2 de agosto de 2009

Sociedad + Espacio + Naturaleza (I)

Parque Explora en Medellín, Antioquia. 2009

El espacio desde las ciencias sociales

Por: Luis Fdo. Acebedo R.

La teoría del espacio ha estado marcada a través de la historia por el estudio de la relación Sociedad-Espacio-Naturaleza. Las diversas disciplinas interesadas en el espacio han avanzado en clarificar sus presupuestos ontológicos y epistemológicos con relación a este objeto de estudio. Desde las ciencias sociales, por ejemplo, durante casi toda la segunda mitad del siglo XX el espacio se consideraba como una plataforma, o al decir de Lezama (2005), “como una entidad pasiva sobre la que los hombres hacen su historia y en la que, además, transcurren los hechos de la vida en general”. Bajo esta premisa, el objeto de estudio lo constituían las relaciones sociales y económicas que se daban sobre el espacio, pero el espacio mismo desapareció como problema de investigación.

La Escuela Ecologista Clásica de Chicago planteó una especie de símil biologicista para entender el espacio y particularmente su aplicación a lo urbano. En cierta medida, sus planteamientos le otorgaron a la especie humana una capacidad ilimitada para transformar la naturaleza, dentro de la idea de que el hombre es un ser inventivo, lo cual lo dota de fuerzas específicas para contrarrestar las que provienen del mundo natural. En este sentido, el objeto de estudio de la ecología humana “lo constituyen las relaciones espaciales y temporales de los seres humanos afectados por las fuerzas selectivas, distributivas y acomodativas en el medio ambiente” (McKenzie, 1967, citado por Lezama). Se trataba, por supuesto, de una visión positivista del mundo en la cual se pensaba que los recursos naturales eran ilimitados. Pero las crisis ambientales recurrentes, el calentamiento global del planeta y los cambios negativos en los ecosistemas estratégicos, han planteado nuevas reflexiones y retos en torno a la valoración del territorio.

Desde la sociología, por ejemplo, se advierte que “reivindicar al espacio no es claudicar al positivismo” (Lezama, 2005), es ante todo una “apertura a lo real”. Desde la geografía, Méndez y Caravaca (1996) sostienen que “el territorio no actúa como simple escenario inerte y neutral…”. A la misma conclusión llegan los economistas cuando Moncayo (2004) propone incorporar la dimensión territorial/espacial en las estrategias y políticas nacionales de desarrollo al considerar que “el territorio ya no sería más un factor (o capítulo) que puede o no incorporarse en las estrategias de desarrollo, sino un elemento explicativo esencial del desempeño de la economía nacional y, por lo tanto, una de las bases fundamentales de dichas estrategias”.

Por su parte, los ecologistas y ambientalistas hicieron sus propios aportes al estudio del espacio al cuestionar la división abstracta entre lo urbano y lo rural a través de una relación mucho más compleja entre ecosistema, cultura y naturaleza. Desde la perspectiva de la complejidad, Noguera (2004) sostiene que “los territorios son las manifestaciones o expresiones de la relación inseparable y continuamente cambiante entre la especie humana y la tierra”. Desde esta mirada, lo agrario participa del imaginario urbano y es un acontecimiento de la existencia humana característico del habitar, “que se expresa en las transformaciones tecnológicas y simbólicas del medio ecosistémico, realizadas gracias a nuestra imaginación y creatividad, es decir a nuestra naturaleza cultural”.

Los teóricos del desarrollo consideraban inicialmente al territorio como una especie de “determinismo”, pero al comenzar la nueva centuria hacen un replanteamiento al sostener cómo “sorprende la miopía nuestra para entender el papel del territorio en el mundo contemporáneo, en el siglo XXI y la sociedad del conocimiento y de la información” (Boisier, 2001). Por su parte, Vázquez (1998) al estudiar la Teoría Territorial del Desarrollo, advierte que “el territorio no tiene por qué aceptar, obligatoriamente, las decisiones externas sino que puede responder estratégicamente a esos desafíos y emprender acciones dirigidas a la consecución de sus propios objetivos”.

¿Y qué dicen la arquitectura y el urbanismo sobre el espacio?

02/08/09

2 comentarios:

  1. Me parece interesantísimo el tema que propones. por lo general, entre los investigadores en ciencias sociales se tiende a considerar al espacio como un factor más o menos, dependiendo de las circunstancias, no dándole real importancia ni entregándole una categoría de elemento explicativo. Es más, la propia ciencias geográfica, ocupada de manera primordial del problema del espacio, no ha posicionado una teoría espacial que tome en cuenta al ser humano (como individualidad), la comunidad, la sociedad y la naturaleza en su conjunto.

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  2. Hola Jose:
    Comparto tus apreciaciones; sin embargo, hay que reconocer que se están dando pasos en las diferentes diciplinas por reconocer la importancia del espacio en la vida contemporánea, no solo en su dimensión física, sino cultural. Paradójicamente, esto está sucediendo como en una especie de respuesta crítica a la globalización actual que promueve el fin de la historia y de los lugares como espacios referenciales.

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