llano, pusieron un especial énfasis en un concepto de gobernabilidad según los principios rectores del mercado, traducido en unas actuaciones públicas a favor de las empresas privadas. Sería injusto asimilar este concepto a lo que se conoce hoy en día como gobernanza. Son créditos que no se merecen, porque lo suyo es una mera vulgarización de una categoría de análisis mucho más compleja que involucra al sector público con el sector privado en redes horizontales de cooperación, complementariedad e intercambio en torno a la competitividad de las ciudades. Aunque no comparto la idea de convertir la gestión pública en una feroz carrera por la competitividad de los mercados, sí considero conveniente la búsqueda de alianzas entre los sectores públicos y privados para lograr propósitos de interés general y colectivo, tal y como lo concibe la ley de desarrollo territorial.

La Real Academia de la Lengua define la gobernanza como “Arte o manera de gobernar que se propone como objetivo el logro de un desarrollo económico, social e institucional duradero, promoviendo un sano equilibrio entre el Estado, la sociedad civil y el mercado de la economía”. Ciertamente se refiere a ideales de co-dirección, co-gestión y conducción (Brand, Prada, 2003) que han quedado prácticamente ausentes en la planeación-gestión de los proyectos y macroproyectos urbanos desarrollados en los últimos años por las administraciones municipales de Manizales.

Luego de que la ciudadanía rechazara categóricamente a los caciques electorales que por tanto tiempo administraron la ciudad de Manizales y el Departamento a partir de la corrupción, las clientelas y el CVY (Cómo Voy Yo ahí), se dio paso a una suerte de tecnócratas, o mejor, a políticos con formación de gerentes. En un principio, este giro fue apoyado por la ciudadanía como una manera de salirle al paso a las formas más arcaicas de gobierno. Pero superado el primer escoyo y luego de varios años de ejercicio por parte de los tecnócratas, los ciudadanos han puesto serios reparos a esa particular manera de gobernar la ciudad entregándole a los privados parte de los poderes y funciones públicas, junto con cuantiosos recursos financieros, en nombre de la eficiencia y la transparencia del gasto. Estas medidas no han dejado de ser alternativas ingeniosas para prorrogar por nuevos medios, la corrupción y el clientelismo.

Los ejemplos son muchísimos. Por su carácter más reciente resaltaría los proyectos de vivienda de interés social, el “Paseo de los Estudiantes”, el macroproyecto San José, el Cable Aéreo, los Call Center, el TIM, entre otros. Si se estudian con detenimiento estos proyectos, casi todos tienen un mismo patrón de comportamiento:

- Se asignan contratos a dedo o se crean empresas mixtas administradas por particulares y a favor de los intereses privados.
- Se debilitan los mecanismos de participación ciudadana o se suprimen. En el mejor de los casos se habilitan instrumentos de socialización e información.
- Se basan en estudios técnicos para legitimar los proyectos, pero generalmente se ignoran sus recomendaciones, especialmente cuando afectan los intereses privados. Estos últimos terminan por imponer sus conceptos y criterios en detrimento del interés público y colectivo.
- Se niega la posibilidad de participación de las comunidades en la estrategia de gestión (gestión asociada), especialmente de los pequeños propietarios. El Estado asume una costosa tarea de compra de los inmuebles para luego entregarlos saneados y a precios de feria a los promotores inmobiliarios, empresas privadas y sector financiero. Es por lo tanto, expulsor de la población más pobre en pro de una reapropiación de sectores sociales medios y altos.
- Son proyectos que se fraccionan, tanto en términos de planeación como de gestión, afectando el manejo unitario, integrado y sostenible, lo cual se traduce en sobrecostos, soluciones incompletas y deficitarias, perjudicando sensiblemente al ciudadano, usuario de los equipamientos y servicios que se ofrecen. Por lo general sólo se desarrollan los sectores más rentables del proyecto, aplazando indefinidamente las áreas que les representan gastos.
- El énfasis está en la rentabilidad del proyecto y no en la elevación de la calidad de vida de la población. Muchos menos en la producción sostenible de la ciudad porque su verdadero proyecto es la anticiudad.
- El tratamiento de terroristas para las legítimas protestas de los ciudadanos, ante tantos atropellos al pleno ejercicio de sus derechos constitucionales y legales en la construcción de ciudad.

Lo paradójico de todo ello es que en Colombia existen las leyes que obligan a hacer todo lo contrario de estas prácticas, es decir, obligan a concebir el urbanismo, la planeación y el ordenamiento territorial como funciones públicas en procura de defender el interés colectivo, estimulan la gestión asociada de los proyectos, facilitan la participación social, promueven la repartición equitativa de las cargas y los beneficios, obligan a la protección del medio ambiente, etc. Lo que sucede es que desde el nivel central, es decir, desde la presidencia, las prácticas han sido contrarias al derecho y a la constitución política, lo cual ha dado patente de corso para que sus áulicos del nivel departamental y municipal se sientan con la fuerza suficiente para imitarlo.

Al cierre de esta columna, conocimos que la Corte Constitucional también declaró inexequible la disposición que le otorgaba al gobierno nacional la facultad de diseñar macroproyectos de inversión social. Ya habíamos advertido sobre la ilegalidad de estas medidas cuando el 1° de noviembre de 2009 publicamos un caleidoscopio titulado “MINS: Más subsidios pero para los ricos de la ciudad”. Allí nos hicimos la siguiente pregunta: “¿Acaso no estamos frente al empleo amañado del instrumento MINS que configura, además, un uso ilegal?”. La Corte Constitucional ha interpretado una vez más nuestra indignación. Pero eso poco importa a los gobernantes locales, para quienes la aprobación del Macroproyecto San José por el gobierno nacional y su nivel de desarrollo actual, lo legitiman. La verdad es que otro juez de la república, apegado a las leyes y a la constitución, debería tomar la decisión de paralizar este proyecto.

La ciudad durará varios años en recuperarse de los costos y las frustraciones que dejará un estilo particular de gobierno de lo público a partir de las lógicas y los intereses del sector privado. Sólo queda hacer votos porque los jueces sigan ejerciendo el control legal y la ciudadanía continúe haciendo uso de sus derechos de expresión para echar para atrás semejantes abusos de autoridad.

3 de marzo de 2010

El TIM y el PIN no son tan inteligentes

Propaganda del TIM que los estudiantes sobrescribieron con la palabra "Farsa". Al fondo, escuadrones de policía detrás de la marcha de ciudadanos en contra del nuevo Sistema Integrado de Transporte.

Fuente: Elaboración propia

Por: Luis Fdo. Acebedo R

Hace menos de una semana comenzó a operar el “nuevo” Transporte Integrado de Manizales –TIM-. Básicamente se trata de una solución híbrida en la cual se le incorpora a los buses y busetas tradicionales de transporte público que operan en la ciudad, la tecnología GPS (Global Positioning System, por sus siglas en inglés) para controlar por satélite el sistema de rutas, el movimiento de los vehículos y pasajeros, los tiempos empleados, el uso adecuado de los paraderos por parte de los conductores, el ingreso y salida de los pasajeros a los buses, entre otros temas. Prácticamente se nos dijo que era una especie de “Gran Hermano” con cámaras y satélites vigilándonos para controlar todos los movimientos derivados de la movilidad con el propósito de lograr que nadie se salga del sistema y que todos funcionemos como relojitos.

Pero lo que se anunciaba como una gran innovación tecnológica para mejorar y optimizar el servicio de transporte público de las ciudades de Manizales y Villamaría se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para los usuarios. Las gentes inconformes comentan en las calles, en los paraderos y también en las marchas cívicas, todos los trastornos que han tenido que padecer durante estos primeros días de operación del sistema. Una verdadera asonada se presentó ayer en el centro de la ciudad por el rechazo a la improvisación, los sobrecostos, la falta de información, las dificultades en el uso de las “tarjetas inteligentes”, el desorden en las rutas, la pérdida de dinero en la carga de las tarjetas, la privatización de una parte importante del servicio y un largo etcétera que colmó la paciencia de los usuarios.

Las quejas van más allá de unas fallas coyunturales como producto del ajuste del sistema; se trata de un total cuestionamiento al diseño mismo del sistema y su puesta en operación.

Asambleas estudiantiles, protestas de los comités de usuarios de los servicios públicos, movilizaciones callejeras, asonadas, acciones populares, propuestas de cabildo abierto y de paro cívico, son algunas de las actividades y propuestas que se desarrollan a solo cinco días de funcionamiento del TIM.

¿Cómo podemos interpretar lo que está sucediendo? ¿Y qué alternativas se deben buscar?. Estas son algunas ideas que planteamos desde la academia, orientadas a enriquecer el debate.

El Sistema Integrado de Transporte –SIT- es definitivamente una opción válida para construir ciudades inteligentes y territorios del conocimiento, pero como lo hemos advertido en otras oportunidades, no se trata simplemente de importar nuevas tecnologías, sino y sobre todo, de aplicarlas a las condiciones locales con el propósito de mejorar la calidad de vida y el bienestar de las gentes. Es decir se requiere endogenizarlas. En los territorios del conocimiento deben confluir por lo menos cuatro fuerzas motoras que dinamizan y hacen posible las innovaciones urbanas: Tiempo, Espacio, Innovación y Movimiento. En el caso que nos ocupa ninguna de ellas operó como fuerza motora, lo cual explica la respuesta ciudadana. Veamos algunos ejemplos:

Tiempo: Las condiciones actuales que vive la ciudad, especialmente aquellas relacionadas con tasas de desempleo superiores al 15% y una informalidad productiva mayor al 60% obligan a una parte muy importante de los ciudadanos a vivir al día, a conseguir diariamente los recursos para su sustento. De hecho, muchos de ellos prefieren movilizarse a pie por la ciudad. El TIM es muy poco flexible con esta realidad al obligar a las personas a comprar una tarjeta para luego recargarla cuando escasamente cuentan con el valor del pasaje. Esta situación se aplica a la población estudiantil (más de 200 mil) para quienes no se pensó en una opción de tarifas preferenciales.

Innovación: La nueva tecnología GPS aplicada al SIT se está incorporando con el único criterio de máxima rentabilidad y eficiencia en el negocio de transporte. Los ciudadanos han identificado que dentro de esa lógica, todos ganan menos el usuario. Ganan las empresas multinacionales distribuidoras de las nuevas tecnologías, gana el sistema financiero con la bancarización del sistema, gana una empresa de chance con la recarga de las tarjetas, gana la administración municipal con la constitución del TIM como empresa industrial y comercial del estado, gana el PIN (Proyectos Inteligentes) como empresa privada operadora de las nuevas tecnologías, gana la empresa Cable Aéreo que encontró quien subsidiara este otro sistema impuesto por la administración municipal anterior sin ningún estudio de factibilidad ni de demanda. Pierden los usuarios porque se les ha impuesto un sobrecosto en los pasajes para poder financiar y subsidiar a todos los intermediarios del sistema. En últimas, la percepción de los ciudadanos es que todo cambia para que el sistema de transporte siga igual o peor. Tampoco se pensó en soluciones tecnológicas adecuadas para la población en situación de vulnerabilidad.

Espacio: Es un sistema montado sobre los intangibles de la tecnología, sin un soporte real en los tangibles del espacio físico de la ciudad. Son proyectos sin ciudad, son la anticiudad. Es increíble que el nuevo SIT, haya comenzado a operar sin recualificar los espacios urbanos que le deben servir de soporte: Nuevos y mejores paraderos para evitar que los conductores de buses recojan y dejen los pasajeros en cualquier parte, verdaderas terminales de buses y no patios al aire libre que generan inseguridad en los barrios, nuevos y generosos espacios públicos que sirvan de soporte al sistema, estaciones de transferencia, señalización adecuada de rutas, etc, etc.

Movimiento: Se refiere fundamentalmente a la capacidad de gestión de la administración municipal y a la búsqueda de procesos sinergéticos orientados a lograr la participación de la sociedad en el proyecto. En efecto, desde el punto de vista de los gobernantes, el proyecto se ha impuesto como una unidad de negocios inspirado en la competitividad. La administración municipal en este caso ha fungido como promotora del negocio y en contra de los intereses públicos y colectivos de la ciudadanía. Es una gestión urbana sin participación ciudadana. Es la privatización de la gestión pública.

Bajo estas consideraciones todo ha salido mal. Podemos afirmar categóricamente que no es un proyecto inteligente para una ciudad inteligente. Más bien es un proyecto de competitividad empresarial en un entorno social altamente empobrecido y desigual.

Para superar estos escoyos, proponemos un nuevo giro caleidoscópico, un verdadero acuerdo ciudadano en torno a un SIT sostenible, un nuevo modelo de desarrollo de la ciudad en donde realmente se puedan activar estas fuerzas motoras en un sentido virtuoso, porque las nuevas tecnologías son necesarias, siempre y cuando no desvirtúen el verdadero propósito de las ciudades inteligentes, de los territorios del conocimiento: Elevar sustancialmente la calidad de vida de los ciudadanos.

1 de marzo de 2010

La “Canción del elegido” y el fracaso de la Reelección

Aspecto de la Comuna 13 en Medellín. La pintura de las fachadas de los ranchos no esconde la pobreza y la violencia que agobia a los habitantes de esos barrios.

Por: Luis Fdo. Acebedo R

El reciente fallo de la corte constitucional sobre el referendo reeleccionista constituye un respiro democrático en medio de la cadena de violaciones a las normas y procedimientos legales contemplados por la ley para tramitar este tipo de iniciativas. Los más neófitos en el tema veíamos con absoluta sorpresa, las trapisondas de los uribistas para imponer a como diera lugar el referendo reeleccionista, con el autoritarismo que los ha caracterizado desde que triunfaron en las elecciones del 2002 y con el desprecio por las propias leyes que los congresistas juraron respetar y acatar. Todo les parecía posible en nombre del Estado de Opinión y nada les era vedado para lograr el objetivo supremo de prorrogar por segunda vez el mandato del presidente.

En un país profundamente católico, se orquestó todo un proyecto mediático en el cual las capacidades excepcionales de trabajo del presidente lo hacían asimilable a un ser de otro mundo, “a un animal de galaxia” como diría la “Canción del elegido” de Silvio Rodríguez. En él debíamos depositar toda la confianza y endosar todos los derechos constitucionales para que ese líder, el mesías, pudiera usarlos como a bien tuviera. “Y al fin bajo hacia la guerra…¡perdón!, quise decir a la tierra”, dice la canción de Silvio. Y en guerra nos mantuvo durante ocho años bajo el anhelo de lograr la paz. Pero la paz sigue aún esquiva, tanto en el campo como en la ciudad. Y un número creciente de jóvenes abandona las aulas para empuñar los fusiles, cada uno defendiendo sus propias causas, pero manteniendo al conjunto de la sociedad en constante zozobra por las balas que se cruzan a diario en las callejuelas de los barrios más humildes, matando niños inocentes en la tranquilidad de su cuna.

Con el mensaje de “si no es él, entonces quién”, los colombianos se fueron acostumbrando a aceptar dócil y acríticamente cada una de sus decisiones personales, tomadas espontáneamente en cada consejo comunitario, transmitido por la televisión en vivo y en directo o desde los Call Center como máximas expresiones de la democracia directa, o del Estado de Opinión, según José Obdulio Gaviria, el llamado “Goebbels” de la seguridad democrática.

Pero diferentes sectores de opinión fueron despertando poco a poco del sedante mediático desde cuando los jueces comenzaron a fallar en contra de los congresistas parapolíticos, o cuando se nombró un procurador general para pronunciarse en nombre de la comunidad católica y no de los intereses superiores del Estado contra los derechos de los homosexuales o de las mujeres para decidir la interrupción de los embarazos no deseados; y también cuando el procurador comenzó a suplantar a los jueces legítimos en los procesos judiciales de los amigos del gobierno. Luego llegaron los llamados “falsos positivos” como novedoso sistema de estímulos económicos en las FFAA, el descubrimiento de una fosa común en la Macarena con más de 2000 cuerpos baleados que apenas si recibió un tratamiento de segundo orden en los medios masivos de comunicación y la ausencia de explicaciones por parte del gobierno, el rechazo generalizado a la idea de convertir a los estudiantes en informantes y los decretos de emergencia económica y social para reformar la salud a imagen y semejanza de las EPS privadas.

Cuando ya habíamos superado cualquier capacidad para sorprendernos, llegó el fallo de la corte constitucional, “descubriendo” una veintena de irregularidades cometidas por los promotores del referendo que ya eran vox populi, tales como el aporte de dineros ilegales y la violación de los topes a la financiación de la campaña, el incumplimiento de los procedimientos trazados por la Comisión Nacional Electoral para el trámite de la iniciativa, el cambio de la pregunta del referendo por parte del Congreso de la República, y otra cantidad de irregularidades que no alcanzaríamos a reseñar en este corto espacio. Lo que verdaderamente sorprende es que para el Procurador General de la Nación estas irregularidades, algunas de las cuales constituyen delitos, eran simples asuntos de forma que no impedían el paso airoso de esta iniciativa por los controles constitucionales. Lo que sorprende es que ningún juez eleve cargos contra esos delincuentes de cuello blanco.

Algunos uribistas, tratando de cubrir el oso que hizo el procurador, justifican su decisión con el pretexto de que hay tantas interpretaciones legales como abogados. Pero no puede ser posible que la constitución política esté sometida a semejantes vaivenes. Más bien, tendremos que darle el crédito que se merece Marx cuando en el XVIII Brumario de Luis Bonaparte describió con total maestría la ética burguesa al afirmar que ella crea el derecho, luego lo limita y posteriormente lo suprime. Lo crea como una posibilidad de disfrute para sí mismo sobre la idea del interés colectivo, lo limita cuando este disfrute del derecho por otras clases pone en peligro su propio goce como privilegio y lo suprime finalmente en nombre de la seguridad pública. Ahí está la esencia del modus operandi de la burguesía y las limitaciones mismas de la democracia.

No estoy muy seguro de la independencia de poderes en Colombia como pilar de la democracia, mucho menos cuando los responsables de los órganos del poder terminan siendo elegidos por el guiño del presidente. Lo cierto del caso es que por alguna suerte del destino no operaron las cadenas de oración en la Procuraduría para declarar la constitucionalidad del referendo; tal vez, otra cadena, la de las irregularidades y abusos cometidos por los uribistas con la anuencia del gobierno en los diferentes frentes que comentamos más arriba, generó un gran desgaste de opinión pública en la figura del presidente y su equipo, lo cual provocó el pronunciamiento final de la Corte Constitucional, constituyéndose en un juicio histórico por lo que ello representa para el mapa político y electoral de los próximos meses y el futuro de Colombia.

Lo cierto del caso es que la hegemonía de la seguridad democrática se ha venido a pique y hoy saludamos que por fin Álvaro Uribe finiquite su largo mandato y regrese con Lina y los niños a la hacienda El Ubérrimo a ejercer sus labores de capataz en los límites de su parcela. Pobre Lina.