3 de marzo de 2010

El TIM y el PIN no son tan inteligentes

Propaganda del TIM que los estudiantes sobrescribieron con la palabra "Farsa". Al fondo, escuadrones de policía detrás de la marcha de ciudadanos en contra del nuevo Sistema Integrado de Transporte.

Fuente: Elaboración propia

Por: Luis Fdo. Acebedo R

Hace menos de una semana comenzó a operar el “nuevo” Transporte Integrado de Manizales –TIM-. Básicamente se trata de una solución híbrida en la cual se le incorpora a los buses y busetas tradicionales de transporte público que operan en la ciudad, la tecnología GPS (Global Positioning System, por sus siglas en inglés) para controlar por satélite el sistema de rutas, el movimiento de los vehículos y pasajeros, los tiempos empleados, el uso adecuado de los paraderos por parte de los conductores, el ingreso y salida de los pasajeros a los buses, entre otros temas. Prácticamente se nos dijo que era una especie de “Gran Hermano” con cámaras y satélites vigilándonos para controlar todos los movimientos derivados de la movilidad con el propósito de lograr que nadie se salga del sistema y que todos funcionemos como relojitos.

Pero lo que se anunciaba como una gran innovación tecnológica para mejorar y optimizar el servicio de transporte público de las ciudades de Manizales y Villamaría se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para los usuarios. Las gentes inconformes comentan en las calles, en los paraderos y también en las marchas cívicas, todos los trastornos que han tenido que padecer durante estos primeros días de operación del sistema. Una verdadera asonada se presentó ayer en el centro de la ciudad por el rechazo a la improvisación, los sobrecostos, la falta de información, las dificultades en el uso de las “tarjetas inteligentes”, el desorden en las rutas, la pérdida de dinero en la carga de las tarjetas, la privatización de una parte importante del servicio y un largo etcétera que colmó la paciencia de los usuarios.

Las quejas van más allá de unas fallas coyunturales como producto del ajuste del sistema; se trata de un total cuestionamiento al diseño mismo del sistema y su puesta en operación.

Asambleas estudiantiles, protestas de los comités de usuarios de los servicios públicos, movilizaciones callejeras, asonadas, acciones populares, propuestas de cabildo abierto y de paro cívico, son algunas de las actividades y propuestas que se desarrollan a solo cinco días de funcionamiento del TIM.

¿Cómo podemos interpretar lo que está sucediendo? ¿Y qué alternativas se deben buscar?. Estas son algunas ideas que planteamos desde la academia, orientadas a enriquecer el debate.

El Sistema Integrado de Transporte –SIT- es definitivamente una opción válida para construir ciudades inteligentes y territorios del conocimiento, pero como lo hemos advertido en otras oportunidades, no se trata simplemente de importar nuevas tecnologías, sino y sobre todo, de aplicarlas a las condiciones locales con el propósito de mejorar la calidad de vida y el bienestar de las gentes. Es decir se requiere endogenizarlas. En los territorios del conocimiento deben confluir por lo menos cuatro fuerzas motoras que dinamizan y hacen posible las innovaciones urbanas: Tiempo, Espacio, Innovación y Movimiento. En el caso que nos ocupa ninguna de ellas operó como fuerza motora, lo cual explica la respuesta ciudadana. Veamos algunos ejemplos:

Tiempo: Las condiciones actuales que vive la ciudad, especialmente aquellas relacionadas con tasas de desempleo superiores al 15% y una informalidad productiva mayor al 60% obligan a una parte muy importante de los ciudadanos a vivir al día, a conseguir diariamente los recursos para su sustento. De hecho, muchos de ellos prefieren movilizarse a pie por la ciudad. El TIM es muy poco flexible con esta realidad al obligar a las personas a comprar una tarjeta para luego recargarla cuando escasamente cuentan con el valor del pasaje. Esta situación se aplica a la población estudiantil (más de 200 mil) para quienes no se pensó en una opción de tarifas preferenciales.

Innovación: La nueva tecnología GPS aplicada al SIT se está incorporando con el único criterio de máxima rentabilidad y eficiencia en el negocio de transporte. Los ciudadanos han identificado que dentro de esa lógica, todos ganan menos el usuario. Ganan las empresas multinacionales distribuidoras de las nuevas tecnologías, gana el sistema financiero con la bancarización del sistema, gana una empresa de chance con la recarga de las tarjetas, gana la administración municipal con la constitución del TIM como empresa industrial y comercial del estado, gana el PIN (Proyectos Inteligentes) como empresa privada operadora de las nuevas tecnologías, gana la empresa Cable Aéreo que encontró quien subsidiara este otro sistema impuesto por la administración municipal anterior sin ningún estudio de factibilidad ni de demanda. Pierden los usuarios porque se les ha impuesto un sobrecosto en los pasajes para poder financiar y subsidiar a todos los intermediarios del sistema. En últimas, la percepción de los ciudadanos es que todo cambia para que el sistema de transporte siga igual o peor. Tampoco se pensó en soluciones tecnológicas adecuadas para la población en situación de vulnerabilidad.

Espacio: Es un sistema montado sobre los intangibles de la tecnología, sin un soporte real en los tangibles del espacio físico de la ciudad. Son proyectos sin ciudad, son la anticiudad. Es increíble que el nuevo SIT, haya comenzado a operar sin recualificar los espacios urbanos que le deben servir de soporte: Nuevos y mejores paraderos para evitar que los conductores de buses recojan y dejen los pasajeros en cualquier parte, verdaderas terminales de buses y no patios al aire libre que generan inseguridad en los barrios, nuevos y generosos espacios públicos que sirvan de soporte al sistema, estaciones de transferencia, señalización adecuada de rutas, etc, etc.

Movimiento: Se refiere fundamentalmente a la capacidad de gestión de la administración municipal y a la búsqueda de procesos sinergéticos orientados a lograr la participación de la sociedad en el proyecto. En efecto, desde el punto de vista de los gobernantes, el proyecto se ha impuesto como una unidad de negocios inspirado en la competitividad. La administración municipal en este caso ha fungido como promotora del negocio y en contra de los intereses públicos y colectivos de la ciudadanía. Es una gestión urbana sin participación ciudadana. Es la privatización de la gestión pública.

Bajo estas consideraciones todo ha salido mal. Podemos afirmar categóricamente que no es un proyecto inteligente para una ciudad inteligente. Más bien es un proyecto de competitividad empresarial en un entorno social altamente empobrecido y desigual.

Para superar estos escoyos, proponemos un nuevo giro caleidoscópico, un verdadero acuerdo ciudadano en torno a un SIT sostenible, un nuevo modelo de desarrollo de la ciudad en donde realmente se puedan activar estas fuerzas motoras en un sentido virtuoso, porque las nuevas tecnologías son necesarias, siempre y cuando no desvirtúen el verdadero propósito de las ciudades inteligentes, de los territorios del conocimiento: Elevar sustancialmente la calidad de vida de los ciudadanos.

1 de marzo de 2010

La “Canción del elegido” y el fracaso de la Reelección

Aspecto de la Comuna 13 en Medellín. La pintura de las fachadas de los ranchos no esconde la pobreza y la violencia que agobia a los habitantes de esos barrios.

Por: Luis Fdo. Acebedo R

El reciente fallo de la corte constitucional sobre el referendo reeleccionista constituye un respiro democrático en medio de la cadena de violaciones a las normas y procedimientos legales contemplados por la ley para tramitar este tipo de iniciativas. Los más neófitos en el tema veíamos con absoluta sorpresa, las trapisondas de los uribistas para imponer a como diera lugar el referendo reeleccionista, con el autoritarismo que los ha caracterizado desde que triunfaron en las elecciones del 2002 y con el desprecio por las propias leyes que los congresistas juraron respetar y acatar. Todo les parecía posible en nombre del Estado de Opinión y nada les era vedado para lograr el objetivo supremo de prorrogar por segunda vez el mandato del presidente.

En un país profundamente católico, se orquestó todo un proyecto mediático en el cual las capacidades excepcionales de trabajo del presidente lo hacían asimilable a un ser de otro mundo, “a un animal de galaxia” como diría la “Canción del elegido” de Silvio Rodríguez. En él debíamos depositar toda la confianza y endosar todos los derechos constitucionales para que ese líder, el mesías, pudiera usarlos como a bien tuviera. “Y al fin bajo hacia la guerra…¡perdón!, quise decir a la tierra”, dice la canción de Silvio. Y en guerra nos mantuvo durante ocho años bajo el anhelo de lograr la paz. Pero la paz sigue aún esquiva, tanto en el campo como en la ciudad. Y un número creciente de jóvenes abandona las aulas para empuñar los fusiles, cada uno defendiendo sus propias causas, pero manteniendo al conjunto de la sociedad en constante zozobra por las balas que se cruzan a diario en las callejuelas de los barrios más humildes, matando niños inocentes en la tranquilidad de su cuna.

Con el mensaje de “si no es él, entonces quién”, los colombianos se fueron acostumbrando a aceptar dócil y acríticamente cada una de sus decisiones personales, tomadas espontáneamente en cada consejo comunitario, transmitido por la televisión en vivo y en directo o desde los Call Center como máximas expresiones de la democracia directa, o del Estado de Opinión, según José Obdulio Gaviria, el llamado “Goebbels” de la seguridad democrática.

Pero diferentes sectores de opinión fueron despertando poco a poco del sedante mediático desde cuando los jueces comenzaron a fallar en contra de los congresistas parapolíticos, o cuando se nombró un procurador general para pronunciarse en nombre de la comunidad católica y no de los intereses superiores del Estado contra los derechos de los homosexuales o de las mujeres para decidir la interrupción de los embarazos no deseados; y también cuando el procurador comenzó a suplantar a los jueces legítimos en los procesos judiciales de los amigos del gobierno. Luego llegaron los llamados “falsos positivos” como novedoso sistema de estímulos económicos en las FFAA, el descubrimiento de una fosa común en la Macarena con más de 2000 cuerpos baleados que apenas si recibió un tratamiento de segundo orden en los medios masivos de comunicación y la ausencia de explicaciones por parte del gobierno, el rechazo generalizado a la idea de convertir a los estudiantes en informantes y los decretos de emergencia económica y social para reformar la salud a imagen y semejanza de las EPS privadas.

Cuando ya habíamos superado cualquier capacidad para sorprendernos, llegó el fallo de la corte constitucional, “descubriendo” una veintena de irregularidades cometidas por los promotores del referendo que ya eran vox populi, tales como el aporte de dineros ilegales y la violación de los topes a la financiación de la campaña, el incumplimiento de los procedimientos trazados por la Comisión Nacional Electoral para el trámite de la iniciativa, el cambio de la pregunta del referendo por parte del Congreso de la República, y otra cantidad de irregularidades que no alcanzaríamos a reseñar en este corto espacio. Lo que verdaderamente sorprende es que para el Procurador General de la Nación estas irregularidades, algunas de las cuales constituyen delitos, eran simples asuntos de forma que no impedían el paso airoso de esta iniciativa por los controles constitucionales. Lo que sorprende es que ningún juez eleve cargos contra esos delincuentes de cuello blanco.

Algunos uribistas, tratando de cubrir el oso que hizo el procurador, justifican su decisión con el pretexto de que hay tantas interpretaciones legales como abogados. Pero no puede ser posible que la constitución política esté sometida a semejantes vaivenes. Más bien, tendremos que darle el crédito que se merece Marx cuando en el XVIII Brumario de Luis Bonaparte describió con total maestría la ética burguesa al afirmar que ella crea el derecho, luego lo limita y posteriormente lo suprime. Lo crea como una posibilidad de disfrute para sí mismo sobre la idea del interés colectivo, lo limita cuando este disfrute del derecho por otras clases pone en peligro su propio goce como privilegio y lo suprime finalmente en nombre de la seguridad pública. Ahí está la esencia del modus operandi de la burguesía y las limitaciones mismas de la democracia.

No estoy muy seguro de la independencia de poderes en Colombia como pilar de la democracia, mucho menos cuando los responsables de los órganos del poder terminan siendo elegidos por el guiño del presidente. Lo cierto del caso es que por alguna suerte del destino no operaron las cadenas de oración en la Procuraduría para declarar la constitucionalidad del referendo; tal vez, otra cadena, la de las irregularidades y abusos cometidos por los uribistas con la anuencia del gobierno en los diferentes frentes que comentamos más arriba, generó un gran desgaste de opinión pública en la figura del presidente y su equipo, lo cual provocó el pronunciamiento final de la Corte Constitucional, constituyéndose en un juicio histórico por lo que ello representa para el mapa político y electoral de los próximos meses y el futuro de Colombia.

Lo cierto del caso es que la hegemonía de la seguridad democrática se ha venido a pique y hoy saludamos que por fin Álvaro Uribe finiquite su largo mandato y regrese con Lina y los niños a la hacienda El Ubérrimo a ejercer sus labores de capataz en los límites de su parcela. Pobre Lina.

22 de febrero de 2010

Planes de Ordenamiento Territorial (POT) y territorios del conocimiento en la Ecoregión Eje Cafetero.

Laboratorio del Centro Nacional de Investigaciones Cafeteras - Cenicafé- en el departamento de Caldas, Colombia. Su misión es desarrollar tecnologías apropiadas, competitivias y sostenibles para el bienestar de los caficultores colombianos.

Por: Luis Fdo. Acebedo R

Una lectura transversal a los POT y a los últimos planes de desarrollo municipal y departamental de la Ecoregión Eje Cafetero nos permite sacar algunas conclusiones sobre las líneas de deseo en la construcción de territorios del conocimiento en esta zona del país.

Podría decirse de manera general que el interés último de los POT de los tres municipios principales de la Ecoregión Eje Cafetero fue tratar de posicionarlos en un escenario de territorios ganadores para poder pertenecer al sistema de ciudades globales. Bajo este paradigma, las prioridades fueron muy claras:

- La adopción de la competitividad como eje de la gobernabilidad. En este sentido, el gobierno de la ciudad o del departamento se asimila al de una empresa y de esta manera se establecen fuertes relaciones de trabajo con los empresarios, especialmente en cuanto a lograr que las administraciones locales se comprometan con la agenda privada fuertemente asociada a suplir las necesidades de infraestructura y gestión de una economía exportadora.

- El impulso de la sostenibilidad ambiental como premisa para promover criterios de equidad, calidad de vida, dotación de espacios públicos y equipamientos para la competitividad. La sostenibilidad ambiental como meta relato está presente en casi todas las políticas públicas y de ordenamiento territorial, toda vez que se ha vuelto ¬-como los derechos humanos- un prerrequisito para la obtención de recursos de la comunidad internacional. Sin embargo, las acciones y programas de gobierno están más orientadas hacia determinados sectores, tales como los bienes y servicios ambientales (turismo agrícola, bosques productores, CO2, etc.). Desde el punto de vista agrícola, una tendencia, aún incipiente, pero con un claro estímulo, hacia el incremento de la producción de cultivos para la generación de materia prima en la generación de biocombustibles. En este sentido, se subestiman temas como la seguridad alimentaria regional y nacional, la protección de bosques y cuencas hidrográficas para garantizar las aguas de consumo humano, el fortalecimiento de los ecosistemas estratégicos, entre otros.

- Una espacialidad asociada al territorio del conocimiento limitada a los nichos de la economía exportadora, es decir, las infraestructuras de conectividad física con los puertos nacionales de exportación y las ciudades capitales más importantes (Bogotá, Medellín, Cali), y a edificios singulares o conjuntos de edificios especializados para la nueva economía (clusters, zonas francas, parques tecnológicos, etc.). En este sentido ha faltado una política más integral que asocie a todas las actividades generadoras de conocimiento en un Sistema Regional del Conocimiento y la Innovación.

- La creación de múltiples estímulos al capital extranjero asociados a las facilidades de inversión, a la creación de expectativas de negocio en infraestructuras para la competitividad. En algunos casos esos proyectos avanzan lentamente (Aeropalestina, carreteras regionales, etc.), lo cual ha incidido en sobrecostos de las obras; otros, se mantienen todavía como una oferta especulativa, a la espera de inversionistas extranjeros dispuestos a asumir riesgos (Puertos de Tribugá y La Dorada, atracción de industrias del software, etc.).

- La construcción de Región a partir de los macroproyectos. Tanto los POT como los planes de desarrollo impulsan la unidad regional o subregional como una necesidad de integración para el logro de sus objetivos estratégicos; sin embargo, esta idea sólo parece concretarse a partir de los macroproyectos, especialmente los de conectividad y competitividad. Al respecto, poco se ha avanzado en la concepción integral de la región y su sistema de ciudades. Pereira, Dosquebradas y La Virginia cuentan con el Área Metropolitana de Centro Occidente (AMCO), entre cuyas funciones más importantes están asociadas con la movilidad regional (sistema masivo de transporte), la promoción de zonas francas, parques industriales y proyectos turísticos. Otros municipios, altamente integrados (Santa Rosa de Cabal, por ejemplo) están por fuera del Área Metropolitana, quizás porque no están en el eje de la competitividad. En el caso de Caldas, el proceso de metropolización subregional entre Manizales, Villamaría, Chinchiná y Palestina, sólo avanza por la construcción de Aeropalestina, dejando a la dinámica del mercado el devenir de la subregión centro-occidente del departamento. Igual sucede en el caso de los procesos metropolitanos del Quindío, especialmente entre Armenia, La Tebaida, Montenegro, Calarcá y Circacia, en donde la dinámica turística y económica (Puerto seco, zona franca) van marcando sus propios derroteros, detrás de los cuales va la planeación del territorio.

¿Desde qué perspectiva o enfoque se abordó el proceso?:

Una combinación de enfoques exógenos y endógenos, aunque con un predominio de la perspectiva exógena al poner los principales vectores del desarrollo de la estrategia en manos de terceros, sean nacionales o extranjeros. Nos referimos a varias circunstancias que operan simultáneamente:

- La creación de condiciones para la atracción de capitales extranjeros como base para la financiación de proyectos que dinamicen la competitividad (vías, empresas exportadoras, bienes y servicios ambientales, etc.).

- La fuerte dependencia de los recursos nacionales y extranjeros para financiar los proyectos que buscan garantizar la competitividad regional.

- El énfasis puesto en un modelo de economía exportadora, cuando, a diferencia del café, los productos están orientados al consumo interno nacional o local.

- Por contraste, y para reforzar lo anterior, las bajas inversiones en CT&i que apenas alcanzan para modernizar el aparato productivo local, orientado principalmente a la producción manufacturera. Las nuevas economías locales o regionales del conocimiento son más un proyecto materializable en el largo plazo que una realidad objetiva para aprovechar en el concierto global.

- El lento desarrollo de las cadenas productivas agroindustriales y los bajos niveles de agregación de valor.


- Las apuestas municipales y departamentales están más orientadas al fortalecimiento individual de cada entidad territorial que a la búsqueda de un destino común regional.


Estos indicios nos permiten concluir que si bien existe una apuesta local y regional por un territorio del conocimiento, el modelo escogido para llegar a él es bastante costoso para la región y poco sostenible en el tiempo. Se require avanzar en la formulación de un Sistema Territorial Regional del conocimiento y la innovación, apoyado en el sistema productivo local y orientado principalmente a mejorar la calidad de vida de sus habitantes mediante la agregación de valor a cada uno de los productos regionales.

12 de febrero de 2010

Manizales: De Eje del Conocimiento a "Call Center"

Aspecto de la remodelación de la fachada principal de la nueva empresa Call Center Emergia. Estas instalaciones pertenecían a la fábrica de plásticos Riduco, quien se relocalizó en la zona industrial de La Enea, al extremo oriental de la ciudad de Manizales.

Por: Luis Fdo. Acebedo R.

Ya casi no se habla de “Manizales Eje del Conocimiento”, una política que permaneció durante varias administraciones municipales como meta estratégica de la ciudad para promover el desarrollo local a partir de la construcción de la llamada sociedad del conocimiento.

Creo que Manizales fue pionera en el país en el impulso de esta visión, porque si la memoria no me falla, en la ciudad se viene hablando del conocimiento como factor de desarrollo desde los años 90. Al comenzar el nuevo siglo se incorporó este concepto en el plan de desarrollo y progresivamente fue perdiendo fuerza hasta desaparecer prácticamente como proyecto estratégico durante la actual administración.

El rumbo no ha sido muy claro y las políticas bastante pobres y fragmentadas. Manizales se ha movido por los caminos cenagosos de una ciudad universitaria, pasando por la idea de ciudad educadora hasta llegar más recientemente a la idea de una ciudadela del conocimiento. En medio de todo ello, se ha fortalecido la infraestructura tecnológica de colegios oficiales y universidades con aulas de cómputo y acceso a internet; se ha impulsado el surgimiento de empresas de base tecnológica, se están mejorando las carreteras y hasta se construye un nuevo aeropuerto de talla nacional [sic] dizque para exportar nuestros productos hacia los mercados mundiales del pacífico. Sin embargo, todas estas iniciativas se van desarrollando sin una política, ni un plan de mediano y largo plazo; todo se va dando al vaivén de los afanes e intereses específicos de cada administración municipal o departamental.

Más recientemente, y poniendo la competitividad como valor único y universal de los gobiernos - quienes cada vez más asumen las lógicas del mercado y de las empresas en la gestión pública-, la ciudad ha hecho la tarea de ofrecer su portafolio de medidas ante el mundo para atraer capital extranjero con la esperanza puesta en que sean ellos y no los esfuerzos productivos locales, los que dinamicen la economía de la región, generen empleo y bienestar para sus gentes. Para lograrlo, se han dado a la tarea de ofrecer a las compañías multinacionales un paquete de exenciones tributarias, zonas francas, mano de obra barata y recursos de capital para financiar la construcción de las infraestructuras necesarias para su operación. Adicionalmente, se trabaja para que nuestros niños sean bilingües, con lo cual podrán incorporarse más rápidamente al servicio BPO&O (Businnes process outsourcing & offshoring). Cuando ellos puedan traducir el significado de estas excentricidades, se darán cuenta que se trata de una estrategia global de recorte de gastos de las empresas multinacionales mediante la contratación externa del desarrollo de software, empleando a bajo costo a programadores de países extranjeros de menor renta como el colombiano y a un ejército de jóvenes bachilleres para que reciban y hagan llamadas.

Por estos días el alcalde Juan Manuel Llano anda por España tratando de convencer a algunas empresas dedicadas al negocio de Call Center para que le ayuden a completar 8 mil empleos de baja remuneración en la ciudad, de los 4.500 que ha logrado enganchar con empresas como Digitex y Emergia, junto con People Contact, que al parecer es una alianza entre el capital público local e inversionistas privados extranjeros para los mismos fines.

Yo pensaría que no tiene mucho sentido seguir hablando de “Manizales Eje del Conocimiento” porque como van las cosas, sólo llegaremos a concretar la idea de “Manizales Call Center”. El Alcalde Llano, antiguo gerente de la empresa de teléfonos Emtelsa, sólo tiene interés en convertir la ciudad en una Zona Franca Permanente Especial de servicio al cliente a través de los centros de llamadas.

Baste decir que la industria manufacturera de Caldas, con el esfuerzo de más de un siglo de labores y apoyado en buena medida en la producción cafetera, ha logrado montar un aparato productivo que no emplea más de 15 mil trabajadores en el departamento. El Alcalde Llano creará el 55% de esas plazas en tan solo dos años. Estas comparaciones no hablan muy bien de las capacidades locales para generar industria, pero tampoco de la calidad de estos nuevos empleos y de su sostenibilidad futura.

Bien es sabido que estas empresas de servicios se mueven por el mundo con una gran flexibilidad de acuerdo a la desregulación de las leyes laborales y a la oferta y la demanda de los mercados, lo cual impacta negativamente al empleo productivo de alta y baja capacitación, precarizándolo por igual. Razón tiene Saskia Sassen (2003) cuando advierte que “La nueva economía urbana no sólo refuerza las desigualdades existentes sino que pone en movimiento toda una serie de nuevas dinámicas de desigualdad”. Esto es así por el hecho de que las superganancias generadas por los servicios especializados amenaza la supervivencia de los sectores productivos más tradicionales a quienes les resulta mucho más costoso crear y conservar sus puestos de trabajo.

Vale la pena discutir estos temas públicamente. ¿Cuáles son las ciudades y regiones que queremos?. ¿Cuál es la calidad del empleo que le ofrecemos a las generaciones presentes y futuras?. ¿Queremos construir ciudades del conocimiento con sistemas productivos locales fuertes y una remuneración en ascenso, a partir de los cuales pueda consolidar su dinámica exportadora?, o, ¿Queremos ciudades de servicios con bajos salarios y altas ganancias para las multinacionales, con sistemas productivos locales débiles y una desigualdad social creciente?.

Esta última alternativa parece ser la que se impone. Un duro golpe por cierto al inmenso esfuerzo que están haciendo nuestros jóvenes por formarse en las universidades, tanto en pregrado como en posgrado, quienes tendrán que emigrar a otras regiones o países con ofertas de empleo más acordes con su nivel formativo. Un golpe mortal al sistema educativo universitario regional, quién por cuenta de políticas equivocadas desde las instituciones de gobierno seguramente tendrá que hacer grandes esfuerzos para incorporar y luego retener a sus estudiantes dentro de las aulas, dada la precariedad del empleo profesional que se ofrece en nuestras ciudades.

Se trata de replantear la sociedad y el territorio del conocimiento que estamos construyendo en nuestra región. Hasta ahora se ha hecho énfasis en un modelo exógeno de afuera hacia adentro, basado en la competitividad global de los mercados, con un reducido apoyo a la investigación, la innovación y el desarrollo de los sistemas productivos locales. Es necesario invertir este modelo por otro que se concentre en la formulación de un Sistema Territorial de Innovación de carácter endógeno, de adentro hacia afuera, anclado en los territorios regionales, solidario y colaborativo, basado en el conocimiento (I+D+i) como principal factor de desarrollo de los sistemas productivos locales.

Tal vez sea demasiado pedirle al Alcalde Llano que rectifique, pero quizás, desde la sociedad civil regional podamos construir un gran acuerdo colectivo para salvar al Eje Cafetero de estas encrucijadas exógenas.

3 de febrero de 2010

El Cable Aéreo y la anticiudad.

Espacio público en la estación Santo Domingo, uno de los barrios más pobres de la ladera noroccidental de Medellín.

Acceso a la Estación del Cable Aéreo del centro de Manizales.

Tratamiento de exteriores del cable aéreo en la estación del centro de Manizales.

Por: Luis Fdo. Acebedo R.

Desde noviembre del año pasado se encuentra en funcionamiento el cable aéreo en la ciudad de Manizales. Se trazó como una línea recta que une la nueva terminal de transportes, localizada en el sector de Los Cámbulos, con el centro de la ciudad, incluyendo una estación intermedia en el sector residencial de La Fuente. Tiene una extensión de 2,1 kilómetros aproximadamente, y comenzó moviendo 42 góndolas con una capacidad de 1.530 pasajeros por hora. Fue prevista inicialmente como una alternativa turística, aunque muy pronto comenzó a discutirse la necesidad de su ampliación como parte del sistema integrado de transporte, incorporando al municipio de Villamaría, vecino de la ciudad, desde donde se movilizan más de 10 mil personas cada día al centro de Manizales. También se tiene previsto conectarlo con el futuro aeropuerto en el municipio de Palestina.

El cable aéreo es una respuesta tecnológica e inteligente a las difíciles condiciones topográficas de la ciudad que han dificultado la movilidad de las personas. Los buses y busetas tradicionales se tornan menos eficientes y altamente contaminantes en algunas zonas de alta pendiente. En el futuro mediato el sistema de cable aéreo se convertirá, muy seguramente, en un instrumento fundamental para la movilidad metropolitana de la subregión centro-sur del departamento de Caldas, aunque los gobernantes de los municipios comprometidos sigan haciéndose los de la vista gorda para avanzar en procesos de planeación y gestión integral de ese territorio.

Medellín dio el primer paso en la adopción de este sistema de transporte, para interconectar los barrios populares de las laderas oriental y occidental de la ciudad con las principales líneas del metro que circulan raudos por el valle, paralelo al río Medellín en sentido norte-sur o atravesando la ciudad en dirección oriente-occidente. Otras ciudades de ladera, incluso Caracas, ya lo han adoptado como instrumento para conectar barrios de difícil acceso terrestre.

El cable aéreo en Medellín sirvió para desarrollar importantes obras de renovación urbana en la comuna nororiental y mejorar las condiciones y calidades del espacio público en los alrededores de las estaciones. De igual manera, contribuyó a dinamizar la actividad económica de los barrios beneficiados con su presencia. Todo esto se fue dando poco a poco, pero a través de procesos de ordenamiento territorial y operaciones urbanísticas planeadas para lograr un mejoramiento significativo de la calidad de vida y del espacio público que hoy es orgullo de todos sus habitantes, pero especialmente de aquellos que habían perdido las esperanzas de que el Estado llegara a las puertas de su casa en los confines de la ciudad.

A mediados del mes de enero decidí montar en el cable aéreo de Manizales, para percibir la ciudad desde las alturas, recorrer sus estaciones, compartir opiniones con los demás usuarios, observar sus impactos sobre el entorno. Definitivamente es una opción de transporte que la ciudad debe ir ampliando paulatinamente. Comencé a soñar en algunas posibilidades de expansión del sistema. Qué tal, por ejemplo, una línea recta que atraviese la ciudad en sentido norte sur, desde Los Cámbulos hasta Bosques del Norte, pasando por Camilo Torres, Persia, La Arboleda, Versalles, La Asunción y Comuneros?. Integraría un significativo número de barrios, tal vez los más populosos, y algunas centralidades importantes como Versalles y Asunción. Implicaría todo un ejercicio de planeación y una gran oportunidad para armar un verdadero sistema de espacios públicos articulados a las estaciones del cable. Facilitaría procesos de renovación urbana para construir senderos peatonales amplios sobre barrios con amplio déficit de espacio público, y por qué no, una que otra escalera eléctrica a espacio abierto en algunos puntos críticos de fuerte pendiente para facilitar la llegada de los pasajeros a las estaciones (...).

Después de algunos minutos en los que perdí la noción del tiempo echando globos al aire, imaginando la ciudad futura, regresé abruptamente a la estación del centro. El paseo en cable aéreo me dejó muchas preguntas e inquietudes. ¿Por qué en Manizales no es posible aprovechar la construcción de este macroproyecto para intervenir el espacio público sobre las áreas aferentes?. Pero lo que más me sorprendió definitivamente fueron las estaciones del centro y La Fuente. Parecen ser la expresión consolidada de la anticiudad, de la negación del urbanismo, de la ignorancia del espacio público, de su función y significado.

En la estación del centro, el municipio decidió tumbar toda una manzana de las edificaciones históricas de la llamada Arquitectura Republicana para construir una estación moderna del cable, pero con una sola fachada hacia la carrera 23. El resto del predio se deja como en una especie de lote de engorde, recubierto con prado y encerrado por sus tres costados con una malla metálica. No parece una medida coyuntural, previendo una “segunda etapa” como ya nos han estado acostumbrando con otras obras de importancia para la ciudad, alguna de las cuales ya se ha inaugurado dos veces sin que lleguen las soluciones definitivas.

La fachada principal también tiene unas pequeñas e inútiles zonas verdes en sus costados que nada le aportan al contexto altamente consolidado, pero en cambio, contribuyen a enlodar los alrededores porque los flujos peatonales pasan por encima destruyendo la grama y reclamando, como debe ser, espacios más amplios y libres de obstáculos para acceder o salir de la estación.

Yo propongo que las escuelas de arquitectura y urbanismo de la ciudad asuman este caso como un ejercicio de diseño urbano de alguno de los semestres de la carrera y le donen a la administración municipal un proyecto que resuelva apropiadamente la utilización de los inmensos espacios negados a la ciudad, tratados como patio trasero de la estación del cable, en pleno centro de la ciudad. Y junto con una movilización ciudadana por el derecho a la ciudad podamos demostrarle a la administración municipal que el espacio público es parte constitutivo de la arquitectura y de las obras públicas. No son accesorios ni tratamientos estéticos, superfluos o de imagen. Son, esencialmente, una necesidad de la vida urbana contemporánea que provee cultura y conocimiento a los ciudadanos.

¿O acaso, esto es precisamente lo que quieren evitar?.

28 de enero de 2010

Estudiantes "informantes"


Por: Luis Fdo. Acebedo R.

Y el gobierno persiste en su intención de involucrar a la comunidad universitaria en guerras y conflictos, a través de diferentes medios. Primero, impidiéndoles a un grupo considerable de jóvenes su ingreso a las aulas para incorporarlos a las fuerzas armadas mediante la figura del servicio militar obligatorio. Luego, mediante una oferta de cupos restringida que deja por fuera del sistema universitario a una población muy considerable de jóvenes, a merced de bandas criminales que los cooptan con ofertas de dinero para llevar a sus desvencijados hogares. Posteriormente, dándole tratamiento de delincuentes y terroristas a aquellos que logran ingresar a la universidad y en el camino descubren que es necesario estudiar y luchar contra las inequidades sociales. Y ahora, como si fuera poco, ofreciéndoles una bonificación de 100 mil pesos a cambio de volverse informantes de la fuerza pública en la lucha malograda contra el crimen.

La política de seguridad democrática demuestra una vez más su fracaso para combatir las diferentes manifestaciones delincuenciales, pero también la necesidad que le asiste de generar nuevas expresiones de violencia como alimento para su propia supervivencia. En esta oportunidad el blanco son los jóvenes universitarios, el mayor tesoro que tiene la nación para construir verdaderas salidas de paz mediante la superación de la pobreza y el atraso. ¿No son estas últimas las verdaderas causas de los conflictos sociales, las guerras y las múltiples manifestaciones delincuenciales?.

Tal parece que no ha sido suficiente ejemplo el desbordamiento en los años 90 de las llamadas Convivir como fuerzas armadas paraestatales, ni la perniciosa relación de las FFAA con el paramilitarismo, ni los “falsos positivos” como mecanismo para recibir compensaciones salariales en los batallones. Todas esas pervertidas sinergias entre militares y civiles no inquietan al gobierno y a sus asesores de seguridad, ni les sirven para tomar correctivos. Todas pasan de largo como causas de las espirales de violencia que ha vivido el país durante la implementación de la política de la seguridad democrática que se defiende con tanto ahínco en los sectores políticos del oficialismo.

Fue bajo esta misma lógica que una buena parte del Congreso de la República vio con buenos ojos su alianza macabra con los narco ejércitos de Castaño, primero como sus informantes, luego como sus líderes políticos y beneficiarios económicos. Nada hace prever que suceda lo contrario con esta estrategia, ahora reencauchada en las filas castrenses para vincular a los estudiantes a nuevos y sutiles actos de violencia por dentro y por fuera de las instituciones universitarias.

Mil jóvenes reclutados como sapos de las FFAA por 100 mil pesos mensuales para cada uno, podrían convertirse perfectamente en la posibilidad de asegurarle la matrícula en una universidad pública a otros mil estudiantes de los estratos más bajos de la sociedad que quedaron por fuera del sistema educativo universitario. Pero no. Fue necesario emprender una gran jornada de reflexión y de protesta al finalizar el año pasado para buscar que el Congreso de la República incrementara el presupuesto de las universidades públicas. Y no fue posible.

Ahora ya sabemos que el gobierno privilegia la estrategia de las recompensas a la de la educación de todos nuestros jóvenes.

¿Qué pensarán nuestros estudiantes?, ¿Y los que aún luchan por su ingreso a la Universidad?

24 de enero de 2010

Territorios del conocimiento y globalización


Por: Luis Fdo. Acebedo R.

Evidentemente, ni la sociedad del conocimiento ni su expresión espacial -el territorio del conocimiento-, pueden abordarse como categorías neutras de análisis. Para poderlas entender, es necesario explicar los presupuestos ontológicos, epistemológicos y metodológicos que la sostienen. Sucede lo mismo con términos relativamente abstractos como la ciudad, la región o el medio ambiente. Es necesario llenarlos de contenido para entender sus características y comprender su verdadero significado para la sociedad y su entorno.

La globalización es el primer concepto que aparece ligado a la sociedad y el territorio del conocimiento. Cuando se acude a él, generalmente se aborda como un fenómeno inevitable para toda la sociedad. Sin embargo, el significado que le da la Real Academia de la Lengua Española como “Tendencia de los mercados y de las empresas a extenderse, alcanzando una dimensión mundial que sobrepasa las fronteras nacionales”, no es posible considerarla un fenómeno universal que comprometa al conjunto de la sociedad y sus territorios. Esencialmente, es un asunto de mercados y de empresas.

En consecuencia, bien vale la pena sostener la idea de que hay otros tipos de globalización posibles, basados en la cultura o el conocimiento y no en la competitividad como factor clave del progreso; una globalización que promueve la integración e interdependencia en las relaciones sociales, productivas, culturales, etc, y se apoye en los avances tecnológicos, incluidas las Tecnología de Información y Comunicación (TIC); que combine el aprendizaje de experiencias universales exitosas, con la apropiación de tecnologías foráneas y con innovaciones propias surgidas de la máxima utilización del potencial de desarrollo de cada una de las sociedades y territorios, puestas al servicio del conjunto de la sociedad.

Si el espíritu de esa globalización se fundamenta en la solidaridad y la cooperación entre los pueblos y en el establecimiento de redes horizontales de trabajo, es posible comprender que el conocimiento, como valor fundamental de esta nueva época, no es homogéneo ni válido universalmente. Más bien es heterogéneo, cambiante, aplicado de manera diferente de acuerdo a las condiciones de espacio, tiempo, técnicas y movimiento.

Los territorios regionales son los nuevos espacios de la sociedad del conocimiento. Si para la sociedad industrial, la ciudad fue su máxima obra como expresión de las relaciones sociales, productivas y técnicas de la especie humana, ahora los territorios regionales marcarán una nueva manera de relacionarse con los ecosistemas naturales. En efecto, la ciudad de la sociedad industrial surgió y se consolidó a partir considerar el medio natural como una amenaza, en algunos casos, o como una fuente ilimitada de recursos para la urbanización, en otros; y esa especie de negación o de actitud utilitaria es básicamente la causante de la gran catástrofe ambiental de nuestra época y de las preocupaciones mundiales por el calentamiento global y la suerte del planeta.

La sociedad del conocimiento, por el contrario, debe partir de entender que la especie humana y la naturaleza hacen parte de un sistema único. Como diría Ángel Maya (2008) desde la filosofía “Cultura y naturaleza son formas simbióticas que en la actualidad no se pueden entender de manera independiente”. Esos territorios se caracterizarán por contener un sistema de ciudades en red, desde las cuales se irradiará todo el conocimiento para reconquistar el campo, olvidado por el frenesí de una idea de modernidad y progreso que le dio la espalda a la sostenibilidad. Ya no habrá más divisiones entre la ciudad y el campo porque las nuevas tecnologías proveerán lo necesario a los nuevos habitantes del campo para garantizarles igual calidad de vida que a los ciudadanos. Aquellos adquirirán la categoría de “rururbanos” porque a diferencia de los ciudadanos tendrán la conciencia, los conocimientos y la experticia para establecer unas relaciones armoniosas y sostenibles con el medio natural que le sirve de soporte, sostén e instrumento de cambio socio-cultural.

No se trata de un imaginario bucólico de regreso a la casa granja y al modo de vida rural tan promocionado por los utopistas del siglo XIX y añorado aún en el siglo XX. Todo lo contrario, el siglo XXI continuará su tendencia irreversible a la urbanización de la especie humana como dispositivo tecnobiológico indispensable para su propio desarrollo. Pero las atroces realidades que hoy en día se ven en las ciudades como el incremento del paro forzoso, la improductividad o la expansión de los cinturones de miseria, entre otros, provocarán una emergencia sistémica (Boisier, 2001) o emergencia cultural (Angel Maya, 2008)) para repensar un nuevo modo de producción que le dé un sentido renovado a la reconquista del campo mediante la introducción de cadenas de valor a las materias primas agroindustriales y al máximo aprovechamiento de las áreas cultivadas, de tal suerte que en vez de aumentar las fronteras agrícolas, se optimicen, y en vez de expandir las ciudades como mancha de aceite, se redensifiquen y organicen en red, para beneficio de la regeneración de los ecosistemas naturales y de la prolongación de la especie humana y demás seres vivos sobre el planeta.

17 de enero de 2010

Giros caleidoscópicos para esta nueva década.


Por: Luis Fdo. Acebedo R.

Me siento incapaz de comenzar mis reflexiones en este nuevo año sin hacer algunos giros caleidoscópicos sobre los que nos espera en esta nueva década que comienza.

Al finalizar el año pasado, fuimos testigos del enorme fracaso que significó la reunión en Copenhague para llegar a acuerdos orientados a evitar el calentamiento del planeta en al menos dos grados como consecuencia del efecto invernadero. Y de esa manera morigerar la gran catástrofe ambiental que se avecina, cuyos efectos negativos ya hemos comenzado a padecer. El “sistema global” no pudo operar en esta oportunidad ¬– la verdad es que no sé cuando lo ha hecho¬- imponiéndose el pensamiento pragmático de las superpotencias mundiales en el sentido de que cada quien haga lo que considere conveniente. Ni siquiera aceptaron trabajar en la dirección de “quien contamina paga”, mediante la cual, los países más pobres y atrasados buscaban obtener unos recursos adicionales para preservar algunos bosques. Allá estuvo el presidente Uribe pasando el sobrero para obtener respaldo a su política de seguridad democrática pretendiendo demostrar que el narcotráfico es el principal problema del calentamiento global. Ni bolas le pararon.

La reciente catástrofe en Haití que destruyó casi la totalidad de la capital, es un fiel reflejo de lo que sucederá con los conflictos ambientales y sociales que se avecinan en América Latina y el Caribe. Las potencias económicas, principales usurpadoras de los recursos naturales de estos países, ahora llaman al concurso generalizado de las naciones para pagar sus actos depredadores a lo largo de estos últimos doscientos años. El deshielo de nuestros páramos, la sequía de nuestras fuentes hídricas, los incendios forestales, la devastación de las selvas tropicales, el aumento del nivel del mar y los efectos catastróficos sobre nuestras playas, intentarán solucionarse con donaciones de caridad.

En el ámbito nacional, tenemos un año cruzado por múltiples campañas políticas, referendos y elecciones. La sensación que tenemos una parte de los colombianos es que mientras más empleamos los instrumentos democráticos consagrados en la constitución, más se amenaza el sistema de valores democráticos surgidos tras la revolución francesa. De hecho, ya ni la propia burguesía parece interesada en defenderlos. Claro, cada quien los interpreta a su antojo. Los partidos políticos mayoritarios piensan que reformar la constitución para garantizar la perpetuación en el poder de un mandatario es, en Venezuela, Ecuador o Bolivia, expresión de unos regímenes dictatoriales, mientras que en Colombia es la voluntad incuestionable del querer de las mayorías, según el pronunciamiento reciente de la Procuraduría General de la nación. Con semejante lógica “difusa” se analiza también el tema del armamentismo en la región.En Venezuela es expresión del expansionismo soviético o chino, mientras en Colombia el acuerdo con EEUU para convertir nuestro territorio en una gran base militar norteamericana, junto al gigantesco desarrollo del pie de fuerza local, se consideran actos de soberanía para la solución de problemas internos.

En Venezuela, la centralización de poderes y el consecuente debilitamiento de la independencia de los órganos del poder público se analiza desde estas tierras como un avance del socialismo en la región impulsado por Cuba, pero exactamente el mismo fenómeno en Colombia no deja de ser la expresión de un importante proyecto de unidad nacional en torno al “Estado de Opinión” que busca demostrarle a las minorías políticas quién manda en este país. Y evidentemente, ya lo vamos entendiendo con el fracaso de la ley de justicia y paz, la búsqueda de la verdad y la reparación o la impunidad en el caso de los falsos positivos. Ahora hay que pedir audiencia en los juzgados norteamericanos para tratar de esclarecer los crímenes y las masacres que se han perpetrado al menos en ésta última década en nuestro país. Qué ignominia.

Un politólogo argentino demostraba por estos días en un programa de televisión que en las últimas dos décadas han renunciado 19 presidentes en América Latina como consecuencia de sus actos de corrupción o de mal gobierno, presionados por movilizaciones populares en sus respectivos países. Obviamente eso no ha sucedido en Colombia, no por la ausencia de presidentes corruptos y de gentes protestando en las calles, sino por la sordera de sus gobernantes y de sus regímenes políticos autoritarios, y también por la respuesta desproporcionada de la fuerza pública o de fuerzas oscuras paraestatales que ahogan los gritos de miles de compatriotas inconformes.

Presiento que esta nueva década que comienza estará signada en Colombia por la agudización de los conflictos sociales, políticos, ambientales y territoriales, pues no se entiende cómo nuestro país vaya en contravía de los cambios que el resto de los países de América Latina y del Caribe ya están materializando, cada uno a su manera, pero en todo caso buscando expresiones de soberanía, de profundización de la democracia -incluyendo la alternativa socialista-, de modelos de progreso a partir del incremento de la productividad para solucionar en primer término los problemas locales y regionales. ¿Cómo participar activamente en un mundo cada vez más globalizado si no es a partir de garantizar la elevación constante de la calidad de vida de los ciudadanos en cada uno de los países?. En este sentido, se impone más la solidaridad y la cooperación como valores superiores globales, dejando atrás la rapiña de la competitividad y los mercados especulativos que no sólo está volviendo cada vez más pobre a las mayorías laboriosas de este mundo, sino que están acabando con el planeta y su capacidad de autoregenerarse frente a la acción destructiva de la especie humana que no logra encontrar una manera armoniosa de relacionarse con los ecosistemas naturales.

21 de diciembre de 2009

Paisaje Cultural Cafetero

CENICAFÉ, institución líder en llevar la Ciencia, la Tecnología y la Innovación a las plantaciones de café.

Area de mayor producción de café en los departamentos de Caldas, Quindío, Risaralda y Norte del Valle,
localizados entre los 1.000 y 2.000 msnm. Fuente: Mincultura, FNC.

Panorámica de la fábrica de café liofilizado en el municipio de Chinchiná, Caldas.

Por: Luis Fdo. Acebedo R.

En el mes de febrero de 2010 el Ministerio de Cultura de Colombia presentará una vez más a la UNESCO, la propuesta de reconocimiento del Paisaje Cultural Cafetero –PCC- como patrimonio histórico de la humanidad. Se espera haber cumplido con las últimas observaciones realizadas por el organismo internacional en el mes de septiembre de 2009. De ser así, probablemente en julio del 2011 se habrá culminado exitosamente un gran esfuerzo de casi una década de investigación-gestión de muchos actores regionales interesados en lograr el reconocimiento del PCC. La academia comprometió sus primeros esfuerzos y posteriormente se sumaron otras instituciones que permitieron materializar la propuesta, entre las cuales, se encuentra la Federación Nacional de Cafeteros –FNC-, como institución líder en todos los aspectos asociados con la caficultura colombiana.

En todos estos años de investigación y aprendizaje colectivo se ha venido construyendo una noción de paisaje cultural que comenzó haciendo énfasis en los aspectos inmateriales de la cultura cafetera, pasando por la reivindicación de sus valores escénicos, hasta lograr comprender la importancia del paisaje productivo como un factor integrador entre ecosistema y cultura.

Ciertamente, es el paisaje productivo el concepto que primó en los criterios de delimitación del PCC, y allí está su principal sustento para justificar su importancia como patrimonio histórico de la humanidad, al ser un paisaje vivo y dinámico que puede auto preservarse. Las principales áreas de producción de café en los departamentos de Caldas, Risaralda, Quindío y norte del Valle del Cauca, suman alrededor de unas 143 hectáreas localizadas en altitudes entre los 1000 y 2000 metros sobre el nivel del mar. Allí están localizadas unas 24 mil fincas cafeteras y una población de unos 80 mil habitantes si se tiene en cuenta que fueron incluidos sólo algunos cascos urbanos que cuentan con conjuntos arquitectónicos muy bien preservados de la arquitectura republicana.

Son varias las características que dotan a este territorio de ciertas condiciones de excepcionalidad, entre las cuales se destacan: La caficultura de ladera y montaña; la pequeña propiedad del suelo para el cultivo (5 hectáreas en promedio); el papel de la FNC como institucionalidad de soporte de los caficultores y CENICAFÉ como instrumento clave en la investigación, innovación y desarrollo de la cadena del café; el alto grado de especialización en el cultivo, aunque se combina con otros cultivos agrícolas y maderables para garantizar el sustento de las familias; su relación con áreas de gran biodiversidad; el desarrollo de productos de alto valor agregado como el café liofilizado, destinado en un 95% a la exportación; su localización geográfica excepcional que garantiza la cosecha todo el año al presentarse ciclos singulares y simultáneos de floración del cafeto y maduración de los frutos.

También podrían destacarse los aportes de la arquitectura y el urbanismo de ladera, de inspiración republicana, desarrollados por los colonos antioqueños de mediados del siglo XIX implementando innovaciones tecnológicas con materiales locales como el bambú-guadua; la particularidad de los asentamientos humanos localizados casi todos sobre las crestas de las montañas o a media ladera; y aunque no necesariamente relacionado con la producción cafetera puesto que ésta tiene algo más de un siglo de existencia, están los valores arqueológicos que han salido a flote con la expansión del desarrollo, constituyendo un invaluable patrimonio material que da cuenta de los primeros pobladores indígenas de estas tierras.

A mediados del mes de diciembre, se realizó en el Eje Cafetero el último taller de socialización de esta propuesta, antes de su presentación definitiva ante la UNESCO. Participaron los representantes de los grupos de investigación de las diferentes universidades públicas y privadas, las corporaciones autónomas regionales, los comités departamentales de la FNC, algunas ONG, la dirección de patrimonio de Mincultura, entre otros. Si bien es cierto, no serán muchos los cambios que se introducirán de aquí a febrero, los participantes a este taller dejaron consignadas una serie de inquietudes que podrán tenerse en cuenta para la formulación del Plan de Manejo o para las investigaciones sucesivas, en temas tan importantes como la relación del PCC con el medio ambiente, el patrimonio, el turismo, la economía, la institucionalidad y las comunicaciones. Veamos algunas de ellas:

- La necesidad de contar con una estrategia de desarrollo sostenible que permita tener una visión integral entre los tecnosistemas, los ecosistemas y los sociosistemas del PCC.
- Entender el PCC como un territorio dinámico, flexible, en constante movimiento y transformación.
- Valorar más significativamente las particularidades del temprano proceso de urbanización en la Ecoregión del Eje Cafetero, su carácter polinuclear y la red de ciudades. Así mismo, desarrollar el concepto de lo rururbano como una categoría que permite entender la relación simbiótica entre lo rural y lo urbano en esta región.
- Impulsar el observatorio de paisajes culturales como una opción para sistematizar, evaluar, producir indicadores y ejercer control y veeduría en el desarrollo de los planes de manejo.
- Profundizar en las amenazas y riesgos que tiene el PCC, tales como la pérdida de biodiversidad, el turismo de baja calidad y de fuertes impactos ambientales, la profundización del desempleo, la pobreza y la inequidad.
- Ampliar los procesos participativos, más allá de aquellos propios de la FNC para garantizar la apropiación cultural y social del PCC.
- Impulsar estrategias de comunicación y crear nodos departamentales de comunicaciones que puedan utilizar al máximo la red de información y comunicación de la región.
- Continuar estudiando los diferentes instrumentos de gestión y financiación del PCC.
- Integrar las redes y circuitos de conocimiento en la región para mejorar la investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación del PCC.
- Desarrollar el concepto de turismo educativo, científico y de conservación del paisaje.
- Promover un documento CONPES para volver política pública el PCC.

Todo esto no hace sino confirmar que con declaratoria o no del PCC por parte de la UNESCO, existe una sociedad comprometida con la defensa de su paisaje cultural en torno a la caficultura, con una visión endógena regional que le permitiría convertirse en un referente internacional de administración-gestión
del paisaje para beneficio de su comunidad, de la calidad de vida de sus gentes y de la adecuada relación con el medio ambiente y los recursos naturales que le sirven de soporte.
P.D: Con montivo de las vacaciones de fin de año, daré un compás de espera en la publicación semanal de mis caleidoscopios ubanos. Estaré de regreso el 18 de Enero de 2010. Felices fiestas.

13 de diciembre de 2009

Orígenes de la vivienda obrero-industrial en Colombia

Tipología de los "Cottage" en la Inglaterra de 1845.


Perspectiva del barrio obrero La Perseverancia, Bogotá.


Evolución tipológica de la Manzana

Por: Luis Fdo. Acebedo R.

Inglaterra fue el primer país europeo que logró dar un salto muy significativo en las relaciones sociales de producción, la introducción de las máquinas a vapor y la concentración de los medios de producción en las grandes fábricas tras los efectos de la revolución industrial. Así surgieron las grandes ciudades industriales del imperio británico, y con ellas, la clase de los proletarios en su forma más clásica; ambas características transformaron por completo el modo de vida y de trabajo de toda la población.

La primera fase del proceso de industrialización en este país (1800-1840) ocasionó impresionantes mutaciones socio espaciales sobre la estructura urbanística de las ciudades de la Edad Media, pues la población mayoritariamente campesina de comienzos del siglo XIX (80%) irrumpió aceleradamente en las ciudades, transformando en sentido inverso la relación campo-ciudad al finalizar el siglo. El primer efecto se presentó sobre el casco viejo de ciudades como Leeds, Liverpool, Birmingham o Manchester, que fueron absorbiendo la nueva mano de obra mediante la división y subdivisión de lotes en las áreas céntricas de las urbes medievales, ocasionando un grado total de hacinamiento y deterioro de la calidad de vida de los nuevos proletarios.

Federico Engels describe con especial claridad y crudeza esta realidad en su obra La situación de la clase obrera en Inglaterra, publicada por primera vez en 1845. La ciudad de Manchester representó para Engels la expresión clásica de la moderna ciudad industrial en su época. La consecuencia natural del proceso de densificación espontánea y anárquica sobre el centro de Manchester fue el deterioro total del espacio habitable ligado estrechamente con la miseria de los obreros que no tenían ninguna posibilidad de hacer las mínimas reformas, ni de procurarse ambientes más salubres. Al llegar a los niveles máximos de deterioro que amenazaban ya no sólo la salud de los obreros sino toda la ciudad, las industrias comenzaba a desplazarse hacia las áreas periféricas o al campo, incorporando, además, nueva mano de obra. Y paralelamente con este proceso, los patronos comenzaron a ofrecer nuevas viviendas para sus trabajadores cercanas a las fábricas.

Así se fueron estructurando las ciudades nuevas a medida que avanzaba el proceso de industrialización. Sin embargo, cualquiera pensaría que los horrores descritos magistralmente por Engels sobre la calidad de vida en los barrios viejos, serían superados definitivamente con la construcción de los barrios obreros nuevos. Pero esto no sucedió. En realidad, aunque mejoró la planificación y se dio una disposición más regular de las viviendas mediante la generalización de un nuevo modo de construcción conocido como los cottage, los obreros parecían predestinados a reproducir por donde quiera que pasaban su condición de ser una clase completamente desposeída.

La ciudad nueva – decía Engels – se extiende a la otra parte de la ciudad vieja, sobre una colina arcillosa […] Aquí termina todo aspecto de ciudad; una serie de casas o grupos de calles se extienden aquí o allá sobre el desnudo terreno arcilloso, jamás cubierto de hierba; las casas, o mejor dicho, los cottages, están en pésimo estado, mal conservados, sucios, húmedos, con sótanos que se usan como habitaciones; las calles no están pavimentadas ni tiene desagües; se ven muchos cerdos encerrados en patiecitos o pocilgas, o sueltos por la calle.
Pero, ¿qué eran los cottages?,¸ ¿cuáles eran sus características?, ¿qué tenían de novedoso como método de construcción?. Los cottages eran sistemas de vivienda obrera construidos por los empresarios ingleses del siglo XIX y generalizados por toda Europa y el mundo como solución de vivienda obrera en los inicios del proceso de industrialización. Al principio se construían sobre cualquier lote vacio de las ciudades viejas y se disponían del modo siguiente, según Engels:

El frente está constituido por una primera serie de cottages, que tienen la fortuna de contar con una puerta en la parte posterior y un patiecito, por los que se paga un alquiler más alto. Detrás del muro del patio de estos cottages corre una calleja; la calle interior (back street) con construcciones en los dos extremos; a ella conducen un caminito y un pasaje cubierto. Los cottages que dan a la calle son los más caros y, en general, están mejor cuidados. Tienen el muro posterior en común con la tercera serie de cottages, que dan a la calle del otro lado y por ellos se paga un alquiler medio entre los de las otras dos series.
Pero luego, una mayor racionalización de este sistema permitió aplicarlo sobre lotes periféricos de la ciudad generando un nuevo planteamiento urbanístico propio de las ciudadelas industriales capitalistas. Estos sistemas se componían de una o dos calles angostas, largas y rectas; con pequeñas casas unifamiliares, enfrentadas entre sí, que se construían aquí o allá, de manera arbitraria, aunque generalmente articuladas a una calle principal, de acuerdo a la necesidad que tuviera el patrón para dar albergue a sus trabajadores.

Estos barrios se distinguían por la disposición back-to-back de las casas, es decir, un muro muy delgado utilizado como división común entre una vivienda y otra, lo cual contribuía al deterioro más rápido de las viviendas. De cottage en cottage se iban formando barriadas obreras muy extensas que al poco tiempo de construidas se convertían en inhabitables. La generalización desordenada de estos sistemas terminó por degenerar en enormes barrios en cuyo interior se encontraban pequeños laberintos, callejones sin salida o rincones cerrados en donde un transeúnte desprevenido se perdía con facilidad.

Cada nueva fábrica o el traslado de las antiguas, hacia áreas más despobladas pero cercanas a los medios de transportes terrestres o fluviales generaban un nuevo proceso de urbanización y el crecimiento horizontal y caótico de las nacientes ciudades industriales.

El campo y la ciudad industrial – afirmaba Engels – permanecen así en continua competencia, y si hoy la ventaja está de parte de la ciudad, mañana el salario se rebaja, de modo que nuevos establecimientos su ubican en el campo más ventajosamente. Pero la tendencia centralizadora de la industria queda, sin embargo, con plena fuerza, y cada nueva fábrica que se establece en la campaña, lleva en sí el germen de una nueva ciudad.
De esta breve y parcial descripción de los barrios obreros de Inglaterra de mediados del siglo XIX podemos extractar los siguientes aspectos comunes con la construcción de los primeros barrios obrero-industriales colombianos a principios de este siglo. Advirtiendo, eso sí, la gran diferencia que existió entre el revolucionario y generalizado proceso de industrialización en Inglaterra y los tímidos y precarios avances de este mismo fenómeno en Colombia:

- La ubicación preferente en áreas periféricas de la ciudad o en el campo.
- La relación directa entre la vivienda y la fábrica como componente de un todo en el proceso productivo industrial.
- Su morfología: Una calle principal que articula numerosas micro-manzanas, rectangulares, estrechas y largas, con disposición bilateral de las viviendas, a las cuales se accede por callejuelas estrechas como expresión máxima de la racionalización espacial.
- La vivienda: Unifamiliar, de espacio ultralimitado, mal ventilado, algunas con disposición back-to-back.
- Servicios mínimos: Calles sin pavimentar, alcantarillados al aire libre, servicios sanitarios colectivos, etc.

Las particularidades de los barrios obreros de las ciudadelas industriales del Imperio Británico se repetirían a comienzos del siglo XX en Colombia, casi como calcadas, con el barrio obrero La Perseverancia construido por la Cervecería Bavaria, una de las primeras industrias intensivas en concentración de mano de obra en Bogotá. Desde el punto de vista urbanístico en Colombia se inauguró un nuevo concepto de distribución social de espacio que podríamos denominar "la manzana obrero-capitalista". En efecto, mientras desde el siglo XVIII, la manzana clásica colonial se comenzó a fragmentar internamente en cuatro, ocho, doce lotes o más, pero manteniendo la unidad compacta, la aparición de la manzana obrero-capitalista en el presente siglo, se basó en la retícula ortogonal clásica, pero rompió la relación de continuidad al subdividirse en cuatro o cinco callejuelas internas, dando lugar a la aparición de unas micromanzanas intensamente parceladas como expresión urbana particular del surgimiento del proletariado en Colombia.
La Perseverancia tiene el valor de ser el primer barrio obrero-industrial construido en su forma más clásica, es decir, al lado de cada fábrica rural y simultáneamente con ella. Su tipología de micromanzana fue la primera respuesta urbanística coherente, planificada e intencionada de una gran industria para materializar sobre la distribución del suelo urbano, las nuevas relaciones sociales de producción y propiedad que se inauguraron con los intentos de industrialización en Colombia desde finales del siglo XIX.

6 de diciembre de 2009

¿Competitividad o cooperación?

Precariedad del empleo en la Plaza de Mercado de Manizales.

Desempleo en la Plaza Alfonso López, Manizales.

Por: Luis Fdo. Acebedo R.

Por estos días en que la competitividad se nos ha querido meter por entre las venas y se ha impuesto como el valor más sagrado y apetecido de la sociedad capitalista, se ha vuelto común identificar las ciudades o sus territorios por un factor excepcional que las distingue de las demás: “La mejor esquina de América”, dirían los antioqueños; “Eje del conocimiento”, replicarán los manizaleños; “centro estratégico empresarial de los Andes”, argumentarán los bogotanos. En fin, en la actualidad el mundo no se concibe si no somos el epicentro de algo, los líderes de no sé qué, el eje de tal cosa, el mejor, el primero, el más destacado.

Yo siempre me he preguntado porqué no podemos dejar de ser todo eso y dedicarnos a hacer parte de algo; por qué tenemos que diferenciarnos en vez de complementarnos. Qué tan bueno sería dejar de pensar en el fin estratégico para trabajar más en el proceso, en los medios, en crear las condiciones para mejorar nuestra productividad, duramente golpeada por la apertura económica. Con la metodología del pensamiento estratégico, tan ligada al espíritu de la competitividad, en nuestro contexto son pocos los resultados positivos que podemos mostrar, porque quizás, seguimos pensando más con el deseo de otros que con nuestra realidad objetiva monda y lironda, con una visión exógena y no endógena del desarrollo como diría Vázquez Barquero (2005)

Hay muchas preguntas que todavía rondan mi cabeza: ¿Para qué queremos tener “el mejor” aeropuerto internacional en Caldas, si ya hay otros vecinos que están prestando ese mismo servicio a escasos 50 minutos y hacen parte de nuestra Ecoregión?; ¿No hubiese sido más económico continuar mejorando la conectividad terrestre para tener verdaderas autopistas que integren a nuestras tres ciudades principales con el sistema nacional de ciudades?; ¿Qué sentido tiene atravesar la selva chocoana para construir un puerto de aguas profundas con el propósito de conquistar los mercados del pacífico, cuando lo que producimos difícilmente alcanza para venderlo a nuestros vecinos de Venezuela y Ecuador, o EEUU, quién nos compra más por proteger su punta de lanza en Latinoamérica que por necesidad de su economía?.

Las cosas han empeorado para los empresarios regionales por cuenta de “la seguridad democrática” que ha preferido jugársela toda a un mal vecino como EEUU, en lugar de construir la verdadera unidad latinoamericana y del Caribe para interactuar en condiciones de mediano equilibrio con los bloques económicos que se están consolidando en otras latitudes.

En ese lenguaje neoliberal de las cifras y los indicadores, que poco o nada tiene que ver con el humanismo, me han llamado la atención varias noticias que se han difundido con gran entusiasmo en los medios de comunicación locales.

1. Que Manizales es la quinta ciudad más competitiva, después de Bogotá, Medellín, Cali y Bucaramanga.
2. Que somos la tercera ciudad en calidad de vida, después de Bogotá y Medellín.
3. Que bajamos del sexto al noveno lugar en desempleo.
4. Que somos la ciudad más segura.

Y si a ello le sumamos que seguimos siendo uno de los países más felices del mundo, de acuerdo a una medición bianual que hace “The New Economics Foundation”, pues es fácil comprender el derroche de optimismo de algunos de nuestros dirigentes locales y departamentales, junto con el trabajo propagandístico al que están dedicados ciertos periodistas deslucidos en sus columnas de opinión.

Pero uno se pregunta de dónde salen esas cifras y qué se proponen con su difusión masiva, porque evidentemente la percepción ciudadana y sobre todo los propios datos oficiales no cuadran mucho con este panorama de pesebre navideño.

Hace ocho años, cuando llegué a esta ciudad a aportar mi granito de arena, pregunté a mis colegas dónde estaban los hombres y mujeres en situación de indigencia, porque no los veía por ninguna parte, mientras que las ciudades capitales del llamado “triángulo de oro” no podían contener la expansión de la miseria en las periferias urbanas. Algunos sostenían que no había y otros, menos optimistas, decían que se los llevaban para Pereira. Una noticia de prensa por esa época parecía confirmar lo último, lo cual generó muchas inquietudes entre la sociedad manizaleña y regional. Lo cierto del caso, es que hoy por hoy, los vemos por doquier en los semáforos, durmiendo debajo de las cornisas de los edificios o deambulando hambrientos por las calles.

Es que mientras el Alcalde Llano se le iluminan sus diminutos ojos diciendo que bajamos del sexto al noveno lugar en desempleo, y la prensa local, más discreta, titula “El desempleo, estático en Manizales”, las cifras del DANE anuncian un aumento en términos reales del 14,5% al 16,2% con respecto al año pasado, equivalente a más de 30 mil personas sin un trabajo formal en una ciudad que no pasa de los 400 mil habitantes. Ni que decir de Pereira con 21,9% de desempleados y Armenia con el 18,2%. En últimas, lo que el Alcalde tiene para destacar es que en el contexto regional a las otras ciudades les está yendo peor. Triste indicador para quien le apostó a las migajas neoliberales de los “call center” como una opción de empleo para jóvenes con baja capacitación laboral, y sin embargo, su puesta en práctica en varios lugares de la ciudad no han logrado disminuir estos índices tan preocupantes. Entre tanto, el sector real de la economía, la industria, continúa en caída libre y apenas alcanza a emplear unos 15 o 20 mil trabajadores.

Es muy probable que para colmar nuestra desesperanza los líderes locales sólo nos propongan esperar el milagro de la reelección de “el mejor” presidente que ha tenido la historia colombiana en su vida republicana, con lo cual el país pueda consolidarse como “la mejor esquina para la invasión norteamericana de América Latina” y a los ciudadanos de a pié sólo nos quede el consuelo de podernos mover libremente por las carreteras, sin que nos pidan visa.

06/12/09

29 de noviembre de 2009

¡¡ Manizales es única !!

Barrio La Estrella, Manizales, Colombia.

Por: Luis Fdo. Acebedo R.

Manizales es única, es cierto, aunque no necesariamente por la cultura de sus gentes, como suele afirmarse cuando se trata de exaltar la ciudad con sentido populista. De ser así, pienso que Manizales es una ciudad como cualquier otra, con sus virtudes y defectos. Una ciudad intermedia, eso sí, como para ponernos en contexto.

Sus líderes políticos sueñan con posicionarla a la altura de las grandes capitales del mundo, sin embargo, a veces se comportan como cualquier hijo de vereda o como gamonal de pueblo, que es aún peor. Se me viene a la memoria, por ejemplo, el veto que hizo público el alcalde Juan Manuel Llano al cantante puertorriqueño de “Calle 13” para impedirle su ingreso en las próximas Ferias de la ciudad en el mes de Enero. Todo por portar una camiseta publicitaria con un contenido susceptible de múltiples interpretaciones, alusiva a las bases militares. “Uribe para bases militares”, decía el mensaje, pero la irritabilidad de los albaceas de la política de Seguridad Democrática en la ciudad leyeron otra cosa, “Uribe Paramilitar”. Bueno, no es mucha la diferencia; en cualquier caso, la guerra está ahí presente. Y ahí también estaba el alcalde Llano, como en la inquisición, definiendo quien entra o sale de su ciudad medieval amurallada.

Es que la cultura no es un concepto abstracto, se expresa en los hechos cotidianos, y sobre todo tiende a ser cada vez más universal, especialmente en cuanto a eso que conocemos como “cultura ciudadana”. En este aspecto, a los manizaleños les falta todavía bastante. Yo quisiera preguntar a través de este medio, si existe alguna ciudad en el mundo que acepte o tolere el parqueo de vehículos en las glorietas o “roundpoint”. Sí, esos espacios circulares que sirven para redistribuir el flujo vehicular en los cruces de las calles. Bueno, en Manizales es totalmente aceptado como norma con la connivencia de las autoridades policivas y de tránsito. Sucede en varias glorietas de la ciudad, pero especialmente en el barrio La Estrella, donde confluyen ocho calles de manera concéntrica con mayores flujos vehiculares cada día.

Dirán los manizaleños más provincianos: “hombre, lo que pasa es que sólo nos demoramos una horita, mientras termina la Santa Misa”;; otros que han viajado por las principales ciudades del mundo pero al llegar a Manizales parquean en la glorieta del barrio La Estrella, dirán con cierto rubor en las mejillas, “pero es que no hay comparación, el barrio La Estrella es el barrio La Estrella”; aquellos que aún creen que pueden llegar con el vehículo hasta la puerta de acceso del comercio o servicio que demandan, replicarán desafiantes “y dónde quiere que parquee, estúpido”; y otra parte de esos manizaleños “cultos”, aunque bastante avaros como para pagar 800 pesos la hora en las zonas públicas de estacionamiento perfectamente delimitadas en algunas de las calles adyacentes, nos mirarán con carita de ternero huérfano y a renglón seguido exclamarán en tono muy bajo, casi imperceptible “es que me demoro dos segunditos solamente”.

Y así cada quien encontrará sus motivos para parquear en la glorieta del barrio La Estrella el tiempo que considere necesario y justificar, a lo manizaleño, la violación de una norma universalmente aceptada, ante los ojos de los policías de tránsito, enceguecidos por la fuerza de la costumbre y porque también van a misa casi todos los días. ¿Acaso el cura de la parroquia no se habrá dado cuenta que sus feligreses son pecadores consuetudinarios, no de las leyes divinas porque no me consta, sino de estas normas terrenales cuyo cumplimiento estricto nos hacen cada vez más ciudadanos del mundo?.

29/11/09


19 de noviembre de 2009

Metropolización y POMA en la subregión Centro-Sur de Caldas

Cuenca del río Chinchiná y territorio metropolitano. Fuente: Elaboración propia con base en SIR, Nodo Central, UTP.

Por: Luis Fdo. Acebedo R .

El reciente debate público sobre el cumplimiento de la sentencia del tribunal de lo Contencioso Administrativo de Caldas que obliga a Aguas de Manizales, Corpocaldas y Acuamaná, junto a los municipios de Manizales y Villamaría, a descontaminar el río Chinchiná en un plazo de seis años a partir del 2008, vuelve la atención sobre dos temas cruciales e íntimamente relacionados: Los procesos de metropolización en la subregión centro-sur de Caldas y el Plan de Ordenación y Manejo -POMA- de la Cuenca del río Chinchiná.

La decisión de los organismos de justicia ha causado escozor entre las autoridades por el corto tiempo previsto y sus altos costos, calculados en casi 200 mil millones. Y obviamente, han amenazado con trasladarle directamente al usuario la financiación de las obras requeridas por la vía de las tarifas de servicios públicos. Este es otro caso más en el cual los ciudadanos deben recurrir a estas instancias para hacer cumplir al Estado un derecho colectivo, mucho más importante en tiempos de búsqueda de alternativas frente al calentamiento global. Y algunas autoridades sólo responden con amenazas de nuevos cobros a la colectividad para justificar sus ineficiencias.

Al respecto surgen muchas preguntas sobre las razones por las cuales las autoridades judiciales debieron tomar cartas en el asunto, porque no son pocas las acciones que se han emprendido sobre esta cuenca, tales como el plan de manejo ambiental por parte de Corpocaldas, el proyecto de reforestación liderado por Procuenca, la administración del recurso agua por parte de Aguas de Manizales, el Sistema Regional de Áreas Protegidas del Eje Cafetero (SIRAP-EC), entre otros. Algunos de estos proyectos generan recursos importantes o los reciben de organismos internacionales por la venta de bonos de carbono.

Los hechos están demostrando la insuficiencia de medidas, pero sobre todo, la carencia de instrumentos de financiación y gestión para atender integralmente los problemas ambientales. Todo parece indicar que esta cuenca de tanta jerarquía e importancia para nuestros municipios es de todos y de nadie, quizás porque hasta ahora algunas instituciones públicas y privadas se han preocupado más por usufructuarla que por protegerla, y en todo caso con muy bajos niveles de regulación que atienden criterios todavía bastante fragmentarios.

Por complejo y costoso que ello sea, se hace necesario avanzar no sólo en la descontaminación de la cuenca del río Chinchiná, sino en general, en su planificación integral para atender todos los efectos actuales y futuros que genera un proceso de metropolización de hecho que se ha venido presentando entre todos los municipios comprometidos, es decir, Manizales, Villamaría, Chinchiná, Palestina y Neira.

No debería aplazarse más la idea de abocarse a la formulación de un POMA para la cuenca del río Chinchiná como instrumento de superior jerarquía que los POT municipales, para proyectar integralmente este territorio por la vía de la sostenibilidad ecosistémica.

A diferencia de muchos otros territorios, los cinco municipios mencionados tienen la ventaja de estar circunscritos espacialmente a una sola cuenca, es decir, la comparten, razón de más para pensarnos subregionalmente no como área metropolitana sino como cuenca. Ahí está la clave del planeamiento y de la construcción de subregión. Ese es el principal aporte e innovación que puede hacerle la subregión a la Ecoregión Eje Cafetero.

Esta cuenca, según datos de Procuenca (2006), tiene una extensión aproximada de 113.000 hectáreas. En ella se asientan unos 550 mil habitantes que representan el 57% de la población del Departamento y el 70% del PIB. Dentro de la subregión centro-sur, la conurbación Manizales-Villamaría concentra el 81.20% de la población, según el censo del año 2005. Es decir, es de una enorme importancia estratégica para el departamento, pues allí se concentra su mayor riqueza ambiental, cultural, de conocimiento y productividad. Aún así, no se autosostiene en aspectos claves como la seguridad alimentaria, entre otros aspectos porque un poco más del 50% del área cultivada de la subregión centro-sur está dedicada a la producción de café.

Desde el punto de vista ambiental, con el POMA podemos contribuir más colectivamente a la protección de parte del territorio asociado al Sistema de Parque Nacional Natural Los Nevados, que a su vez se constituye en la mayor riqueza regional en términos de biodiversidad y recursos hídricos del departamento, profundamente amenazado por el efecto invernadero y el calentamiento global.

La formulación del POMA de la cuenca implica pasar de una planeación sectorial a una planeación integral entre lo urbano y lo rural, lo cual conduciría a valorarse como un verdadero ecosistema que integre los recursos naturales con el subsistema de ciudades. Esa es la ventaja, el reto y la oportunidad. Desde esa instancia se pueden resolver apropiadamente los asuntos metropolitanos, no con los instrumentos limitados de la ley 128/94 de áreas metropolitanas pensada con la idea ya revaluada de una ciudad dominante y otras ciudades subordinadas, o con el inmenso error de ignorar el territorio rural. Desde el POMA no debería haber jerarquías marcadas por el número de habitantes o por la extensión del territorio. Todos somos parte de la cuenca y a ella contribuimos sinergéticamente de acuerdo a la manera como nos relacionamos con ella.

El POMA puede resolver por sí mismo la generación de recursos financieros para atender los diferentes problemas ambientales derivados de las acciones humanas sobre el territorio. Una de ellas, y muy importante es la urbanización, pero no la única. El sector productivo urbano y rural no está haciendo lo suficiente por el medio ambiente y aún hay que utilizar medios coercitivos para evitar sus efectos contaminantes y pagar por ello. Todo lo anterior nos tiene que llevar a desarrollar múltiples innovaciones en materia de financiación y gestión de los recursos ambientales, de los bienes y servicios producidos, buscando preservar el espíritu de la ley de ordenamiento territorial en cuanto a la distribución equitativa de las cargas y beneficios que genera el aprovechamiento o explotación de los recursos naturales. Porque así como en el sector urbano de la subregión aún está todo por hacer para obligar al Estado y a los particulares a desarrollar estos principios, en el sector rural las cosas son aún más preocupantes, sólo que no están a la vista de la mayoría de la población urbanizada.

El POMA hay que entenderlo como un proceso y no como un producto, como una oportunidad y no como un costo; en últimas como un instrumento para abordar el anhelo de convertirnos en ciudades y subregión del conocimiento. De lo contrario, continuaremos reproduciendo el llamado “Síndrome de la Rana Hervida”, es decir, nos iremos quemando poco a poco y sin darnos cuenta en la olla del calentamiento global o del deterioro ambiental progresivo. Entonces, ya no encontraremos a quien echarle la culpa o a quien pasarle la factura de cobro.

21/11/09