5 de agosto de 2009

Sociedad + Espacio + Naturaleza (II)

Municipio de Filandia, Caldas (2009).

El espacio desde la arquitectura y el urbanismo

Por: Luis Fernando Acebedo R.

Quienes desde la arquitectura concentraron sus preocupaciones en el espacio físico como categoría de análisis, no lograron articular ni una teoría ni un pensamiento sólido y consistente en torno a su objeto de estudio y por eso dejaron un gran vacío que las demás disciplinas no estaban en la obligación de llenar. Sus mayores preocupaciones estuvieron en rechazar el origen sociológico de la “teoría social del espacio”, pero sin confrontarlo con una posible “teoría espacial de la sociedad”. En su esfuerzo por confrontar esa especie de negación del espacio, la arquitectura planteó una falsa disyuntiva entre la teoría y la práctica, o entre el pensar y el hacer, atrincherando sus defensas en el prurito de “hacer arquitectura”. De ahí que las demás disciplinas la valoraran con desdén y, en cierta medida, recayera sobre ella una especie de “sospecha espacialista” al cercenar las implicaciones de orden social, económico y político que el espacio denota.

Prácticamente durante toda la segunda mitad del siglo XX este absurdo dilema estuvo presente con toda la carga dogmática que se fue generando por la radicalización de los puntos de vista, tanto en la academia como en los campos disciplinares y profesionales. Sin embargo, una nueva esperanza de confluencia multidisciplinar se ha venido abriendo con la revaloración de un concepto que ha estado presente en todos los debates, pero sin precisar muy bien sus orígenes y contenidos. Se trata del concepto de “Territorio” que nuevamente pone de presente la relación entre Sociedad-Espacio-Naturaleza, pero manteniendo el eje sobre el Espacio, no únicamente en sus connotaciones físico-espaciales, sino como síntesis de la relación entre sociedad y naturaleza.

Desde el urbanismo todavía no son muy destacados los aportes metodológicos en torno al concepto de territorio. La verdad es que aún no logra desprenderse de los desarrollos teórico-prácticos del Movimiento Moderno de la sociedad industrial. Sin embargo, hay esfuerzos significativos por tratar de responder a los retos de la sociedad contemporánea que han partido de una autocrítica por mantenerse al margen de las exigencias epistemológicas y metodológicas de los nuevos tiempos.

Dupuy (1998) sostiene que “lo que está en juego es el principio mismo de la planificación cuando ésta ya no puede basarse en una comprensión real y actual de la vida urbana”. Su argumentación parte de la idea de que el urbanismo y la planificación urbana deben comprender que se ha superado la visión exclusivamente física de sus aproximaciones. Las transformaciones actuales, mediadas en buena parte por las innovaciones tecnológicas implican cambios en la manera de concebir y traducir territorialmente los sistemas de referencia espacio-temporales utilizados hasta ahora.

Por su parte, Hall (1996) cuestiona reiterativamente si el urbanismo tiene un cuerpo metodológico propio o más bien hace acopio de conocimientos que proceden de las ciencias sociales o incluso de los métodos de trabajo basados en las técnicas de los ingenieros.

Podría decirse que el inicio del siglo XXI ha abierto una reflexión en el campo de los urbanistas y los planificadores urbano-regionales sobre los nuevos retos que la sociedad del conocimiento les impone en la interpretación e intervención del territorio. Se trata de dar “respuestas inteligentes” a los retos del presente y del futuro. Es lo que Vergara y De Las Rivas (2004) denominan “Territorios Inteligentes” basados en el paradigma del Policentrismo, lo cual implica la articulación de las áreas metropolitanas, la red de comunicaciones de alta velocidad (ferrocarril, aeropuertos y autopistas) y una potente estructura digital. Los ejes principales de esas búsquedas metodológicas están articuladas en torno a cuatro aspectos fundamentales, propios de las llamadas “ciudades innovadoras”: Competitividad económica, equilibrio social, calidad de vida y sostenibilidad ambiental”.

Es necesario aprovechar esta confluencia de saberes en torno al Espacio y al Territorio como objetos de estudio para exigirle a la arquitectura que se ponga a tono con los nuevos tiempos intentando responder a una de las preguntas más importantes que hacen parte de su campo del conocimiento: ¿Cuál es el territorio de las relaciones sociales en la sociedad del conocimiento?. Se trata de investigar las características que adquiere el espacio y el territorio como producto de las relaciones sociales y cómo a su vez, este espacio contribuye a transformar tales relaciones, expresados en nuevos valores culturales de carácter ciudadano. Hay pues, una relación de interdependencia en la cual la dimensión física se incorpora con sus propios aportes a las diferentes variables de análisis para la construcción de sociedad y territorio.


05/08/09

1 comentario:

  1. Morning started white, today in red gnostic of your lantern flame. A bird sung starting of spring and I was freshened from Hafez poem in the morning …

    ResponderEliminar